Necesito una
siesta, el baño en el mar y la noche de marcha, me han dejado exhausta, tengo
que recuperar fuerzas para esta noche o de lo contrario me voy a dormir en
cualquier rincón de la disco, por cierto las discos de antes eran más sociales
teníamos muchos sillones para descansar ahora con tanto privado y reservado no
hay forma de descansar los pies, que tampoco son los de antes, aguantabas horas
y horas con un taconazo de muerte sin rechistar y ahora casi no puedo con las
plataformas.
-Despierta Cris,
vamos que tenemos que arreglarnos.
Me sobresalta mi
amiga Nora.
Llegamos al hotel
y después de una buena ducha y una hora de chapa y pintura, quien diría que
hace un rato no había quien nos mirara a la cara y ahora parecemos dos maduras
interesantes, jajaja, bueno eso creemos y los hombres cuando bajamos al
vestíbulo del hotel, también.
Hoy decidimos
cenar en una hamburguesería que la economía no está para mucho derroche,
después de pedir en el mostrador nuestra consumición, yo llevo las bebidas a la
mesa donde está sentada Nora, no pensé que hubiera alguien detrás mío y choqué
con la espalda de un hombre.
-Oh perdona, dios,
te he manchado.
Me pongo
supercolorada como es habitual en mí y más cuando descubro al doble de George
Cloony, un pibonazo.
-Ah bueno no es
nada, me quitaré la chaqueta la verdad hace calor.
Solo fueron unas
gotas de cerveza en su chaqueta, menos mal que no le manché mucho, casi
agradezco la visión de su camiseta blanca que le quedaba de vicio marcando
cuerpo.
-Necesitas ayuda,
casi has derramado toda la cerveza, ven pidamos de nuevo
-No no gracias no
te molestes, estoy con mi amiga esperando las hamburguesas, luego cuando estén
pido más, muchas gracias.
Doy media vuelta y
me dirijo a la mesa, yo siempre tan educada, maldita sea, porque no habré
dejado que me invite. Mientras Nora partiéndose de risa.
-jajaja patosaaa.
-Has visto pedazo
monumento, casi me deja sin respiración
-Si ya te he visto
como te ponías colorada jajaja
No deja de
mirarnos y me manda una sonrisa que me quita el sentido, deja entre ver unos
dientes perfectos, un hoyuelo en la barbilla que le hace parecer un adonis,
unas canas que le sientan de muerte, que suerte porque a las mujeres no nos dan
las canas ese aire tan atractiva como a ellos, se arruinarían las compañías de
tinte.
De pronto se
acerca a nuestra mesa con nuestras hamburguesas y dos cervezas más.
-Tomad vuestro
pedido, me llamo John Collins
Extiende la
mano, pero yo tardo en reaccionar como siempre, no esperaba que después de
mancharle, él todavía tuviera ganas de presentarse.
-Yo Nora y mi
amiga, Cris
Se adelanta mi
amiga viendo que yo no reaccionaba, nos estrecha la mano.
-¿Después de cenar
que pensáis hacer?, Yo voy a ir con unos amigos al Vanguard, me gustaría veros
allí, tomad unas invitaciones.
Nos miramos y como
dos tontas asentimos con la cabeza. La verdad desde que estamos de vacaciones
no habíamos ido a ese garito y ya era hora de cambiar, siempre vamos al Camelot
donde no hay ni niñatos ni reservados.
-Ok allí os
espero.
Se da media vuelta
y se va, viendo que no dábamos mucha conversación.
Nos miramos y nos
entra la risa tonta de las quinceañeras, decididas a ir al nuevo local.
Cuando entramos al
Vanguard nos quedamos pasmadas, la decoración está muy currada tiene una
estética feng shui, los negros, rojos y dorados le dan un aire muy sofisticado,
hay un gran jardín con camas balinesas por todos los lados.
Alguien me coge de
la cintura, pego un respingo, no me gustan esas familiaridades, doy media
vuelta y veo que es John, a él le permito eso y mucho mas, está de muerte, se
ha cambiado, lleva ahora un traje de lino que le favorece un montón.
-Que suerte tengo
de ver a dos mujeres tan guapas.
La suerte es
nuestra que un pibón como él se haya fijado en nosotras.
-Me gusta este
antro.
-¿Antro? es de lo
mejorcito de la zona.
-jajaja no te
ofendas, ni que fueras el dueño.
-Soy el dueño.
Y hace una mueca
irónica, yo como siempre metiendo la pata, me da igual no voy a pelotearle.
Hace un gesto con
la mano como llamando a alguien y enseguida se acerca un camarero.
-¿Que queréis
tomar?
-Pues, un mojito.
Dijo Nora,
viéndose relegada a un segundo plano.
-Yo también.
El camarero toma
nota y se marcha.
-Venid al jardín
tengo un reservado.
Cuando llegamos hay
una pareja tumbada en una de las camas y en cuanto le ven se levantan para
saludarle.
-Os quiero
presentar a mis amigos Luis y Ana.
Nos damos los
correspondientes besos. Aparece un hombre más maduro que el camarero anterior,
con dos mojitos que nos entrega.
-Rafael, estas dos
bellezas son Cris y Nora.
-Rafael es mi
amigo y mano derecha.
-Encantado de
conoceros.
Y nos hace como
una pequeña reverencia, nos besa la mano. Yo me descojono por dentro, no quiero
ser maleducada, pero me parece muy cursi el gesto, es un adulador nato.
John sin tardar
mucho después de una pequeña conversación banal con sus amigos, me coge del
brazo y me lleva hasta una de las camas y me sienta.
-Quería estar
contigo a solas.
Clava su mirada
gris sobre mis ojos, yo estoy como en una nube, el mojito empieza hacer efecto,
más las dos cervezas que nos habíamos tomado antes. No quiero empezar a darle
vueltas a mi cabeza pensando el porqué un hombre tan guapo y rico se había
fijado en mí y me dejo llevar.
-¿Estáis de
vacaciones? No te había visto antes por aquí, a mi no se me escapa una belleza
como tú.
Por enésima vez me
ruborizo
-Sí, llevamos 4
días y nos quedan 6 para volver a Madrid.
-Madrileñas,
espero disfrutar contigo el resto de días.
Con el índice me
da para abajo en la punta de la nariz y yo me subo la nariz con mi
índice, ese es un gesto que no me gusta nada que me hagan. Le sale una
carcajada, y a mí se me pasa el mini mosqueo.
-¿Tu no eres
español?
-No, soy inglés,
pero llevo muchos años en España.
Casi no se le nota
el acento. De repente empieza una canción que me gusta mucho e identifico con
el momento "summer" de Calvin Harris.
When I met you in the summer
Took my heart a beat sound
We fell in love
As they leaves turned brown
And we could be together baby
Long the skies are blue
You act so innocent now
But you like so soon
When I met you in the summer
Empiezo a bailar y
cantar con mi inglés macarrónico, se ríe, mueve la cabeza con resignación y me
tira hacia él, me sienta en sus piernas y me da un pico en la boca, me pilla
desprevenida y nos quedamos mirándonos por un rato, el está estudiando mi
reacción,
su boca se acerca
a la mía pero esta vez me introduce su lengua, me gusta mucho, un calor me
recorre todo el cuerpo, yo paso el brazo por su espalda y nos fundimos en un
beso largo y profundo.
Nos volvemos a
mirar a los ojos, una chispa surge entre los dos, mi respiración empieza
agitarse y nos besamos de nuevo, fundiendo nuestras lenguas.
El móvil de
John suena, joder que rabia en el momento más inoportuno, me sienta en la cama
mientras que él contesta veo que se gira me da la espalda y habla en inglés, el
tono es serio y se le cambia la expresión de la cara, después de unos minutos
cuelga, me vuelve a clavar esos ojos grises, profundos y yo me derrito, me
entra un escalofrío que me recorre toda la columna vertebral, él se da cuenta.
-¿Tienes frio?
-Un poco
Por no decirle que
me lo provoca él.
-Entramos dentro
Miro a Nora que
hace rato no sé nada de ella y la veo muy relajada hablando con los amigos de
John.
-Ok así me enseñas
tu precioso antro.
Vuelve a ser el
mismo se le relaja la expresión y me da con el índice para abajo en la nariz,
yo vuelvo a subirla.
Me coge de la
mano, me da un paseo por todo el local, la música está mucho más fuerte que la
del jardín, me gusta estar a su lado, nos metemos en un reservado pero estas
camas son rojas con unos cojines enormes dorados, me apoyo en uno de ellos y él
hace lo mismo, al lado de él hay una cubitera con una botella de champán
enfriándose la abre y sirve dos copas, me da una y hacemos un brindis.
-¿Destino,
causalidad? Da igual el caso es que me siento afortunado por haber tropezado
contigo.
Asiento y noto
como me palpita el corazón.
-¿Que hacías en la
hamburguesería? por cierto
-Fue mi primer
negocio cuando vine a España y ahora lo administra mi hijo Hubert, me pidió que
le echara un vistazo mientras él pasa unos días en Ibiza. Tengo además una hija
que está estudiando en EE.UU. se llama Gisele y ahora está aquí en España
pasando las vacaciones ¿Tu tienes hijos?
-Sí, igual que tu,
la parejita.
No le digo más de
momento, mis hijos no han tenido tantas facilidades en el mundo.
-Donde lo habíamos
dejado
Viendo cierta
incomodidad en mis ojos.
Me acerco y le
beso con suavidad con la boca semiabierta, John me agarra del cuello y me
aprieta con fuerza contra él y volvemos a besarnos apasionadamente.
-Como me pones, te
deseo, quieres que vayamos a mi hotel.
-No quiero dejar a
Nora aquí sola.
-No te preocupes
por ella, está en buenas manos, Rafael la llevará a vuestro hotel cuando quiera
ella.
-Voy a mandarle un
wasap.
Mientras tecleo y
espero su respuesta, John me sirve otra copa.
/stoy bien vete
mañana nos vemos/
-Cuando quieras
podemos irnos.
Estoy loca! como
acepto la invitación tan rápido de un hombre que acabo de conocer, no sé, pero
siento que le conozco de toda la vida, en otras circunstancias estaría pensando
que es un violador asesino de mujeres.
En la puerta del
local un aparcacoches sale de un Porsche 911 Turbo S Cabriolet y le entrega las
llaves.
-guauuu menudo
cochazo.
Sonríe y salimos
con toda la caballería, en ese momento me acuerdo de Nora como le hubiera gustado
ver el impresionante carraco, ella hizo el modulo de automoción y ahora trabaja
en un taller.
Nos detenemos en
el mejor hotel de la Costa del Sol, rápidamente un aparca baja a
recibirnos.
-Buenas noches
señor Collins
Directamente nos
acercamos al ascensor, los de recepción nos saludan muy cortésmente, llegamos a
la última planta, la suite es impresionante, decorada en blanco roto con
marrones y beis en el salón, el dormitorio tiene un toque retro, tiene una
terraza con jacuzzi, cama balinesa y unas vistas espectaculares que de momento
solo puedo disfrutar de las luces de la ciudad, la luna plateada enorme riela en el mar, diría que es luna llena o le falta poco.
-Toma princesa
Me vuelve a dar
otra copa de champan, no necesita que me dé más, yo ya estoy rendida a sus
pies, me muero por estar con él creo que me ha embrujado. Suena la música, la
última de Michel Jackson Xscape y empezamos a bailar muy juntos me besa con
delicadeza el cuello hasta el hombro, con sus manos me acaricia la espalda y una
se acerca a mi culo hasta que atrapa un cachete le estruja y le da un pequeño
azote.
Llevo un vestido
de seda atado al cuello, me quita el nudo, el vestido cae al suelo y me quedo
solo con las bragas, da unos pasos atrás para verme, creo que le gusta mi
piercing en el pezón, le brillan los ojos y me sonríe.
-Ummm me gusta las
cosas que ocultas detrás de tu vestido
Definitivamente le
ha gustado.
-No esperes
encontrarte más.
Le contesto.
Se va quitando la
ropa con mi ayuda y noto su erecto pene queriendo salir de su calzoncillo que
yo ayudo a liberar, me agacho y con la dos manos empiezo acariciar su miembro,
me lo introduzco en la boca, primero despacio saboreando, después, le paso la
lengua desde el principio hasta el final, sus venas están a punto de estallar.
-Ummm me vuelves
loco
Me levanta y me
tumba en la cama, se pone a mi lado y comienza a chuparme el pezón del
piercing, uffff madre mía y acabamos de empezar estoy a cien, me quita las
bragas y comienza a tocarme el pubis que le tengo perfectamente depilado, un
pequeño triangulo es todo, hurra por el láser, me abre de piernas bien, empieza
a tocarme el clítoris, lo aprieta le da vueltas, su boca comienza a bajar
mientras me va dando besos.
-Me gusta tu piel
morena.
Está a punto de
introducir su lengua en mi vagina, creo morir de placer, primero el clítoris
luego sigue con el orificio vaginal y el orificio anal, diooos que placer, no
para de mover su lengua, tengo la entrepierna llena de todo tipo de jugos, se
retira para coger un preservativo, se pone encima de mi, noto la puntita de su
pene en la entrada de mi vagina y muy despacio lo introduce, hasta dentro, lo
vuelve a sacar muy despacio y otra vez me lo vuelve a clavar, creo volverme
loca, hace mucho que no siento tanto placer con un hombre, cada vez sus
movimientos son más rápidos, mi cuerpo se contrae y arquea en cada envestida,
estoy a punto de estallar como una falla, John me lo nota, oigo su respiración
cada vez más entrecortada, hasta que los dos explotamos, no puedo creer el gozo
que acabo de experimentar, cae encima de mi, sudamos, volvemos poco a poco a
nuestra habitual respiración.
-Pequeña eres
preciosa.
-Gracias por lo de
pequeña.
-¿Cuantos años
tienes?
Joder para que le
he contestado no me gusta decir la edad
-¿Y tú?
Bien, Cris, no hay
mejor forma de salirse por la tangente que con otra pregunta.
-45 años
Guay menos mal que
es mayor que yo, está tan guapo y en forma que no los aparenta, yo de momento no pienso decir la edad, así que sigo con el interrogatorio.
-¿Separado o
divorciado?
Claro doy por
sentado que no está casado, se gira hacia la mesilla y coge las copas de
champan.
-Divorciado, bueno
ya vale de interrogatorio.
Nos reímos y
bebemos, esta fresquita y me vuelven a entrar ganas de hacer el amor, me coloco
sobre él a horcajadas, esta vez voy a ser yo quien lleve el ritmo, pero él con
sus manos libres no va a parar de tocarme los pezones y el clítoris, estoy en
el paraíso!