miércoles, 30 de septiembre de 2015

Capitulo 17

Introduce su boca en mi pezón del piercing, succiona, una ola de placer me hace jadear y arquear mi cuerpo, llaman a la puerta, John se levanta, abre, la figura de una mujer le tira del brazo hacia ella, cierra la puerta, yo me hundo en la cama como si me tragaran unas arenas movedizas. Grito.
-Cris, despierta mi amor
Estoy empapada en sudor, John está al lado mío, mirándome con cara de preocupación.
-Ha sido una pesadilla.
Me arrulla entre sus brazos, nos quedamos un buen rato abrazados.
-Son las 12, voy a pedir el desayuno.
Con el mando empieza a subir las persianas, la luz de la claridad del día entra a raudales, necesitas un poco de tiempo para que los ojos se adapten a la claridad.
-Buenos días, podrían subir el desayuno...si...zumo...ok
Tengo frío, el sudor me ha destemplado, me voy al baño, necesito una ducha. John entra conmigo tiene puesto todos los sentidos en mí, sus mimos me reconfortan.
El carro del desayuno está fuera, John lo mete en la suite, con los albornoces puestos nos disponemos a desayunar, pero a mí no me apetece nada, solo quiero café y una aspirina que suelo llevar en el bolso para cuando me dan dolores de cabeza y este era uno de esos momentos.
-¿Estas mejor? princesa.
-Si, ya estoy mejor.
Mientras me sirvo otra taza de café.
-Antes de irnos quiero comerme mi bollito - sus ojos se nublan de lujuria
jajaja mi risa me cambia de estado de ánimo.
John me levanta, me quita el albornoz, sentándome en la cama, con un beso me tumba, su boca ávida de mi cuerpo, baja hasta los pechos cubriéndolos de besos, sigue por mi cintura hasta mi ombligo, luego por mi monte de venus mordisqueando mi bello y mis muslos, sus caricias son mi mejor medicina.
Su cabeza entra entre mis piernas y yo las separo cuanto puedo, su lengua recorre toda mi vagina, la vulva y los labios menores para succionar mi clítoris, su dedo me lo introduce buscando mi punto G, estoy a punto de estallar de placer, mi cuerpo convulsiona, corriéndome. Sube para arriba manteniendo mis piernas entre sus hombros, introduce su pene hasta el fondo, entra de lleno, sus movimientos son cortos pero muy rápidos, sus testículos dan en mi culo en cada envestida como tambores, sus ojos se clavan en los míos, el amor nos embriaga a los dos, mi cuerpo levita con el suyo en un baile sin fin...

El rastro como cada domingo es un hervidero de gente y puestos ambulantes, cuánto
tiempo sin pasear sorteando gente, todo seguía igual como si el tiempo no hubiera cambiado nada como hace con las demás cosas de la vida.
Paro en un puesto buscando un regalo para John,  que cuando lo mire se acuerde de mi, tarea casi imposible para un hombre tan elegante, al final me decanto por una pulsera de cuero negra y plata, es sencilla y fina, la compro y se la entrego.
-Gracias, princesa, me gusta mucho - se la pone - ya, nos vamos.
Pongo morritos, creo que empieza a cansarse de dar vueltas por los puestos y el agobio de tanta gente.
-Ok vámonos.
-¿Vamos a tapear al Mercado de San Miguel?
Me encanta la idea.

El domingo llega a su fin y como dos novios nuestra despedida en la puerta de mi casa, es triste.
-El sábado nos vemos - un beso tierno posa en mi boca - princesa.
Algo me pasa por la cabeza, necesito decírselo, se que este regalo le va a gustar mucho.
-Quiero irme a vivir contigo.
Su cara se ilumina.
-Me haces el hombre más feliz del mundo.
Su boca se aprieta a la mía con un sonoro beso. Reímos.
-El sábado vengo a por ti, a raptarte - ríe - desprende te de todo, trae solo la ropa, bueno ni eso yo te compro allí todo lo que necesites.
Le pongo la mano en la boca en señal de que se calle.
-¿El sábado que viene? no crees que es muy pronto.
-No, allí vas a tener todo lo que quieras, soluciona las cosas con Mila y la peluquería. Tus hijos podrán ir cuando quieran. Tranquila todo saldrá bien.

Ya está, no hay marcha atrás todo va a dar un giro de 360º creo que me voy a marear.




martes, 22 de septiembre de 2015

Capitulo 16










Esta vez no me coge desprevenida, he guardado en una bolsa de viaje mis indispensables. Ahí está apoyado en su A8, corro para abrazarle, el beso es tan bonito que cuando terminamos unos viejetes sentados en un banco nos aplauden, el rojo tomate se apodera de mi cara, entramos deprisa en el coche.
-¿Como está mi princesa?
-Happy happy
Mi cara acompaña a lo dicho, mi sonrisa es de oreja a oreja, su expresión también es de felicidad.
-¿Donde me llevas? aunque me da igual solo estar contigo es suficiente.
Intento acercarme lo más posible a él, el cinturón de seguridad me lo impide, además el ancho del coche es superior a mi Auris, con la mano consigo acariciarle el cuello.
-A Madrid, no he tenido tiempo de preparar nada en especial, llevo una semana de locos.
-Me encanta Madrid, estar contigo es especial - le sigo acariciando el cuello - siento que haya sido una mala semana.

En un periquete estamos en Madrid, por la M-30 llegamos a la Av. de América,  para en el Hotel Puerta América Madrid.
-Quería conocer este hotel, cuenta con tres premios Pritzker, ha reunido a diecinueve de los mejores estudios de arquitectos y diseñadores.
Para mí todo eso me suena a chino, desde luego la fachada me parece súper original.
Me abren la puerta, salgo, John me da la mano y nos dirigimos directamente al restaurante "Lagrimas Negras" que nombre más sugerente. La carta está inspirada en los platos de Martín Berasategui. John pide por los dos y la elección es perfecta, nunca había comido algo igual, sabores, texturas, colores armonizados en infinitas sensaciones.
-Me gusta ver tu cara experimentando todo.
-Todo es nuevo para mí.
-Ya te irás acostumbrando.
-Si tú estás conmigo hasta un pollo asado me sabría a gloria.
Ríe, se levanta y me coge de la mano para irnos a la suite que tiene reservada.

La suite es mágica, la cama está suspendida en el aire, solo sujeta por el cabecero, de piel negra, a la pared. Cuenta con amplios ventanales con espectaculares vistas a Madrid y sierra madrileña, en el baño los productos de aseo son Loewe, abro uno de los frascos para ver como huele, John me coge de la cintura, me besa el cuello, le acerco el frasco a la nariz.
-Tu fragancia me gusta más.
Dios que cosas más bonitas me dice.
Llevo un vestido que no sabe como quitármelo, jajaja, me retiro, le hago un bailecito de lo más sexy, me desprendo de todo de forma muy sugerente, John no me quita ojo con los brazos y pies cruzados, apoyado en la encimera de los lavabos, que guapo está, no necesita ni moverse para que me ponga a cien.
Solo llevo puesto las sandalias. Las braguitas se las he tirado a la cara, las huele con una inspiración profunda, se las ha guardado en el bolsillo. No quita su mirada penetrante en mí mientras sus pasos se van aproximando, me coge en brazos mientras me introduce su lengua en mi boca, cuando llega a la altura de la cama me tumba, ahora es él quien me hace un striptis muy masculino apenas se contonea, la ropa se la quita de una forma muy sugerente -como me pone - al terminar se sube a la cama, me abre las piernas, con toda la mano me fricciona la vagina, haciendo círculos, estoy muy húmeda y él lo nota, entra en mi.
-Toda esta semana solo he pensado en follarte.
Su voz es entrecortada por la excitación del momento sus ojos tienen la mirada perdida en mis ojos, jadeo, me besa, me come los labios, mientras no para de bombear con las caderas, con ritmo, su miembro entra y sale, yo le recibo y presiono cada vez que quiere salir, mis contracciones vaginales cada vez son más fuertes, sus ojos siguen clavados en mí, me arqueo ante el comienzo de mi espasmo orgásmico, acelera hasta que el frenesí se ralentiza ante el orgasmo que surge entre los dos.
El momento es mágico, después del climax abrazado a mi adonis en una cama voladiza como si fuera una nube y las vistas skyline de Madrid, de fondo la música no para de sonar.

La siesta ha sentado de miedo, John estaba cansado, el viaje y la semana sin parar, yo había madrugado así que caímos rendidos en brazos de morfeo.
Entre sus brazos, son de las sensaciones más poderosas que he tenido en mi vida.
-Te he echado mucho de menos
Acaricia mi pelo.
-Yo también
Subo la cabeza para mirarle a los ojos
-No quiero presionarte, pero dime qué piensas de mi propuesta.
-¿Qué propuesta? -bromeo para quitar hierro al asunto, hace un gesto de que no le ha hecho gracia mi contestación- tengo miedo.
-¿De qué?- su cara vuelve a dulcificarse.
-De ti, de que te canses un día de mí y me vea allí en un mundo que no me corresponde.
-Imposible, yo sé lo que quiero y con quien quiero estar en mi vida.
Su abrazo se intensifica.
-Además, si eso ocurriera, que algún día te canses de mi vas a estar cubierta, iremos al notario y el centro de estética será tuyo, local incluido, podrás deshacerte de él, si quieres regresar a Madrid.
-Jamás me cansaré de tí.
Nos besamos apasionadamente.
-Te quiero mi princesa, no me hagas la vida más difícil.
Me derrito, porqué será todo tan sencillo cuando estoy con él.
Se levanta de la cama y me coge en brazos, se dirige al baño y me deja en el plato de ducha, el agua comienza a deslizarse por nuestros cuerpos le doy un beso mi lengua busca la suya, mientras sus manos no paran de acariciarme todo el cuerpo, me enjabona bien por todas partes, yo hago lo mismo con él.
-Nos cuidaremos para siempre.
Lloro, quiero que John me cuide, siempre dice las palabras que quiero oír.

En la puerta nos espera una limusina, no había montado en mi vida en una, es espectacular, enorme, hay preparada una botella de cava, tomamos una copa, cuando me quiero dar cuenta estamos en la calle Serrano. Entramos en una tienda.
-Elige un vestido - me dice al oído- si quieres mas ropa puedo hacer que se queden más tiempo.
-No, ni se te ocurra.
Son las 8:10, con una hora tengo tiempo suficiente para elegir un vestido, no quiero que por mi culpa tengan que quedarse las dependientas mas tiempo de su horario.
Estas tiendas son la monda, una chica empieza a llevarme vestidos al probador, a John le han ofrecido una copa y está sentado en un sillón enfrente del probador, madre mía que vergüenza, quiere que salga con cada vestido, delante de dos dependientas menos mal que estamos en un reservado.
Al final me quedo con uno corto confeccionado en pedrería color plata, sandalias a juego y tres pulseras también a juego.
-Estás muy guapa quédate a sí.
La limusina nos lleva por los lugares más bonitos de Madrid pasando por la Puerta de Alcalá. Plaza de Cibeles, Gran Vía, Plaza de España, Templo de Debod entre lo más significativo, la iluminación nocturna mejora la percepción y el diseño de los monumentos, un paseo placentero en todos los sentidos.
De regreso al hotel su fachada luce muy bella, cenamos otra vez en "Lagrimas Negras" para después subirnos a tomar una copa en el ático "Skinight" con sus impresionantes vistas panorámicas de Madrid, los asientos y la mesa son en forma de cilindro, de color blanco pero las luces parece que tomara otras tonalidades.
Tengo un pedo importante, el cava de la limusina, una botella de vino en la cena y dos copas en la terraza-ático. John saca su vena humorística y me parto de risa, ya no puedo reírme más y me levanto de mi cilindro para abrazarle y posar mi boca en la suya y nuestras lenguas bailan al son de la música del local. Es hora de que nuestra noche siga en la intimidad de nuestra habitación.