martes, 22 de marzo de 2016

Capitulo 30

Su cuerpo está caliente me gusta cogerla entre mis brazos mientras duerme, ya le han quitado la venda, la herida está cicatrizando al aire. La enfermera en cuanto me marcho de la habitación, entra para atenderla, todavía no puede hacer algunas cosas solas, está algo débil y se marea cuando lleva mucho tiempo levantada. El fisio viene una hora al día para rehabilitación.
Beso sus labios que adoro y su punta de la nariz respingada, salgo de la cama muy despacio para que no se despierte, aunque no creo que lo haga, todavía entre los medicamentos que toma la dejan grogui.

-El seguro del coche rebaja la indemnización porque el testigo del freno estaba iluminado...
-Eso no me preocupa, que den lo que quieran, mas vale no remover los motivos del accidente ¿se sabe algo del hombre que se ve en el vídeo?
-Hoy al mediodía viene el detective con noticias.
Ricardo recoge los documentos que me ha hecho firmar y se marcha.
Continuo trabajando, aunque no puedo concentrarme, estoy impaciente por saber que se ha descubierto del accidente y si podemos dar un paso de gigante en mi divorcio con Alison.

-Sr. Cordero.
Estrecho la mano al detective.
-Sr. Collins, tengo buenas noticias, ya sabemos quien manipuló el coche, fue registrado por una cámara de un banco antes de ponerse el  pasamontañas, es un sicario toxicómano fácil de comprar.
-Y bien, ha cantado.
La impaciencia me puede.
-Sí, fue contratado por un tal Antonio Gómez.
-Perfecto ya la tenemos, es el secretario de Alison. 
Es la mejor noticia que me han podido dar.
-Muchas gracias -le doy la mano- ya nos pondremos en contacto con usted para las pruebas.
Estoy pletórico. 
El Sr. Cordero se marcha.
-Ricardo, que pena crees que la pueda caer.
-El delito fue en grado de tentativa, se puede imponer una pena inferior en uno o dos grados a la legalmente establecida y dependerá si concurre circunstancias atenuantes y agravantes.
Aunque estoy exultante mi tono se hace severo.
-En total de cuantos años hablamos.
Ricardo duda.
-De 2 a 4 años mas una multa y si el juez estima una pena de prisión de dos años o inferior, posiblemente no entre en la cárcel sino tiene antecedentes.
-Gracias Ricardo, ya hablaremos.
Esto se pone interesante, si juego bien mis cartas mi divorcio está hecho.

La verja se abre, me adentro con el coche por el sendero, hacía tiempo que no venía a lo que fue mi antigua casa de estilo inglés. Alison es americana pero con gusto y carácter ingles.
-Buenas tardes, Sr. Collins
El mayordomo me saluda.
-Buenas tardes, Arthur.
-La señora espera en la biblioteca.
Todo sigue igual, nada ha cambiado, el olor a rancio me crispa.
Sentada en su sillón de orejas, distante, altiva y fría como el tempano, no sabe ni espera lo que le cae encima.
-John, ¿ya te has cansado de tu enferma?
Su voz de sarcasmo me irrita.
-Jamás.
Pongo la voz mas dura que puedo.
-Entonces ha que debo tu visita.
Sigue con su socarronería.
-A que me firmes los papeles del divorcio.
Ella ríe y su risa irónica empieza a cansarme.
-Entonces prefieres ir a la cárcel.
Ahora soy yo quien le tira la pulla. Deja de reír.
-¿Porque voy a ir a la cárcel?
Su tono es serio pero mucho menos sátiro que antes.
-Por tentativa de asesinato.
Su cara es de desconcierto.
-No se de que me hablas.
Del desconcierto a la rabia, esa rabia que le pudre por dentro.
-Sabes perfectamente de que te hablo, tengo todas las pruebas para que te enchironen. Tu sicario toxicómano ha cantado.
Está descolocada, es el momento.
-Tu putita merecía un escarmiento y yo se lo he dado.
Aunque me ha dolido lo que acabo de oír, tengo ya su confesión, llevo una grabadora oculta.
-Y tu vas a tener el tuyo sino firmas los papeles.
Mis ojos llenos de ira la atraviesan.
-No pienso firmar nada, tengo que hablar con mis abogados, ellos sabrán defenderme, ja! la palabra de un toxicómano.
No se deja avasallar por las evidencias.
-Tengo tu confesión.
Saco de mi bolsillo la grabadora.
Su cara se crispa, pasa hacer una mueca de dolor y ponerse a llorar.
-¿Como te atreves hacerme esto?, a la madre de tus hijos.
Hace unos años su vena de víctima hubiera hecho mella en mí, pero ahora su cinismo: siento aversión.
-¿Y tu como te atreves a provocar un accidente?
Sigue lloriqueando.
-Teníamos un acuerdo, no debías abandonarme, sabes que estoy enferma - su voz comienza a irritarse- ¿quieres matarme?
Vuelve a llorar.
-Firma ya, no quiero perder el tiempo con tus lamentaciones.
Me empieza hartar la situación.
-Tengo que pensarlo.
Su tono vuelve a ser duro.
-Esta bien, cuando Gisele se entere de lo que hace su madre, no querrá ni mirarte a la cara, es una chica lista y buena, aunque la manipules, esto te va a salir caro.
Sus ojos de odio quieren fulminarme, pero ya no puede, ya no.
Estira el brazo para que le entregue los papeles.
Bien, un regocijo me recorre todo el cuerpo.
Los mira, los lee, piensa y al final firma.

Tiene los ojos cerrados con sus auriculares, siempre escuchando música, el sol, a través de la cristalera de la terraza cubierta, la baña por completo. Me arrodillo a su lado y la beso, Cris abre los ojos con sorpresa, pero enseguida se deja llevar por el beso.
-Que sorpresa tan grata mi adonis ha venido hoy pronto del trabajo.
-Estaba como loco por verte, princesa -la bajo su naricilla respingona- ¿te apetece cenar fuera?
Comienza a dar palmas con las manos.
-Si, si, si, quiero empezar a salir.
-Ok pero en cuanto te encuentres cansada regresamos.
La ayudo a levantarse y enseguida viene la enfermera.
-Vamos a cenar fuera.
Cris se adelanta.
-Mayte necesito que me ayudes arreglarme.
Estoy tan eufórico, que la cojo en brazos y la llevo hasta la habitación.
Cris ríe.
-Estás loco.

Me hubiera gustado preparar algo mas especial pero la impaciencia me puede. Cris está bellísima con un moño informal que le tapa el rasurado de la cicatriz, lleva un vestido negro ajustado con un escote de vértigo, espectacular. Paramos en el burger donde nos conocimos, me mira y sonríe.
-Me encanta la comida basura.
La beso.
-A mi también.
La llevo de la mano, abro la puerta y la canción de James Blunt You´re beautiful suena muy alto, la llevo a la mitad del local, la cojo de la cintura y comienzo a bailar, su cara pasa de la sorpresa al estremecimiento, sus ojos se llenan de lágrimas, mis brazos rodean su pequeña cintura acaricio su espalda, nuestras mejillas están unidas, siento la humedad de sus lágrimas. Alrededor nuestro hay mucha gente, están nuestros amigos, todas las miradas recaen sobre nosotros, cuando termina la canción todos aplauden y vitorean.
Me retiro un poco cogiéndola de las manos, su cara es tan bella como la canción, me arrodillo de una pierna y de un bolsillo saco una caja con un anillo.
-Te he traído aquí para conmemorar el día que te conocí, eres mucho mas de lo que esperaba cuando llegaste a mi vida, he recuperado las ganas de amar, de amar incondicionalmente y dejarme querer. No hay tranquilidad ni sosiego en este amor, que es pasión no puedo esperar mas. Cásate conmigo.
Todo el mundo está expectante la respuesta, Cris llora de emoción tira de mí para que me levante.
-Sí, te quiero.
Su voz sale temblorosa, las personas allí reunidas no paran de gritar y silbar mientras nos fundimos en el beso mas apasionado jamás dado.






lunes, 7 de marzo de 2016

Capitulo 29

Apenas he dormido, estoy impaciente como un niño pequeño el traslado de Cris a la habitación, es muy temprano decido trabajar un poco, no se oye una mosca en la casa, le dejo unas instrucciones a mi secretaria y poco mas.
María me ha preparado una bolsa de viaje con ropa, sus cremas, perfumes y demás cosas. Me gustaría que le dieran el alta ya, voy a proponer al medico que la traigo a casa, contrataré una enfermera si es necesario, todo con el beneplácito de Cris.

La han trasladado a la habitación 212, llamo rápidamente a la floristería para que traigan ramos de rosas de todos los colores.
Cris está incorporada en la cama con su sonrisa y sus hoyuelos. Patricia y Diego se tiran a la cama para abrazarla, su padre, Emilio, los regaña alegando que la van hacer daño.
-Déjalos, necesito sus abrazos.
Ahora soy yo el que rodeo con delicadeza su cintura, noto sus huesos, a vuelto adelgazar y la beso en los labios, ella me rodea el cuello con sus brazos.
-¿Como estás, princesa?
Todas las miradas están posadas en nosotros.
-Ahora muy bien, tengo todo lo que mas quiero en esta habitación.
Su voz continua algo fatigada.
-Te quiero, ¿necesitas algo? te he traído tus cosas.
Me retiro un poco.
-Ahora no.
-¿Mamá te acuerdas del accidente?
Suelta Patricia.
-No, - piensa - iba en el coche - duda - solo recuerdo que me desperté en el hospital.
-No agobies a tu madre.
Ahora es Emilio quien pone sensatez.
Llaman a la puerta y es el doctor.
-Enhorabuena, esta recuperándose muy bien, todas las pruebas son satisfactorias, en unos días puede marcharse a casa, necesitará un poco de rehabilitación.
Nos da la mano a Emilio y a mi. Le acompaño a fuera para poder hablar con él.
-Me gustaría llevármela a casa lo antes posible, contrataría una enfermera.
-Es pronto todavía, no me gustaría arriesgarme a dar un paso tan precipitado.
-Claro yo tampoco quiero adelantarme y poner en riesgo su estado, pero no quiero demorar su estancia en el hospital.
-De acuerdo, mañana paso consulta y vemos como ha pasado el día de hoy, una cama libre siempre viene bien.
Se marcha.
 Rafael viene por el pasillo.
-¿Como está Cris?
-Fenomenal es una campeona, ¿que se sabe del accidente?
-Cámaras del garaje del centro de estética, han grabado como un hombre con pasamontañas manipula el coche, además de liquido de frenos en el suelo. Queda por averiguar quien es el hombre.
-Si damos con él nos llevará a la persona que le ha contratado, ¿no crees?
-Exacto, sé lo que estás pensando, sería un as en la manga para tu relación con Cris. - murmura Rafael -
-No tendría piedad. - me froto la barbilla.
Nos saca de nuestras cavilaciones Hubert al aproximarse.
-Hola ¿como está Cris?
-Mejor, cuanto me alegro que hayas venido, vamos Cris va estar encantada con tu visita.
Entramos en la habitación los tres, Patricia está sentada en la cama hablando, cuando se da cuenta de nuestra presencia se levanta, hago las correspondiente presentaciones después de que hayan saludado a Cris.
Patricia ha enmudecido al ver a Hubert y este no la quita ojo, creo que se han gustado.
-No deberían estar todos a la vez en la habitación.
Espeta la enfermera al entrar en la habitación con dos hombres de la floristería que traen los ramos de flores.

Estamos por fin solos, ya se ha hecho de noche las visitas se han ido, sus hijos y ex marido se han marchado a Madrid,  me dispongo acomodarme en el sillón.
-Porque no te vas a casa a ...
La beso para que no continúe hablando, mordisqueo sus labios carnosos, esos labios que me vuelven loco desde el primer día que la conocí.




jueves, 18 de febrero de 2016

Capitulo 28

María me sirve el café, su cara es de tristeza me ha mandado besos para Cris, cuanto me gustaría poder dárselos. Es muy temprano me marcho rápido al hospital, mi secretaría ha dado aviso al chófer para que vaya al aeropuerto a por los hijos de Cris.
Entro en la zona de enfermería, mi secretaría se ha encargado que las llegue un ramo de rosas, no puedo llenar la UCI de flores para Cris, está prohibido.
-Buenos días ¿que tal ha pasado la noche, Cristina?
-Muy bien, esta mañana se le ha retirado la intubación. 
Suspiro.
-Que alegría me acaba de dar, sería posible verla.
La enfermera piensa un poco, la pongo ojitos. 
-Esta bien, pero solo puede estar cinco minutos, sigue monitorizada y sedada.
Vuelvo adelantarme a la enfermera una vez entramos en la sala no quiero perder ni un segundo de esos cinco minutos, que para mi son la vida ahora mismo.
Su mano está mas caliente que ayer, tiene los labios algo deshidratados, esos labios carnosos que tanto me gustan, hoy no tiene la cara tan pálida como ayer, un color sonrosado asoma en sus pómulos, tiene los ojos cerrados, la beso los labios.
-Buenos días mi princesa, que guapa estás hoy... te quiero, te quiero todos los días voy a venir a decírtelo, cariño - una sonrisa florece de su boca, sus ojos los mueve e intenta abrirlos - te qui-e-ro no me canso de mirarte.
Al final abre los ojos su mirada me enternece tanto como nunca antes había recordado, no me perdonaría en la vida que la pasara algo, ha dejado toda su vida por mí, ahora no puedo fallarla, no cesaré hasta encontrar al culpable y que pague por el sufrimiento que está pasando.
-Sr. Collins, es mejor para ella ahora estar tranquila, necesita descansar.
Desgraciadamente tiene razón la enfermera, Cris vuelve a cerrar los ojos, la doy un beso en la boca y me marcho.
Es muy temprano todavía, decido ir al despacho luego vuelvo cuando venga el ex marido y los hijos de Cris.

Son las 12 acabo de regresar y ellos están a punto de llegar.
Un hombre delgado escoltado por dos adolescentes entran en la sala de espera.
-Buenos días soy John Collins.
Le ofrezco la mano al hombre.
-Buenos días, soy el ex marido de Cris, Emilio, nuestros hijos Patricia y Diego.
Les doy la mano, no soy capaz de mayor familiaridad. Patricia es una chica guapísima, se parece mucho a su madre, Diego es un joven larguirucho, sus caras son de preocupación.
-Cris está mejor hoy, ya no tiene la intubación, sobre las 12 el médico pasa visita y nos informará de su  estado.
Nos sentamos en los bancos, hablamos del accidente de Cris, les oculto la visita del policía, intento desviar la atención y les pregunto por el viaje y si quieren tomar algo, Patricia comienza a contar que les han dado el desayuno en el avión, y lo cómodo que era viajar en primera clase, su padre la mira con ganas de hacerla callar, se las reprime. En ese momento entra el médico.
-Buenos días, familiares de Cristina Ramos.
Nos levantamos a la vez.
-La paciente ha mejorado notablemente, pero seguirá en observación, son cruciales estas primeras 48 horas que no se repita ningún derrame, mañana si todo sigue así pasará a planta.
Patricia se adelanta hablar.
-¿Podemos ver a nuestra madre?
-Si, un momento y no todos a la vez, necesita descanso, la enfermera les acompañará.
Cuando se marcha el doctor, les indico que entren ellos que yo esta mañana la he visto y entiendo perfectamente la necesidad que tienen de verla. Desaparecen con la enfermera.
-¿Como está Cris?
Acaba de entrar Elena, me besa, le doy la mano a Alfonso.
-Mejor, espero que mañana salga de la UCI
-Me alegro, ¿pero como ha pasado?
Les explico todo lo sucedido antes de que vengan los hijos y el ex marido de Cris, incluido la visita del comisario de policía, confío en ellos. La cara de Elena es de horror.
-Pobrecita, pero con lo buena que es ¿quien ha podido hacer algo así?
-Eso es lo que quiero averiguar, ahora necesito de vuestra discreción, los hijos y el ex marido de Cris no saben nada, tampoco quiero que esto salga en la prensa. Alfonso necesito que tu cuñado el director del periódico no dé la noticia.
-Confía en ello.
Llegan el padre y los hijos, les presento a mis amigos. Están algo abatidos.
-No hacemos nada aquí, esta tarde volvemos a la hora de la visita, ¿nos vamos a casa? mañana cuando esté en la habitación no nos separamos de Cris.
Todos asienten ante mi propuesta.

Patricia y Diego están alucinados con la casa, Emilio en cambio mantiene una aptitud mas distante, les invito a instalarse en las habitaciones de invitados que están en la primera planta.
-Mañana por la noche deberíamos de regresar a Madrid, no puedo faltar mas en el trabajo, tampoco Patricia y Diego a sus clases.
Ellos protestan ante la decisión de su padre. Enseguida se les pasa cuando les convido a pasar los fines de semana que quieran.
Hace un día muy bueno, me acuerdo de Cris seguro que disfrutaría viendo a sus hijos aquí, no quieren bañarse en la piscina, pero se han bajado a la playa a dar un paseo, mientras yo me quedo con Emilio tomando una cerveza.
-Veo que Cris lleva aquí una vida mas desahogada que la que llevaba en Madrid.
Noto cierta acritud en su tono.
-Si la verdad que si, pero creo que este no es el motivo por el que se ha venido a vivir conmigo, Cris no es una mujer interesada, tu la conoces de mas tiempo que yo.
Le tuteo.
-Muy cierto no es nada interesada, es la mujer mas honrada y buena del mundo.
Me asombra el cariño que la tiene aun estando divorciados.
-Es una mujer extraordinaria en todos los sentidos, ya no podría vivir sin ella.
Me siento vulnerable ante algo tan íntimo que acabo de decir.
-Eso creía yo cuando nos divorciamos pero a todo te acostumbras.
Me sorprende ahora es él quien se abre en canal.
-No entiendo entonces porque os divorciasteis.
Nunca habíamos hablado antes Cris y yo de los motivos de su divorcio, y ahora me encuentro con un desconocido hablando de temas íntimos.
-Nos hicimos novios muy jóvenes, eramos prácticamente unos niños, se quedó embarazada, las responsabilidades y dificultades económicas fue minando nuestra relación, yo no me di cuenta de que tenía que haber luchado por ella, cuando lo intenté ya era tarde, a ella el amor se le acabó.
Cris necesita que la quieran y yo se lo voy a dar, tengo amor para ella a punta pala.

Me encuentro sentado en la sala de espera del hospital, repartimos el tiempo de visita entre todos, por cortesía dejo primero a Patricia y a Diego. Emilio esta vez no entra. Cuando salen sus hijos, entro con unas ganas locas de verla. Está despierta y su boca está jugosa como era habitual en ella, la beso abro mi boca para poder abarcar todos sus labios gruesos, cierra los ojos y hace un pequeño jadeo, me gusta mucho lo que acaba de hacer, es la expresión de nuestro amor. Abre sus ojos almendrados.
-Gracias por traer a mis hijos y a mi ex.
Su voz es muy pausada.
-Gracias a ti por entrar en mi vida.
Hace una mueca de felicidad, continuo hablando no quiero que ella se agote.
-Te quiero mi princesa, sabes que haría cualquier cosa por ti, mañana te pasan a planta y yo voy a estar allí contigo para mimarte...
-Sr. Collins ya es hora, la paciente tiene que descansar.
La vuelvo a besar su boca como si me comiera el manjar mas exquisito, retorna su sonrisa.
-Hasta mañana, princesa.
















domingo, 17 de enero de 2016

Capitulo 27

Mi princesa en la UCI, la están haciendo pruebas y aunque ya he hablado con un doctor y me ha dicho que está fuera de peligro necesito más información, si algo la pasara no me lo perdonaría en la vida, la quiero como nunca había querido antes a nadie, la necesito, me ha dado otra visión de la vida, sin ella no podría volver a vivir mi existencia sería insufrible, me sentiría como un gusano miserable. Una voz me devuelve a la consciencia de mis propios pensamientos.

-Sr. Collins.
Me levanto como un resorte.
-La paciente Cristina Ramos ha sufrido un traumatismo cranoencefálico producido por el accidente. Se le ha hecho un TAC  entre otras pruebas y nos hemos encontrado con una pequeña hemorragia que hemos operado con total satisfacción, ahora mismo la paciente está intubada y monitorizada permanecerá así 48 horas, a la espera de su pronta
recuperación y pueda pasar a planta, de momento se quedará en la UCI, sólo podrá pasar un momento para verla, la enfermera le indicará cuando.
-Gracias, doctor.
Una enfermera se acerca a mi, me acompaña, la sala es amplía y hay cuatro camas cada una en una esquina, enseguida identifico a Cris. Mis pasos son rápidos he adelantado a la enfermera para ponerme al lado de la cama.
-Ya sabe Sr. Collins sólo cinco minutos, vendré avisarle.
La enfermera se va, cojo la mano que no tiene la vía, que bella está, hasta enferma. Tiene la cabeza vendada, por lo demás no ha sufrido ningún daño importante, han funcionado los airbags perfectamente, al dar vueltas de campana se habrá golpeado la cabeza.
Abre los ojos, estoy muy nervioso, me mira.
-Hola mi princesa.
Sus ojos se ponen vidriosos, la boca tan bonita y carnosa que tiene está seca con pequeños surcos, cuanto me gustaría poderla besar y poder chupar sus labios, curarla. El tubo no la deja hablar, pero sé por sus ojos que me reconoce, cierra los ojos en un intento de parpadeo y una lágrima cae por el extremo exterior del ojo. Beso el pequeño río que ha formado, y con los dedos se lo seco.
-Te quiero mi amor... ¿verdad que te vas a poner bien?.. que voy hacer yo sin ti, te necesito ... eres tan guapa y maravillosa ... me has dado los días mas felices de mi vida ... quiero que te recuperes pronto para poder volver a nuestra vida en tu casa y tu yate, todo lo mío es tuyo.
Sus ojos los ha cerrado y una pequeña sonrisa florece en su cara. Estoy feliz me está entendiendo, su cara se le ilumina siempre que la digo cuanto la quiero, o cuando se ríe y le salen esos pequeños hoyuelos en las mejillas que tanto me gusta, Cris siempre ríe, siempre está feliz si su cara es el espejo del alma, ella lo debe tener precioso. La beso en los ojos, en la punta de la nariz, no quiero irme de su lado, pero la presencia de la enfermera detrás mío confirma que el tiempo se ha terminado.
-Sr. Collins debe de abandonar la sala.
Salgo de la UCI  llamo al ex marido de Cris con el móvil de ella, le explico todo lo sucedido y les invito a él y a sus hijos que se hospeden en casa, eso querría ella en vez del hotel, mi secretaria les ha comprado el billete para mañana a las 8 y en dos horas estarían en el hospital, cuelgo viendo que un señor está esperando hablar conmigo.
-Sr. Collins, soy comisario de policía de esta localidad. Mi nombre es Ángel García.
Me estrecha la mano un señor de mi edad aproximadamente, con la cara enrojecida y una tripa prominente.
-Buenas Noches, ¿pasa algo?
-Voy a ser directo, el coche de la señora Cristina Ramos tiene un corte en el circuito de frenos. Tenemos sospechas que alguien ha manipulado el coche con la intención de provocar un accidente, vamos abrir el caso y necesito toda la información que me pueda dar. ¿conoce a alguien que desee el mal a su mujer?
Me quedo lívido con lo que acabo de oír, el comisario espera una respuesta.
-No le podría decir, lleva solo un mes viviendo aquí. Me gustaría que esto no fuera público, mañana vienen sus hijos y no quisiera alarmarles.
-Nosotros no solemos informar a la prensa, pero no le puedo garantizar confidencialidad absoluta.
El comisario García le da la mano.
-Estaremos en contacto.
Se marcha, se acerca Rafael que estaba esperando en un segundo plano, le explico todo lo sucedido.
-Necesito un investigador privado, si detrás de esto está la persona que me supongo, voy a ir a por ella con todas mis fuerzas.- el odio sale por todos mis poros del cuerpo - Y que esto no salga a la luz pública, no quiero que Cris se entere, necesita tranquilidad y el miedo es mal consejero, mas adelante intentaré explicárselo.
Con todo el peso de mi cuerpo me siento en el banco de la sala de espera todas las sillas tiemblan, con las dos manos cojo mi cabeza, intentando aclarar todo lo sucedido.
-Porque no te vas, aquí no puedes hacer nada mas.
Rafael tiene razón me voy a casa a ducharme y mañana a primera hora vuelvo.

jueves, 7 de enero de 2016

Capitulo 26

Tres días por semana viene un entrenador personal, se llama Rober, parece que ese nombre esté ligado al ejercicio, me acuerdo de mi amigo, de Mila, Carmen ... ¿que estarán haciendo?
Rober es una mole, está rapado y me da unas palizas de muerte, luego me encuentro muy bien todo el día, pero me cuesta seguir su ritmo, él es duro conmigo como sus músculos.
Comienza con John, que se va antes a trabajar y luego sigue conmigo, hoy a correr por la playa y luego
abdominales a saco.

Hoy viene Ricardo, para traer las cuentas, llevamos un mes abierto, estoy deseando ver como vamos.
-Enhorabuena, después de descontar gastos, ya tienes beneficios.
Me pongo super contenta, lleva un ritmo buenísimo el negocio, ha sido muy fácil con la ayuda de John, el local no cuenta como gasto ya que es de mi propiedad, pero yo quiero ir pagando el local con los beneficios, ya se lo dije, claro John se niega se pondrá pesadito de que no hace falta y todas esas cosas.

Estoy en mi Auris camino a casa, más feliz que una perdiz con la noticia de los beneficios, está empezando a llover. Que ganas tengo de llegar a casa, freno antes de tomar la curva cuesta abajo, noto que no freno, el pie se hunde en el pedal y no responde, el coche se embala... dios mio el coche está fuera de control... todo comienza a girar con la lentitud de una película en cámara lenta, grito.
Oscuridad- no siento mi cuerpo- oscuridad- floto- oscuridad- oigo voces- veo una luz al fondo entre tanta oscuridad- me dirijo a ella- floto- voces.
-La tenemos, respira.
Sonido de ambulancias.
Luces de neón como las de los hospitales pasan veloces encima mía.
Voces.
Silencio.



viernes, 25 de diciembre de 2015

Capitulo 25

Nora ya se ha marchado con Philip, que poco tiempo jo. No me puedo quejar tengo a John mi amor, mi vida, mi razón de ser.
El trabajo me tiene todo el día ocupada, cuando tengo un hueco me dedico a actualizarme en todo los avances y técnicas para dar el mejor servicio, en ello estaba cuando llaman a la puerta, entra Lorena.
-Cris, tenemos una señora con cita para manicura, que quiere que se la hagas tu. Insiste se ha puesto muy pesada.
-Ok, la atenderé aquí, tráeme primero el carro de la manicura.
Lorena se marcha, mientras yo termino y recojo la mesa, ella me trae todo lo que necesito y entra la clienta.
-Buenos días, me llamo Cris.
Le doy la mano a una señora que tiene aire prepotente, parece como si tuviera alguna enfermedad y eso le da un aspecto de mas edad de la que tiene, va apoyada en un bastón y acompañada de una mujer, parece la enfermera.
-Buenos días, soy la señora Collins.
Una bofetada de calor me recorre toda la cara, creo reconocer esa voz y mi intuición me dice que viene con ganas de guerra, me suelto de su mano como si me hubiera dado un calambrazo, pero ella clava su mirada en mi, una mueca diabólica sale de sus labios.
Reacciona, Cris, reacciona, me digo.
-¿Viene hacerse la manicura?
Mi voz sale lo mas templada que puedo.
-Sí, claro.
Sigue con esa mueca de superioridad, disfrutando del momento, sabiendo que estoy incomoda, ja incómoda es un decir, mejor jodida con su presencia.
-Siéntese, por favor.
Cris, contrólate no te dejes avasallar por nadie y menos por ella.
-Juana, espéreme fuera.
Se dirige a la señora que la acompaña, ésta se marcha.
Una vez acomodadas, le indico que me dé las manos, tiene unas manos cuidadas en extremo, son manos delicadas de no haber trabajado en la vida.
-Tiene la manicura echa ¿quiere que le pinte las uñas?
Cuanto antes termine mejor.
-No es usted muy profesional, quiero que me haga la manicura.
Ufff esta buscando camorra.
-Yo soy profesional, usted viene con la manicura echa, pero vamos que si quiere se la vuelvo hacer.
Mi tono empieza a calentarse.
-Esta usted perdiendo el tiempo.
Me estoy mosqueando, quiere humillarme, no voy a darle el gusto.
-No quiero perder el tiempo con usted, dígame a que ha venido o sino le pido que abandone mi local.
Su sonrisa diabólica me saca de quicio.
-¿Su local? -sus ojos destilan odio- este local lo ha conseguido robando a mi marido con su profesionalidad en la cama.
Dios, me está llamando puta y ladrona.
-Márchese ahora mismo, y no vuelva a -hago énfasis-"mi local".
Me levanto de un golpe y mi dedo le muestra la salida.
-De acuerdo, dígame la cantidad de dinero que quiere y a cambio se aleja de mi marido para siempre.
No puedo creer lo que escucho, bajo el brazo.
-Usted no me puede comprar ni con todo el oro del mundo - mi tono es de rabia - Nos queremos y eso no va a poder evitarlo.
Sus ojos ahora son de cólera.
-Ya veremos cuanto les dura el amor cuando le quite mi dinero a mi marido.
Me acerco a la puerta y la abro.
-Márchese.
Ella muy despacio coge el bastón se levanta, con la cabeza alta se dirige a la puerta. Sale y de un portazo cierro la puerta. Lloro, solo puedo llorar.

María ha puesto la chimenea de la terraza cubierta, hace humedad, un manto de lluvia no deja ver el jardín con la piscina iluminada, la noche llora como yo lo he hecho esta mañana y ahora, mientras relato lo sucedido a John, después de cenar, no quería contárselo antes para que pudiera comer tranquilamente, se que tiene muchos problemas y no quiero ser yo otro.
Me limpia las lagrimas con los dedos.
-No pensé que fuera capaz de ir.
Me besa las lagrimas.
-Quería humillarme, sentirme mal.
Mis pucheros no me dejan hablar.
-Has sido muy valiente, solo ha sido un mal trago que tienes que olvidar.
Asiento con la cabeza.
-Me pone como le has dicho que nos queremos, cuando pase un tiempo verás como nos reímos del incidente.
Me rio, John tiene la habilidad de ver las cosas desde otro punto de vista y cambiar mi estado de ánimo.
-Ves, ya ha pasado, ahora hay que solucionar el tema de mi calentón.
Sigo riendo, soy feliz nada puede con nuestro amor, me quita el pijama que me he puesto hoy, ya me he acostumbrado a no pensar en María y Juan expiando, me quedo en tanga, estoy sentada encima de él, su boca va directo a mi pezón del piercing le succiona con vehemencia, para pasar al otro pezón. Mi mano juega con la cinturilla de su pantalón de pijama, la introduzco y acaricio su pene grande, suave y caliente, me levanto y me pongo de rodillas para poderme meter en la boca y chupar su pene, se baja el pantalón para que mi acceso sea cómodo, me gusta mucho su olor, mi boca lame cada centímetro de su glande para después introducirlo hasta la arcada, así varias veces, hasta que me levanta, me quita el tanga y me pone a horcajadas entre sus piernas, nos besamos mordisqueando nuestros labios y chupando nuestras lenguas, me levanta del culo para poder introducir su pene en mi, una mano me toca el clítoris y otra el ano, me vuelve loca sentirle dentro, subo y bajo ayudándome con las puntas de los pies, me mira me devora con la mirada, jadeamos, el calor de la chimenea hace que la temperatura suba muchos grados, las gotas de sudor empiezan a resbalar por nuestros cuerpos, me sujeta las caderas con las manos para moverme con frenesí, mi boca entreabierta jadea, el quiere besarme pero sus embestidas rápidas no dejan que nos besemos, hasta que un grito de placer sale de mi boca y mi vagina presiona su pene hasta el éxtasis, su esperma caliente entra en mi cuerpo, mi vagina ordeña su pene su lefa sale y sale.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Capitulo 24

El Instituto de Belleza funciona a todo trapo, tengo la agenda a tope de tratamientos, todo va sobre ruedas el marketing y el buzoneo llenan el centro todos los días de señoras y hombres. Ahora tenemos una campaña de inauguración, los precios son muy competitivos y el poder adquisitivo de muchos clientes no es óbice para que se hagan los mejores tratamientos.
En esta semana Nora y Philip vienen a la reunión de accionista, John está un poco estresado, sabe que su mujer no le puede quitar del cargo pero hasta que no pase el momento no se sentirá seguro, además la susodicha le ha puesto una demanda reclamando parte de las acciones de la empresa, eso de momento le han dicho los abogados que iría para largo, que no es motivo de preocupación.

Convenzo a Philip para que se alojen en casa, acepta después de que me pongo un poco pesada.
-Quiero estar con Nora todo el tiempo que pueda, dios sabrá cuando podré volver a verla.
Philip acepta es un gabacho diez.

Nora está muy guapa, nos fundimos en un gran abrazo las lagrimas y las risas se mezclan en una explosión de felicidad, hoy no voy a trabajar.
Lorena va a ser la encargada, es una chica muy eficiente y trabajadora, las demás también, pero Lorena tiene ese punto más que no tiene las otras.
Llevo a Nora al Instituto de Belleza para que lo vea en mi Auris.
-Sigues con tu coche.
-Claro, solo tiene cuatro años, y a mi me gusta, no necesito mas.
-Philip me ha regalado un Citroën Divine DS.
Comienza a relatarme todas las características y prestaciones que tiene y yo la escucho con toda la atención que mis conocimientos en mecánica me dejan comprender.
Ahora soy yo en el Instituto de Belleza quien se explaya explicando toda la aparatología que tenemos, los tratamientos que damos y sobre todo la decoración del local que me tiene enamorada.
Todo funciona correcto y nos vamos a un beach club de moda, alquilamos una tumbona dos por dos y un camarero nos trae un mojito refrescante.
Me acuerdo de John yo estoy aquí tan relajada y él con Philip en una votaciones de alta tensión.
-No te preocupes todo saldrá bien.
Nora me conoce enseguida se da cuenta de mi preocupación.
-Tienes razón hay que ser positiva.
-Que gustazo en París con abrigo y aquí tomando el sol.
-Hace unos meses estábamos de vacaciones, mirando la peseta, ahora disfrutando de los locales de moda.
Reímos y chocamos nuestro vasos de mojito.
Dos hombres muy guapos y jóvenes se acercan a nosotras, se hacen los graciosos, creo que se están confundiendo, de momento les seguimos el rollo, un pequeño flirteo con jóvenes sube la moral, cuando se sientan y quieren echarnos crema, ya es el momento de cortar sus roneos, menos mal que son listos y se dan cuenta de que sobran y se largan. Aprovechamos para seguir hablando de nuestra nueva forma de vida.
John y Philip nos llaman enseguida para decirnos que todo ha salido bien, solo su mujer y un accionista americano han votado en contra. Hemos quedado con ellos en el restaurante.

-Enhorabuena, cariño.
Beso con pasión a John, sus ojos y su sonrisa son de satisfacción.
-Primera batalla ganada.
Hay preparada una mesa muy grande, van a venir todos los accionistas a celebrarlo, entre ellos están Luis y Ana, Elena y Alfonso y otras personas que no conozco, varios extranjeros, dos americanos y un alemán. Siempre me presenta como su pareja, todos nos felicitan.
Está pletórico, es su momento.
-Ven, quiero que conozcas a alguien.
Le sigo, paramos en un grupo que charlan animadamente, creo reconocer alguien del grupo.
-Hubert, te presento a mi novia Cristina.
Me da dos besos, es un chico especialmente guapo.
-Encantada de conocerte.
-Igualmente, eres muy bella.
Me ruborizo, igual de atento que su padre, continua.
-Me gustaría haceros un día una visita.
-Cuando quieras, es tu casa.
John le abraza.
-Sabes que estaremos encantados de verte.
Creo verle emocionado.
John me coge de la cintura y nos dirigimos a la mesa, a degustar los manjares.

Tumbados en la cama John me cuenta como ha sido la votación y de lo emocionado que estaba de que su hijo Hubert, le hubiera apoyado en este momento.
-Que me haya respaldado a mí y no se haya dejado engañar por su madre, me siento muy orgulloso.
Me besa la frente.
-Hubert al ser mayor de edad es accionista minoritario, solo queda Gisele, de momento es menor de edad, se ha marchado américa para continuar los estudios -hace un alto- ella no ha querido despedirse de mi - sus ojos brillan de emoción, cuanto me gustaría poder con un abrazo quitar todo ese sufrimiento de su corazón - estoy dolido, no se si algún día me comprenderá.
Le beso el pecho.
-Claro que lo hará, como lo ha hecho Hubert, ya se dará cuenta.
Se estremece bajo las sabanas, necesita que le quiera, eso hago y voy hacer mientras viva.