Hoy voy a tener un día
ocupado, después del curro, tengo que hablar con mis hijos, estoy nerviosa, las
dudas me asaltan a la cabeza, quizás es demasiado pronto para irme a vivir
allí, de momento estoy recabando información, no sé cómo se tomarán lo que les
voy a decir, de momento a Mila le parece bien, como no, sé que es un hombre muy
seductor y estos días se la ha metido en el bolsillo.
Patricia es mi hija la
mayor y Diego el pequeño, ellos quisieron quedarse con su padre para poder
seguir con su vida, el mismo colegio, los mismos amigos. Los entendí
perfectamente, ahora quiero que ellos me entiendan.
Cada día están más
guapos, amor de madre, los llevo a una pizzería donde suelo ir con ellos a
cenar. Patricia no para de hablar como es costumbre en ella, en un momento que
veo que toma aire para seguir hablando aprovecho para sondear.
-Me gustaría deciros
algo.
Patricia le pilla
desprevenida y Diego levanta la cara del móvil, continuo.
-He conocido estas
vacaciones a un hombre se llama John.
Hago una pequeña pausa
para observar sus reacciones, sus caras son de sorpresa, ¿que pasa, tan raro es
que su madre se enamore?, seguro que pensarían que yo era incapaz de algo así,
como no he mantenido relación con ningún hombre después de divorciarme, este
cambio no les cuadra.
-Él vive en la Costa del
Sol y más adelante quiero irme a vivir allí, ¿que os parece?
Sus caras son un poema,
no llego a descifrar si les gusta o no, tardan en reaccionar, al fin Patricia
contesta.
-Ah bueno bien.
Su tono es
de no estar muy convencida con lo dicho.
-¿Pero todavía no es
seguro?- pregunta Diego.
-Ahora mismo me lo estoy
planteando y me gustaría saber vuestra opinión, sabéis que yo siempre estaré
con vosotros- apuntillo - nuestras visitas serán más distanciadas pero
pasaremos más tiempo juntos.
Uff no me han sacado de
dudas, Diego vuelve a bajar la cabeza al móvil y Patricia cambia de
conversación, como si lo que he dicho no hubiera salido de mi boca, bueno es
pronto, en otro encuentro volveré a comentarlo.
Nora está en casa, que
alegría verla.
-Cielo, ¿que tal todo?
Nos abrazamos, mi estado
de ánimo ha cambiado mucho de la última vez que la vi.
-Fenomenal, anteayer
estuve con John, le quiero y no pude estar más tiempo enfadada, este fin de
semana vuelve.
Mi sonrisa no puede ser más
amplia.
-Cuanto me alegro que
todo se haya solucionado.
-¿Y tú que tal con
Philip?
-Soy feliz, hoy se ha
tenido que ir para solucionar algunas cosillas, mientras yo aquí hago lo mismo
y luego nos iremos a vivir a Francia.
Nora comienza a dar
saltitos como una niña, ella no tiene dudas se va, me alegro.
-Que bien!, parece
mentira lo que nos está pasando -suspiro- John también me ha dicho que me vaya a
vivir con él, acabo de hablar con mis hijos, me han ignorado, no sé lo que
piensan, Nora yo tengo dudas, tú no tienes hijos que te aten aquí, ni una mujer
que te llama por teléfono para decirte zorra.
-Tus hijos son ya
mayorcitos y terminarán comprendiendo que te hayas ido por amor y en cuanto a
la bruja que la den.
Nos reímos por la manera
como lo ha dicho.
-Entonces dejarás el
taller.
-Ya está hablado con mi
jefe, mañana me da el finiquito.
Me
sorprende lo valiente que es Nora, deja un trabajo, se va a otro país, que no
tiene ni idea de su idioma, la vida es de los valientes, ole.