No hay como volver a la
rutina para pensar que todo ha sido un mal sueño, me peso en la báscula, veo que
he adelgazado, por lo menos las ojeras y los ojos hinchados empiezan a
desaparecer, el trabajo hace que caiga rendida en la cama y no me despierte en
toda la noche.
Hoy tengo mucho trabajo, me quedaré en la peluquería a comer, me
llevo el taper que me ha preparado Mila, ella nos hace la comida a cambio de un
dinero que la damos -compensa- preocupación "cero" es como una
madre.
El día fue una copia al de
ayer mucho trabajo, cosa que me alegro, y poco tiempo para pensar. Hasta me he
acordado de coger la bolsa de deportes, tengo ganas de sudar un poco en el
gym.
-Hola Cris, dispuesta a
machacarnos.
Me dice Roberto con cara
pícara
-Si claro, necesito
generar endorfinas.
El gimnasio está en el mismo centro comercial de la peluquería no tengo que coger el coche.
Después de una hora de spinning, unos levantamientos de pesas y una buena
ducha, la vida comienza a ser la misma que deje hace unos días. Hasta me animo
a tomar una cervecita con Roberto, que se pone muy pesado contándome sus
batallitas en el trabajo, me distrae y de eso se trata.
Cuando llego a casa me
encuentro a Nora en el salón esperándome, nos damos un abrazo, como necesitaba
a mi amiga.
-Pensaba que venías
mañana.
Con voz emocionada.
-Al final hemos decidido
adelantar un día, queríamos hacer compras, me voy a hospedar con Philip en un
hotel de Madrid - su voz se suaviza - quería hablar contigo.
-Nora, cada día estoy
mejor seguro que en un tiempo lo supero todo.
-Seguro, eres una mujer
muy fuerte- me mira con ojos muy tiernos-y luchadora.
-Somos, Nora, no se te
olvide, tú también.
Me sonríe y continúa
hablando.
-Quiero que me escuches,
he hablado con John y esta súper arrepentido de no haberte dicho que estaba
casado - yo le pongo los ojos en blanco - ha sido un error pero no se lo hagas
pagar toda la vida..
-Claro somos modernas y
liberadas, seguramente que lo hubiera hecho con él igual, me gusta mucho, pero
mentirme y que su mujer me llamara y me sacara los colores, cambia ¿no?
-Tienes razón, pero da le
una oportunidad en enmendar el error.
-¿A qué has venido? a
convencerme de que vuelva con él
-No, he venido a
explicarte los motivos por los que John ha actuado así - su voz se vuelve más
dura - Philip sabe su situación, porque le conoce bien, él es socio minoritario
del holding. La mitad de la sociedad pertenece a John y su mujer y la otra
mitad esta divida en partes iguales entre varias personas entre ellas está
Philip. Su mujer tiene la salud muy delicada, solo va en los momentos que hay
que votar algún proyecto o decisión, John es el director del holding. Su
relación es meramente mercantil, ella se aprovecha de su estado para que John
no la abandone.
-Me parece muy bien todo,
pero una relación es confianza mutua, porque no ha intentado explicarme las
cosas.
-Tenía miedo a perderte
eran pocos días para hacerte comprender que solo era un papel lo que le une a
su mujer -continua- Esta destrozado, me ha dicho lo mucho que te necesita, que
nunca nadie le había despertado esa sensación.
-Yo también necesito un
millón de euros y me aguanto.
-No seas dura Cris, él te
quiere.
Bajo la cara y comienza a
bajarme las lagrimas por las mejillas, yo también le quiero y no me he olvidado
de él, aunque en estos días haya intentado y conseguido no pensar en
John.
Nora me seca las lágrimas
con los pulgares.
-Dale otra oportunidad,
cariño.
No puedo hablar las lágrimas
y los pucheros no me dejan.
Mila se acerca y me
entrega un ramo de flores.
-Ha venido hoy.
¿Pero que están
confabuladas para que vuelva con John? las cojo por primera vez, abro el sobre.
-Te quiero soy tu
esclavo mi princesa- John Collins-
Las lágrimas parecen las
cataratas del Niágara, me voy a la habitación y me tumbo en la cama con las
flores abrazadas.

