viernes, 25 de diciembre de 2015

Capitulo 25

Nora ya se ha marchado con Philip, que poco tiempo jo. No me puedo quejar tengo a John mi amor, mi vida, mi razón de ser.
El trabajo me tiene todo el día ocupada, cuando tengo un hueco me dedico a actualizarme en todo los avances y técnicas para dar el mejor servicio, en ello estaba cuando llaman a la puerta, entra Lorena.
-Cris, tenemos una señora con cita para manicura, que quiere que se la hagas tu. Insiste se ha puesto muy pesada.
-Ok, la atenderé aquí, tráeme primero el carro de la manicura.
Lorena se marcha, mientras yo termino y recojo la mesa, ella me trae todo lo que necesito y entra la clienta.
-Buenos días, me llamo Cris.
Le doy la mano a una señora que tiene aire prepotente, parece como si tuviera alguna enfermedad y eso le da un aspecto de mas edad de la que tiene, va apoyada en un bastón y acompañada de una mujer, parece la enfermera.
-Buenos días, soy la señora Collins.
Una bofetada de calor me recorre toda la cara, creo reconocer esa voz y mi intuición me dice que viene con ganas de guerra, me suelto de su mano como si me hubiera dado un calambrazo, pero ella clava su mirada en mi, una mueca diabólica sale de sus labios.
Reacciona, Cris, reacciona, me digo.
-¿Viene hacerse la manicura?
Mi voz sale lo mas templada que puedo.
-Sí, claro.
Sigue con esa mueca de superioridad, disfrutando del momento, sabiendo que estoy incomoda, ja incómoda es un decir, mejor jodida con su presencia.
-Siéntese, por favor.
Cris, contrólate no te dejes avasallar por nadie y menos por ella.
-Juana, espéreme fuera.
Se dirige a la señora que la acompaña, ésta se marcha.
Una vez acomodadas, le indico que me dé las manos, tiene unas manos cuidadas en extremo, son manos delicadas de no haber trabajado en la vida.
-Tiene la manicura echa ¿quiere que le pinte las uñas?
Cuanto antes termine mejor.
-No es usted muy profesional, quiero que me haga la manicura.
Ufff esta buscando camorra.
-Yo soy profesional, usted viene con la manicura echa, pero vamos que si quiere se la vuelvo hacer.
Mi tono empieza a calentarse.
-Esta usted perdiendo el tiempo.
Me estoy mosqueando, quiere humillarme, no voy a darle el gusto.
-No quiero perder el tiempo con usted, dígame a que ha venido o sino le pido que abandone mi local.
Su sonrisa diabólica me saca de quicio.
-¿Su local? -sus ojos destilan odio- este local lo ha conseguido robando a mi marido con su profesionalidad en la cama.
Dios, me está llamando puta y ladrona.
-Márchese ahora mismo, y no vuelva a -hago énfasis-"mi local".
Me levanto de un golpe y mi dedo le muestra la salida.
-De acuerdo, dígame la cantidad de dinero que quiere y a cambio se aleja de mi marido para siempre.
No puedo creer lo que escucho, bajo el brazo.
-Usted no me puede comprar ni con todo el oro del mundo - mi tono es de rabia - Nos queremos y eso no va a poder evitarlo.
Sus ojos ahora son de cólera.
-Ya veremos cuanto les dura el amor cuando le quite mi dinero a mi marido.
Me acerco a la puerta y la abro.
-Márchese.
Ella muy despacio coge el bastón se levanta, con la cabeza alta se dirige a la puerta. Sale y de un portazo cierro la puerta. Lloro, solo puedo llorar.

María ha puesto la chimenea de la terraza cubierta, hace humedad, un manto de lluvia no deja ver el jardín con la piscina iluminada, la noche llora como yo lo he hecho esta mañana y ahora, mientras relato lo sucedido a John, después de cenar, no quería contárselo antes para que pudiera comer tranquilamente, se que tiene muchos problemas y no quiero ser yo otro.
Me limpia las lagrimas con los dedos.
-No pensé que fuera capaz de ir.
Me besa las lagrimas.
-Quería humillarme, sentirme mal.
Mis pucheros no me dejan hablar.
-Has sido muy valiente, solo ha sido un mal trago que tienes que olvidar.
Asiento con la cabeza.
-Me pone como le has dicho que nos queremos, cuando pase un tiempo verás como nos reímos del incidente.
Me rio, John tiene la habilidad de ver las cosas desde otro punto de vista y cambiar mi estado de ánimo.
-Ves, ya ha pasado, ahora hay que solucionar el tema de mi calentón.
Sigo riendo, soy feliz nada puede con nuestro amor, me quita el pijama que me he puesto hoy, ya me he acostumbrado a no pensar en María y Juan expiando, me quedo en tanga, estoy sentada encima de él, su boca va directo a mi pezón del piercing le succiona con vehemencia, para pasar al otro pezón. Mi mano juega con la cinturilla de su pantalón de pijama, la introduzco y acaricio su pene grande, suave y caliente, me levanto y me pongo de rodillas para poderme meter en la boca y chupar su pene, se baja el pantalón para que mi acceso sea cómodo, me gusta mucho su olor, mi boca lame cada centímetro de su glande para después introducirlo hasta la arcada, así varias veces, hasta que me levanta, me quita el tanga y me pone a horcajadas entre sus piernas, nos besamos mordisqueando nuestros labios y chupando nuestras lenguas, me levanta del culo para poder introducir su pene en mi, una mano me toca el clítoris y otra el ano, me vuelve loca sentirle dentro, subo y bajo ayudándome con las puntas de los pies, me mira me devora con la mirada, jadeamos, el calor de la chimenea hace que la temperatura suba muchos grados, las gotas de sudor empiezan a resbalar por nuestros cuerpos, me sujeta las caderas con las manos para moverme con frenesí, mi boca entreabierta jadea, el quiere besarme pero sus embestidas rápidas no dejan que nos besemos, hasta que un grito de placer sale de mi boca y mi vagina presiona su pene hasta el éxtasis, su esperma caliente entra en mi cuerpo, mi vagina ordeña su pene su lefa sale y sale.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Capitulo 24

El Instituto de Belleza funciona a todo trapo, tengo la agenda a tope de tratamientos, todo va sobre ruedas el marketing y el buzoneo llenan el centro todos los días de señoras y hombres. Ahora tenemos una campaña de inauguración, los precios son muy competitivos y el poder adquisitivo de muchos clientes no es óbice para que se hagan los mejores tratamientos.
En esta semana Nora y Philip vienen a la reunión de accionista, John está un poco estresado, sabe que su mujer no le puede quitar del cargo pero hasta que no pase el momento no se sentirá seguro, además la susodicha le ha puesto una demanda reclamando parte de las acciones de la empresa, eso de momento le han dicho los abogados que iría para largo, que no es motivo de preocupación.

Convenzo a Philip para que se alojen en casa, acepta después de que me pongo un poco pesada.
-Quiero estar con Nora todo el tiempo que pueda, dios sabrá cuando podré volver a verla.
Philip acepta es un gabacho diez.

Nora está muy guapa, nos fundimos en un gran abrazo las lagrimas y las risas se mezclan en una explosión de felicidad, hoy no voy a trabajar.
Lorena va a ser la encargada, es una chica muy eficiente y trabajadora, las demás también, pero Lorena tiene ese punto más que no tiene las otras.
Llevo a Nora al Instituto de Belleza para que lo vea en mi Auris.
-Sigues con tu coche.
-Claro, solo tiene cuatro años, y a mi me gusta, no necesito mas.
-Philip me ha regalado un Citroën Divine DS.
Comienza a relatarme todas las características y prestaciones que tiene y yo la escucho con toda la atención que mis conocimientos en mecánica me dejan comprender.
Ahora soy yo en el Instituto de Belleza quien se explaya explicando toda la aparatología que tenemos, los tratamientos que damos y sobre todo la decoración del local que me tiene enamorada.
Todo funciona correcto y nos vamos a un beach club de moda, alquilamos una tumbona dos por dos y un camarero nos trae un mojito refrescante.
Me acuerdo de John yo estoy aquí tan relajada y él con Philip en una votaciones de alta tensión.
-No te preocupes todo saldrá bien.
Nora me conoce enseguida se da cuenta de mi preocupación.
-Tienes razón hay que ser positiva.
-Que gustazo en París con abrigo y aquí tomando el sol.
-Hace unos meses estábamos de vacaciones, mirando la peseta, ahora disfrutando de los locales de moda.
Reímos y chocamos nuestro vasos de mojito.
Dos hombres muy guapos y jóvenes se acercan a nosotras, se hacen los graciosos, creo que se están confundiendo, de momento les seguimos el rollo, un pequeño flirteo con jóvenes sube la moral, cuando se sientan y quieren echarnos crema, ya es el momento de cortar sus roneos, menos mal que son listos y se dan cuenta de que sobran y se largan. Aprovechamos para seguir hablando de nuestra nueva forma de vida.
John y Philip nos llaman enseguida para decirnos que todo ha salido bien, solo su mujer y un accionista americano han votado en contra. Hemos quedado con ellos en el restaurante.

-Enhorabuena, cariño.
Beso con pasión a John, sus ojos y su sonrisa son de satisfacción.
-Primera batalla ganada.
Hay preparada una mesa muy grande, van a venir todos los accionistas a celebrarlo, entre ellos están Luis y Ana, Elena y Alfonso y otras personas que no conozco, varios extranjeros, dos americanos y un alemán. Siempre me presenta como su pareja, todos nos felicitan.
Está pletórico, es su momento.
-Ven, quiero que conozcas a alguien.
Le sigo, paramos en un grupo que charlan animadamente, creo reconocer alguien del grupo.
-Hubert, te presento a mi novia Cristina.
Me da dos besos, es un chico especialmente guapo.
-Encantada de conocerte.
-Igualmente, eres muy bella.
Me ruborizo, igual de atento que su padre, continua.
-Me gustaría haceros un día una visita.
-Cuando quieras, es tu casa.
John le abraza.
-Sabes que estaremos encantados de verte.
Creo verle emocionado.
John me coge de la cintura y nos dirigimos a la mesa, a degustar los manjares.

Tumbados en la cama John me cuenta como ha sido la votación y de lo emocionado que estaba de que su hijo Hubert, le hubiera apoyado en este momento.
-Que me haya respaldado a mí y no se haya dejado engañar por su madre, me siento muy orgulloso.
Me besa la frente.
-Hubert al ser mayor de edad es accionista minoritario, solo queda Gisele, de momento es menor de edad, se ha marchado américa para continuar los estudios -hace un alto- ella no ha querido despedirse de mi - sus ojos brillan de emoción, cuanto me gustaría poder con un abrazo quitar todo ese sufrimiento de su corazón - estoy dolido, no se si algún día me comprenderá.
Le beso el pecho.
-Claro que lo hará, como lo ha hecho Hubert, ya se dará cuenta.
Se estremece bajo las sabanas, necesita que le quiera, eso hago y voy hacer mientras viva.



jueves, 3 de diciembre de 2015

Capitulo 23

Me despierto en brazos de John. Bien eso significa que hoy es domingo y no se va a trabajar, después de la fiesta de ayer hoy toca descansar y disfrutar del día juntos, hace una semana que llevo viviendo en este paraíso, soy muy feliz, John me hace sentirme bien, deseada y querida, solo necesito estar con él.
-¿Te apetece navegar hoy?
-Sí, umm cuanto tiempo sin ver a "Cris".
Me abraza con fuerza.
-Tenemos que aprovechar antes de que venga el invierno y los temporales.
-¿Temporales? aquí siempre hace sol, temporales son los de la sierra, ahora Mila seguro que ha puesto la chimenea.
Sonríe.
-Temporal marítimo, invierno hay, corto pero existe - cuando su tono suave susurra mis oídos creo morir de amor -  cuando te acostumbres al clima notarás el frío de diciembre y enero.

Hace un día precioso, llegamos al yate y la tripulación limpiando como lo hacen habitualmente aunque no se use.
El capitán me saluda estrechándome la mano y de repente noto que me pongo colorada recordando como le deje con la palabra en la boca la última vez que le vi, creo que no se ha dado cuenta.

En el puente de mando, John deja que coja el timón cuando salimos del puerto, el mar es una balsa azul brillante, mar adentro decide parar. Suena la música, John sabe que necesito escucharla constantemente, me pongo cachonda con una canción de Pereza "Todo":

Todo, todo, todo, todo, 
yo quiero contigo todo. 
Poco, muy poco a poco, poco, 
que venga la magia y estemos 
solos, solos, solos, solos, 
yo quiero contigo sólo, 
solos rozándonos todo, sudando, cachondos, 
volviéndonos locos, teniendo cachorros, 
clavarnos los ojos, bebernos a morro. 


Le llevo a las colchonetas blancas para darle un masaje sueco, mis manos fricciona su espalda con generosa crema, le gusta que se lo haga, cuando termino restriego todo mi cuerpo por el suyo muy lentamente, nuestros cuerpos se deslizan con suavidad, el placer recorre todo nuestro cuerpo, cuando estoy a la altura de la cabeza mi lengua la introduzco en el oído, John ríe casi rompemos ese momento mágico, él se vuelve, sigo encima, nuestras bocas se encuentran, nos mordisqueamos los labios, mi boca está entreabierta, su lengua entra para recorrer mi interior, yo la succiono y un jadeo sale de entre mis labios. Comienzo otra vez a friccionar mi cuerpo por el suyo, mis pezones se endurecen con el contacto de los suyos erguidos, su verga está contra su vientre mis piernas se abren para lamer su varonil miembro en todo su esplendor con mis labios húmedos. Sus manos me acarician los cachetes, estrujan y azotan con cariño. Me agarra de las caderas me levanta para colocar con delicadeza su pene en mi vagina, pero de un movimiento perfecto entra hasta el fondo, nuestras miradas se pierden, entra y sale, le vuelvo a mordisquear los labios, entra y sale, mi vagina se abre para recibirle luego presiono cuando sale como si quisiera retenerlo, entra y sale, mis jadeos se hacen mas fuertes, entra y sale, entra y sale, entra y sale, nuestros cuerpos se retuercen de placer, mis contracciones vaginales me hacen gimotear de placer.








lunes, 23 de noviembre de 2015

Capitulo 22

Los operarios ya han terminado, todo funciona de maravilla, la señora de la limpieza ha dejado el local reluciente y mi equipo de esteticistas están monísimas con el uniforme. Solo queda un aparato por llegar, los demás están ansiosos por funcionar.
Perfecto después de cinco días.
Ricardo me comenta:
-Se han mandado las invitaciones para esta noche, la televisión autonómica vendrá antes a la fiesta para hacerte unas preguntas.
-Que nervios, no se si voy a poder responder.
-Tranquila, relájate y echa un vistazo a las contestaciones que tienes que darles.
Me entrega unos folios con mis respuestas, mientras hecho un vistazo.
Llaman a la puerta es Elena con su modista, me trae el vestido para la fiesta de inauguración.
-Elena, que haría sin tu ayuda.
Nos damos dos besos.
-Me encanta ayudarte, no seas boba, vas a ser la mujer mas elegante de la fiesta, prueba lo seguro que hay que arreglarlo - me regaña - has vuelto adelgazar.
-Estoy de los nervios y no me entra nada de comida.
En mi despacho me pruebo el vestido que es una pasada de Armani, mas unos zapatos de Jimmy Choo, el vestido solo necesita meter un poco de la cintura, la modista coge con los alfileres el sobrante de la tela y allí mismo se pone manos a la obra.
-Todo va a salir bien.
Elena me recuerda a Mila, solo que mas elegante con sus vestidos caros y su impecable aspecto de peluquería, pero igual de buena. De un bolso saca unas joyas impresionantes.
-Ahora cuando termine, vemos que joyas te pones.

Hoy me voy a casa a comer, bueno intentar comer, y echarme una siesta o por lo menos relajarme, esos zapatos de Jimmy Choo tienen un taconazo de vértigo y no puedo desfallecer.
He conseguido echar una cabezadita no me lo puedo creer con los nervios. Me doy un baño y antes de salir ya tengo a la peluquera esperándome en la habitación, me hace un moño, que yo no soy muy de moños, pero Elena me aconseja que lo haga para lucir mejor el escote del vestido y las joyas, por lo menos le da un toque informal con pelos sueltos enmarcando la cara, yo me maquillo y termino de vestirme.
John me espera abajo, acaba de llegar y se a puesto el esmoquin, está guapísimo.
-Estas preciosa - me besa en la mano - te comería entera.
María tiene los ojos como platos.
-Señora Cristina está usted muy bella.
Tanto piropo me va a marear.
Nos lleva un chófer en una limusina, al Instituto de Belleza "Cristina Ramos" - que elegante queda -  por el camino John repasa conmigo las preguntas que me van hacer los periodistas. Paramos en la puerta del local, espero a que me abran la puerta del coche, salgo y un montón de flashes me ciegan de momento, John se pone a mi lado y le cojo del brazo para avanzar en una pequeña alfombra roja que lleva directa a la recepción. Dentro ya hay muchos invitados casi todas mujeres, se quedan mirándome, saludo con una amplia sonrisa, se acercan un par de ellas que son periodistas de revistas de moda y me hacen algunas preguntas que yo contesto lo mejor posible, noto que me estoy soltando, al final me va a gustar y todo. Ellas comienzan hacer preguntas personales a John sobre nuestra relación, Ricardo aprovecha y me lleva al despacho donde está la televisión autonómica que va hacerme una entrevista. Sale perfecta las preguntas estaban acordadas y he contestado según guión.
En recepción otra vez, los invitados siguen entrando y los flashes siguen disparando fuera. Hemos contratado un catering y un dj para animar el cotarro, un camarero me ofrece una bandeja y cojo una copa de champan con desesperación, la necesitaba.
Rafael acaba de llegar y me da dos besos.
-Estas espectacular, menudo bombón.
Elena y Ana con sus respectivas parejas se acercan y también me piropean, me quedo con ellos, mis nuevos amigos, me siento segura con ellos.
John en cambio está rodeado de mujeres, todas flirteando con mi hombre, ufff me está dando un ataque de celos y eso que con tanto piropo estaba con la moral por las nubes, pero me parece que acabo de caer a tierra y sin paracaídas.
Decido mirar para otro lado, cuando una mujer muy atractiva se acerca a mí, e intenta apartarme de mi grupo para decirme:
-Enhorabuena, acabas de cazar al hombre mas codiciado de la ciudad.
-¿Perdona?
Mira que me pongo flamenca.
-Lo que está por ver es cuanto te va a durar.
Me pongo en jarras.
-Primero guapita de cara yo no voy cazando por ahí a nadie, como debes de hacer tú y segundo...
Rafael me coge de la cintura y me aparta antes de que empiece la conversación a subir de tono.
-No la hagas caso solo viene a provocar.
Hago una respiración profunda para calmarme.
John se acerca percibiendo que ha pasado algo, me abraza y me da un beso en la boca.
-Ya estoy aquí, princesa.
-No me dejes sola, o tiro de los pelos a mas de una.
Ríe mientras me baja la punta de la nariz con el dedo.
La noche continua sin ningún incidente que reseñar, y las invitadas comienzan a marcharse.

Me quito los zapatos en cuanto entro en casa, me han sorprendido los cómodos que han sido, pero el taconazo al final me ha molestado. Al llegar a la escalera John me coge en brazos y me sube por la escalera, dejándome en la cama con cuidado, es tan dulce conmigo. Quedo a la altura de sus pantalones, con las dos manos toco a través de la tela su miembro que crece y crece a mis caricias, desabrocho el pantalón y una gomilla del fajín que une el pantalón, este cae, bajo sus calzoncillos y un pene erecto, suave y cálido aparece ante mi, con una mano cojo su verga la presiono y después de unos besos y lenguetazos por todo el miembro lo introduzco en la boca, jadea y miro para arriba, John no me quita ojo, sus manos se posan sobre mi cabeza, el moño está completamente destrozado. Mi boca entra y sale ante su enorme pene, mi otra mano acaricia sus testículos, los estruja con cariño, John me mueve la cabeza ritmicamente y con su pene llega hasta la campanilla, mi mano sigue con los testículos y comienzo a tocar el pirineo de forma circular y presiono, luego le toco el ano con cariño e introduzco un dedo, presiono hacia los testículos, creo encontrar su punto "g", sus jadeos y aullidos de placer así me lo confirman, un líquido tibio entra en mi garganta, trago todo, un pequeño hilillo me sale de la comisura de la boca, y con mi dedo me lo limpio y lo chupo con deleite.



jueves, 12 de noviembre de 2015

Capitulo 21

La mañana la he dedicado por completo en la selección de mi equipo de trabajo, casi tengo decidido quien va a ser la encargada, pero todavía no se lo he dicho quiero ver por indicación de Ricardo como se desenvuelven y en una semana de trabajo, dar mi última decisión, los cargos hay que currárselos.
Ricardo, es joven y es el asesor que John ha puesto a mi servicio, me ha ayudado mucho en las entrevistas y ahora está preparando los contratos de trabajo.
Hay operarios por todos los lados, todavía hay cosas por terminar, las han rematado solo para que yo las viera bonitas ayer, ahora vuelven abrir rozas y hay polvo por todos los lados. Me acuerdo de John esto ha sido idea suya, seguro, para que yo lo viera como iba a quedar terminado, como le quiero, le amo con toda mi alma.

Llamo primero a Diego es la hora de la comida, seguro que está en casa, le digo que se conecte a skype que quiero ver su carita, mientras hablamos aparece Patricia y como siempre coge la palabra ante la indiferencia de Diego, para contarme sus líos con sus amigas y las últimas compras que ha hecho.
Cuando termino me acuerdo de Nora y comunico con ella también por skype, me cuenta su vida en París y se alegra un montón de que yo esté con John. En unas semanas nos vamos haber, me comenta que tienen que venir para una reunión de accionistas, me ha dado la gran alegría del día poder volver a verla.
Continuo con mis llamadas ahora tengo un listado de empresas de aparatología, mientras me voy informando en internet de las prestaciones de cada uno, por la tarde he dado cita a varias de las empresas.
Ricardo me ayuda en la búsqueda de las últimas técnicas con aparatos en láser, cavitación, radiofrecuencia...
-Ricardo, como te manejas tan bien en este tema.
Ríe
-Llevo dos semanas empollando el tema de la estética, tengo la carrera de abogacía, jamás había oído hablar antes de cavitación ni nada parecido.
Mi cara es de asombro.
-Pues para no saber nada te manejas bien.
-Le estoy cogiendo el gustillo, creo que voy hacerme algunos de los servicios que se van a dar aquí.
-Estupendo, "el hombre y el oso, cuanto mas feo, mas hermoso". Es un bulo, peor para ellos, a las mujeres nos gustan los hombres que se cuidan.

Llego a casa antes que John, cosa que aprovecho para darme un baño en el jacuzzi para relajarme, la vida de empresaria es estresante, río para mis adentros antes llegaba reventada física y ahora mentalmente. Me pongo un camisón azul monísimo de algodón con encaje blanco en el pecho, parece un mini vestido.
María está en la cocina haciendo la cena, me sirvo un refresco mientras le pregunto si tienen hijos y ella me contestan que sí, están en Ecuador con su madre, me está contando la vida de sus hijos allí, cuando aparece John, voy a su encuentro para besarle y abrazarle.
-¿Que tal el día?
-Bien, Ricardo es muy majo me ha ayudado un montón.
Se va aflojando la corbata, mientras subimos a la habitación, le voy ayudando para quitarse la ropa, tiene cara de cansado, mi pobre cuanto trabaja.
Sentado en la cama le doy un masaje en la espalda para que se vaya relajando.
-Uff que gusto, que manos tienes, princesa.
-Todas tuyas.
Comienzo a besarle y lamer el cuello, la oreja. Se gira para besarme la boca. Me quita el camisón, me tumba para quitarme las bragas, me abre las piernas, besa el interior de mi muslo, sus besos son caricias, roza mi vagina con su boca, creo enloquecer de placer, continua besando el otro muslo hasta la rodilla vuelve otra vez a mi vagina esta vez lamiéndola, su lengua inspecciona con demencia mi interior, succiona mi clítoris, mis caderas se elevan ante la explosión de placer que me inunda, sigue no para hasta hacerme delirar.
Me gira subiendo las caderas con sus manos, para quedarme con el culo en pompa, su lengua vuelve a lamer toda mi raja de arriba abajo, de un cajón saca lubricante, comienza a echarme en el ano e introducir un dedo girándolo, el dedo entra y sale con facilidad, mi respiración se acelera, con la otra mano me toca el clítoris, noto la punta de su pene en la entrada de mi esfínter y de un empujón lo introduce hasta el fondo, un nuevo gozo que no había experimentado antes me enloquece. Sus movimientos de caderas son lentos y rítmicos, el placer de sentirle dentro me turba, no quiero que esto termine nunca, le necesito dentro, succionando su miembro en cada oquedad de mi cuerpo. El ritmo aumenta hasta hacerse salvaje, jamás pensé que pudiera disfrutar tanto por el culo, el orgasmo nos llega mientras los movimientos se vuelven otra vez lentos y su semen caliente inunda mi interior.




domingo, 1 de noviembre de 2015

Capitulo 20


Salimos del garaje en el Porsche que no había vuelto a montar desde el primer día que conocí a John. En la guantera saca dos gorras monísimas de ferrari, me pongo una, es mediodía y el sol da de pleno, con la gorra se va de maravilla, llegamos al centro hay bastante atasco, nos metemos en un garaje.
-¿A donde vamos?
Su sonrisa pillina delata una nueva sorpresa. Subimos en un ascensor a la primera planta, salimos a la calle. John abre una puerta de cristal con dos grandes abridores dorados con las iniciales CR,  al entrar hay una recepción decorado en madera, negro, dorado y beis, muy elegante.
-¿Te gusta?
-Sí muy bonito.
Con gesto extrañada, sin saber muy bien que es lo que estoy viendo.
-Es tu Instituto de Belleza.
-¿Queee?
-El mejor interiorista, ha reformado el local.
De la mano continua enseñándome el local, por un pasillo forrado de paneles de madera y láminas de papel con cascadas, se divisa unas puertas, las va abriendo unas cabinas, que digo cabinas, habitaciones enormes con camillas super modernas de última generación. En una de ellas hay un despacho muy bello.
-Tu despacho -señala hacia la mesa- llevo dos semanas como un negrero con los contratistas para que lo terminaran ayer, todavía quedan detalles que me gustaría ya te encargaras de ello.
-Pero esto es demasiado -giro sobre mi misma- pensaba en un pequeño local.
Ríe.
-Aquí las cosas se hacen a lo grande, para que las mujeres mayoritariamente y los hombres más importantes quieran venir -me coge de la cintura- no te agobies, vas a tener mucha ayuda, yo te daré muchos consejos.
Volvemos a la zona de recepción. Continua.
-Mañana tienes que entrevistar al personal, ya se ha hecho una pre-selección pero quiero que elijas tu equipo, la aparatología también vendrá en esta semana, las empresas dan tutoriales para su mas eficiente uso -baja mi punta de la nariz- y un asesor mio vendrá para ayudarte en todo el papeleo.
-Guau que vértigo y estrés.
-Pensé que querías empezar cuanto antes, si quieres puedes empezar la semana que viene, o nunca, yo no tengo prisa, como si no quieres trabajar y te dedicas a mi en cuerpo y alma.
Me abraza.
-Sí, si quiero trabajar, pero no pensaba de esta forma, creí que comenzaría de cero, buscando local y todo eso.
-Pues esos pasos te los he ahorrado, tu eres esteticista, y mi primera recomendación es que te centres en ello, que des el mejor servicio en esta ciudad, los últimos avances, entonces no tendrás competencia.
-Tienes toda la razón - suspiro - te necesito, por las noches me voy a dedicar a ti en cuerpo y alma.
Me besa vehementemente.

Domingo toca paella, tiene una mesa reservada en el Alabardero, allí nos juntamos con Ana y Luis, que nos esperan en una mesa en la terraza cubierta con vistas al mar.
-Cris, que guapa estás.
Ana y Luis se levantan en cuanto nos ven entrar para besarnos.
-Encantada de volverte a ver, Ana.
Luis también me piropea pero enseguida comienza hablar con John de negocios. Así que me centro en Ana, que me coge de la mano, es muy cariñosa, menos mal lo necesito en mis comienzos con las relaciones de amistad.
-Me ha dicho John que vas a poner un centro de estética, que eres esteticien y tienes unas manos increíbles.
Me ruborizo.
-Sí, venimos ahora mismo de allí.
-Cuenta conmigo, voy a ser tu mejor cliente, me encanta los masajes, aunque me hubiera gustado mejor que no trabajaras para irnos de compra y esas cosas que nos gustan - ríe despreocupada - ya sabes los hombres todo el día con los negocios, tenemos que distraernos...
Se parece a mi hija Patricia coge la palabra y no la suelta.
Después, de unos entrantes y aperitivos nos traen una paella con pescado y marisco, rico rico. El dueño y el cocinero se acercan para saludarnos, John es muy conocido, todo el mundo quiere hablar con él, me presenta como su novia y me miran con sorpresa, pero no me hacen sentirme incomoda, la sobremesa se alarga.

Luis y Ana vienen con nosotros a casa, seguimos la reunión en el jardín en la zona del salón exterior, los sillones son muy cómodos. Llaman y María abre, entra Rafael.
-Hola Cris, tan guapa como la última vez que te vi.
Viene directo a mi a darme un beso y luego otro a Ana, tan adulador como siempre.
-Las mujeres primero, a vosotros os tengo muy vistos.
Con los hombres chocan las manos como la gente joven.
María trae otro vaso y renueva el hielo, yo bebo agua con hielo no quiero beber mas. Los demás si que beben whiskys y combinados.
Me acerco al panel donde ayer John me enseñó a poner música, comienza a sonar en toda la casa y la quito para poner solo en el jardín, no quiero molestar a María y Juan.
Cuando vuelvo al jardín, John se levanta y me besa.
-Pero cuanto te gusta la música princesa, luego te digo que app descargarte al móvil para que no tengas que levantarte todo el rato.
-Así bajo la comida.
Ana se levanta y baila muy estilosa con las manos arriba y contorneándose.
-Marcha, yuju, Cris, nos bañamos, llevo el bikini siempre en el bolso.

El agua está caliente, no da sensación al entrar está climatizada, John y Luis no se han cambiado,siguen sentados en los sillones, Ana es joven y con el pedo que lleva comienza a jugar conmigo. De los vestuarios que hay, sale Rafael con su bañador slip, tiene todo un cuerpazo, muy bronceado y perfectamente depilado. Ana hace un silbido de agrado y Rafael se pavonea delante de nosotras para tirarse de cabeza con un perfecto estilo. Nos coge de los pies, los sube para que nos ahoguemos, como podemos nos deshacemos de él y entre las dos nos enganchamos para hacerle una ahogadilla.
-Ah muy bien las dos contra mi, no sabéis lo que acabáis de hacer.
Primero coge a Ana la sube y la lanza al agua, yo estoy enganchada a su espalda para que no pueda cogerme, pero comienza hacerme cosquillas en la cintura, me desengancho no puedo con las cosquillas, cuando me atrapa, me coge en brazos y me baja la cabeza, pero Ana ya ha vuelto y tira de él para que me suelte. Así estamos un rato hasta que ya no podemos mas y salimos de la piscina, en los vestuarios hay toallas y albornoces. Me rodeo con una toalla, que es mas sexy que el albornoz y me pongo pegado a John mojando su preciosa camisa blanca de lino. Él sin dejar de hablar con Luis me rodea con sus brazos, sé que le gusta que esté cerca de él.
-Ana, vamonos mañana tenemos que irnos de viaje.
Luis es joven como Ana pero son muy distintos, él es mas serio y reservado mientras Ana es mas extrovertida.

Acaban de irse todos, María recoge las bebidas y los platos con embutido y demás aperitivos que había puesto, en una bandeja. Apenas hemos comido la paella nos ha llenado a todos. Se marcha a la cocina.
-¿Quieres bañarte conmigo? porque Rafael es gay sino me hubiera puesto celoso.
Me río mi adonis celoso no puedo creérmelo.
-Claro, voy a ser adicta a la piscina, el agua es una delicia.
Se deshace de toda la ropa hasta del calzoncillo.
-Te van a ver María y Juan. - me ruborizo.
Se ríe mientras me quita la toalla y el bikini.
-No te preocupes ellos son  discretos, forma parte de su trabajo, no mirar a sus jefes - me baja la punta de la nariz con el dedo índice- y si lo hacen ellos sabrán.
Río con solo la idea de pensar en María y Juan follando por un calentón de voyeur.





















viernes, 23 de octubre de 2015

Capitulo 19

Por fin sábado, hoy es el comienzo de mi nueva vida, John llegará pronto, ha insistido de que quiere venir a recogerme, pretendo llevarme mi Auris, podía haber ido yo sola, pero su sentido de protección le impide dejarme sola.
Me he despedido de todo el mundo, estoy muy nerviosa, llevo tres cafés, me subo por las paredes.
Al final llevo una maleta y una bolsa de deporte a reventar, la maleta está bien es nueva de este año pero la bolsa de deporte está  gastada, siento un poco de vergüenza y ¿ si John siente bochorno de mi, estaré a su altura? Comienzan mis comidas de coco e inseguridades.
Intento calmarme con las fotos que nos hicimos en Los Arribes, pero no puedo parar y salgo fuera para despedirme de "hanko" - que bonito es - su rabito no para de moverse, da vueltas alrededor mio, como si supiera que es nuestro último adiós.
Miro a mi alrededor, las montañas será sustituido por el mar, un pequeño adosado por un ático en un hotel, John estará conmigo y aquí no le tengo, bien Cris estos pensamientos son los que necesito.
Oigo el sonido de un motor, abro la puerta de hierro de la entrada, es un taxi, John está sentado de copiloto. Me a cerco a su puerta, "hanko" viene conmigo, al salir nos besamos, el perro se pone de pie, entre los dos, para ser el protagonista, John se ríe, acariciándole la cabeza.
-Necesitamos un perro.
jajaja como le quiero.
-¿Estás cansado, quieres un café?
-No, princesa, en avión no me ha dado tiempo de cansarme - me coge de la cintura me sube y da un giro completo - quiero llegar a nuestra casa.

He convencido a John de que yo conduciría, he necesitado mis armas de seducción, pelín cabezón, no siempre va a ser lo que él diga. Casi arruino mi decisión, cuando las lagrimas invaden mis ojos al ver a Mila desde el retrovisor, decirme adiós con la mano, cuanto la voy a echar de menos, me recompongo antes de que John se dé cuenta.
El viaje se hace muy agradable, paramos para comer, pero yo estoy tan impaciente por llegar que apenas como, John me tiene preparada un montón de sorpresas, casi llegando echamos gasolina y John se pone al volante.
-No sabes a donde vamos.
Estoy de los nervios, donde me lleva.

Para en una casa blanca de estilo moderno, de esas que tanto me gustan a mi, la entrada frontal es de madera oscura con dos maceteros blancos enormes con dos setos haciendo forma de espiral.
-Venga ven, te voy a enseñar tu nueva casa.
-¿Que? Dios que bonita.
Me sube la mandíbula para que cierre la boca.
Al abrir entramos a un patio de estilo Zen con dos estanques y fuentes.
En el vestíbulo se acerca una mujer vestida con un uniforme de empleada domestica.
-Hola María, te presento a la señora de la casa, Cristina Ramos.
Me aproximo a ella y la doy dos besos.
-María se ocupará de la casa y Juan su marido del jardín principalmente.
John tira de mi para que sigamos viendo la casa, un amplio salón con una agradable zona de estar a dos niveles aparece ante mi atónita mirada, mas un comedor independiente, salimos al exterior y se despliega una fabulosa terraza cubierta con chimenea que da paso al jardín y la piscina que es desbordante, con acceso privado y directo a la playa.
En primera línea de mar.
El jardín dispone de una zona estupenda a modo de salón exterior. Estoy flipando como diría mis hijos, no puedo creer que aquí vaya a vivir. Volvemos dentro y a la derecha del hall de la entrada está la cocina de diseño con su isla central, vamos una pasada. A la derecha hay una puerta que da acceso a la zona de servicio.
Continuamos, hacia la izquierda del hall, hay tres habitaciones con sus respectivos baños y un aseo. En la planta superior está la suite principal con un desmedido vestidor - observo que hay un montón de ropa de mujer en un lado y en el otro de hombre - mas un increíble cuarto de baño, al lado una sala con todo tipo de maquinas para hacer ejercicio. Estas dos habitaciones dan a una terraza con vistas al mar y jacuzzi. Toda la casa asistida por domótica, el libro de instrucciones necesito.
Me tumbo en la cama con los brazos abiertos, la cama es enorme con un montón de cojines preciosos algunos haciendo juego con la colcha.
-Que te parece, princesa.
Se tumba a mi lado.
-Preciosa, nuestro paraíso.
Me giro, me pongo encima de él a horcajadas y comienzo a besarle con todas las ganas del mundo. Me quito la camiseta y el sujetador, con las dos manos amasa mis pechos, juega con mi piercing, resuello en su oído,  se que le gusta ver como disfruto con él, mientras restriego mi sexo en el suyo, su falo comienza a crecer. Me tumba, ahora es él quien está encima de mi, mientras desabrocha mi pantalón su lengua entra con locura por toda mi boca, sus ojos no quitan la mirada en mi, esto me chifla, seducirle con mi excitación. Los pantalones me los baja con las bragas yo le ayudo, con los pies me quito las bailarinas y me saca los pantalones y braguitas sin problemas. Desnuda en la cama, John con movimiento rápidos se deshace de toda su ropa. Ahora es él quien comienza a frotar su pene entre mi raja, de arriba abajo y viceversa, el rozamiento con mi clítoris. Ardo de placer. Con una mano coloca su pene en la entrada de mi vagina, con un movimiento de cadera hinca su verga dentro de mi. Grito, mis piernas se entrelazan detrás de su cuerpo, sus caderas se mueven armoniosas para que su pene sea recibido por mi vagina, presiono en su salida, quiero dentro su pene siempre. Él gime sin quitar la vista de mis ojos. Los movimientos se vuelven cada vez mas vivos, siento como me llegan los espasmos vaginales sin poder evitar mi orgasmo, John tiene la mirada perdida en mis ojos y se deja llevar, un sonoro bramido sale de su boca. Nuestros cuerpos se relajan después de la convulsión.
-Hemos estrenado la cama - le abrazo - te quiero.
Ríe y me da un beso en la punta de la nariz.
-No voy a parar de follarte en esta cama, princesa.
Ahora soy yo quien ríe. Continua.
-Te voy a necesitar, voy a divorciarme, he hablado con mis abogados y me han dicho que el divorcio va a ser complicado y se puede prolongar por un par de años, mi mujer lo va a poner difícil, querrá quitarme todo y verme arruinado - su cuerpo se crispa - sin ti todo esto no tendría sentido.
-Seguro que quieres dar ese paso, solo es un papel, ya me da igual todo, solo con saber que estoy contigo es suficiente.
Subo la cara para mirarle, mis ojos ahora son de tristeza.
-No te preocupes, solo son amenazas, de momento no puede quitarme de presidente en la próxima junta de accionistas, los tengo a todos de mi parte, me avalan muchos años en el cargo y los dividendos han sido cuantiosos durante todo mi mandato.
Un escalofrío me recorre todo el cuerpo.

Es final de septiembre y ya ha anochecido, cuando despierto de la siesta, el viaje y la noche pasada con los nervios no había descansado bien. John ya estaba levantado haciendo cosas, me había subido las maletas y guardado el coche en el garaje, está guapísimo con unos vaqueros claritos rotos y una camiseta negra, nunca le había visto así vestido de forma tan informal.
-Vamos, princesa, levántate.
-Jooo que a gusto se está en "mi cama" -con énfasis y desperezándome.
Se a cerca riendo y me gira dando un azote en el culo.
Me levanto corriendo y le doy otro azote yo a él.
-Que buenorro estás.
-Ufff vas a pasar de princesa a camionera.
Nos besamos apasionadamente. Me ducho y me pongo un vestido que veo colgado en el vestidor entre un montón de ropa de mujer, en los cajones ropa interior, cinturones y toda una pared con baldas con zapatos de todo tipo, tendré que hacer un estudio y ver todo el material para combinar la ropa con zapatos y complementos, mi maleta está en un rincón del vestidor, no pienso abrirla de momento.
-¿Te gusta? son de la tienda de Elena, lo último de esta temporada, sé que a las mujeres os gusta ir de compras, tengo cuenta allí, cuando quieras puedes comprar más.
-Son preciosos, me encantan.

En la cocina me presentan a Juan, el marido de María, son ecuatorianos, son personas sencillas, el trato va a ser grato. En la terraza María, ha preparado una mesa muy bonita con velas para la cena, la noche es deliciosa, seguro que en la sierra de Madrid hace fresquito hoy por la noche, aquí el verano se alarga. María cocina muy bien nos ha preparado una dorada al horno con unas verduras salteadas, muy rico todo.
-Solo falta la música para la perfección.
John me mira con cara de asombro.
-Eso se dice antes, princesa.
Me coge de la mano y me lleva a un panel, desde donde se controla toda la casa y me enseña como se utiliza, es una pantalla táctil, se presiona en un icono en forma de nota musical, luego se selecciona el tipo de música que quieres, incluso si quieres en toda la casa o en solo una habitación, luego me dice que me podré descargar un app para controlarlo por el móvil también.
-Bailamos, princesa.
Salimos al jardín y comenzamos a bailar muy agarrados, estoy en una nube, le quiero con locura, las lagrimas de felicidad comienzan a caer por mis mejillas.







domingo, 11 de octubre de 2015

Capitulo 18

Mila, ya intuía que tarde o temprano me iría, solo tuve que confirmarle mi decisión.
-Mila, me voy el sábado - me embarga la tristeza
-Me alegro que te hayas decidido - su voz suena a melodía.
-Me he dado cuenta que no puedo estar sin él - la abrazo, quiero saborear estos últimos momentos de despedida con mi amiga compañera.
-Lo entiendo, el amor es el motor de nuestras vidas.
Me encanta Mila, es de las mujeres mas nobles que haya conocido jamás. Ella es la que ha cuidado de nosotras desde que vivimos en su casa, que voy hacer sin ella, ya estoy llorando.

Carmen, es más complicado, no se como se lo va a tomar, quizás se enfade la dejo tirada en una semana, espero que lo entienda.
Voy aprovechar que todavía no han llegado las clientas, para decirla que vaya buscando sustituta.
-El sábado me voy a vivir con John.
Su cara es de sorpresa, aunque, algo sabía, habíamos hablado en nuestros ratos libres, creo que ella pensaba que no iba a ser valiente y dar el gran paso.
-Ah muy bien, enhorabuena.
Su tono suena entre sorpresa y algo falso.
-Esta semana te ayudaré a encontrar a alguien, solo tenemos que echar cuentas. 
-Claro no te preocupes, me pongo a ello.
Su tono se ha relajado menos mal, me gustaría que me recuerde con afecto.
Me estoy despidiendo de mis clientas, según van entrando, tengo toda la semana para ello, aunque las que no vengan las mandaré un wassap, las tengo mucho cariño.
-¿Y quien me va a dar ahora los masajes?
Es la preocupación de todas.

Mañana iré al gym para darme de baja, pero hoy necesito primero ver a mis niños, he quedado con mi ex marido que voy a ir a su casa, para darles la noticia, él tiene que saberlo.
Después de los correspondientes besos de saludo, voy al grano.
-Me voy a vivir a la Costa del Sol, con mi pareja ¿te han dicho algo los chicos?
-Sí algo comentaron la semana pasada.
Diego sale de la habitación.
-Hola mamá.
Me da dos besos.
-Hola Diego, ¿que tal las clases?
-Bien
Su tono es de desgana siempre que se habla del tema de los estudios.
Seguimos hablando de mi decisión de marcharme, mientras espero a que venga Patricia, quiero que cuando lleguen las primeras vacaciones vayan a verme, a mi ex le parece bien.
Las primeras la navidad. Nochebuena este año toca conmigo y noche vieja con mi ex, solemos rotar sino hay ningún impedimento de última hora, en eso no pone ningún problema y yo tampoco, nuestra intención es la de tener una relación de lo mas civilizada.
Suena la puerta. Me adelanto para abrir yo la puerta.
-Mama.
Nos damos dos besos.
-Patricia, cariño tengo que decirte algo - de la mano entramos al salón - al final me voy a vivir con John.
-Muy bien mama, Diego y yo lo hemos estado pensando estos días y queremos que seas muy feliz.
Joder otra vez a llorar, que hijos mas maduros, buenos, guapos, todos los adjetivos calificativos positivos que diga de ellos es poco.

Entre despedidas y lloros, va pasando la semana, apenas tengo hambre, los nervios de todos los preparativos me han cerrado el estomago, como siempre.
Mi ex marido me deja que guarde algunas cajas en su trastero, quiero guardar recuerdos de mi madre, y ropa de invierno, que en la playa no voy a necesitar o por lo menos no tanta, ¿a caso pienso volver? tendría que darla, ¿y si sale algo mal? joder ya estoy con mis rayadas.
Las cosas de la peluquería se las dejo a Carmen, que ya está mas contenta, ya ha encontrado a alguien para sustituirme.
Mila se queda con todo lo que tenía en la habitación, espero no arrepentirme de lo que estoy haciendo.







miércoles, 30 de septiembre de 2015

Capitulo 17

Introduce su boca en mi pezón del piercing, succiona, una ola de placer me hace jadear y arquear mi cuerpo, llaman a la puerta, John se levanta, abre, la figura de una mujer le tira del brazo hacia ella, cierra la puerta, yo me hundo en la cama como si me tragaran unas arenas movedizas. Grito.
-Cris, despierta mi amor
Estoy empapada en sudor, John está al lado mío, mirándome con cara de preocupación.
-Ha sido una pesadilla.
Me arrulla entre sus brazos, nos quedamos un buen rato abrazados.
-Son las 12, voy a pedir el desayuno.
Con el mando empieza a subir las persianas, la luz de la claridad del día entra a raudales, necesitas un poco de tiempo para que los ojos se adapten a la claridad.
-Buenos días, podrían subir el desayuno...si...zumo...ok
Tengo frío, el sudor me ha destemplado, me voy al baño, necesito una ducha. John entra conmigo tiene puesto todos los sentidos en mí, sus mimos me reconfortan.
El carro del desayuno está fuera, John lo mete en la suite, con los albornoces puestos nos disponemos a desayunar, pero a mí no me apetece nada, solo quiero café y una aspirina que suelo llevar en el bolso para cuando me dan dolores de cabeza y este era uno de esos momentos.
-¿Estas mejor? princesa.
-Si, ya estoy mejor.
Mientras me sirvo otra taza de café.
-Antes de irnos quiero comerme mi bollito - sus ojos se nublan de lujuria
jajaja mi risa me cambia de estado de ánimo.
John me levanta, me quita el albornoz, sentándome en la cama, con un beso me tumba, su boca ávida de mi cuerpo, baja hasta los pechos cubriéndolos de besos, sigue por mi cintura hasta mi ombligo, luego por mi monte de venus mordisqueando mi bello y mis muslos, sus caricias son mi mejor medicina.
Su cabeza entra entre mis piernas y yo las separo cuanto puedo, su lengua recorre toda mi vagina, la vulva y los labios menores para succionar mi clítoris, su dedo me lo introduce buscando mi punto G, estoy a punto de estallar de placer, mi cuerpo convulsiona, corriéndome. Sube para arriba manteniendo mis piernas entre sus hombros, introduce su pene hasta el fondo, entra de lleno, sus movimientos son cortos pero muy rápidos, sus testículos dan en mi culo en cada envestida como tambores, sus ojos se clavan en los míos, el amor nos embriaga a los dos, mi cuerpo levita con el suyo en un baile sin fin...

El rastro como cada domingo es un hervidero de gente y puestos ambulantes, cuánto
tiempo sin pasear sorteando gente, todo seguía igual como si el tiempo no hubiera cambiado nada como hace con las demás cosas de la vida.
Paro en un puesto buscando un regalo para John,  que cuando lo mire se acuerde de mi, tarea casi imposible para un hombre tan elegante, al final me decanto por una pulsera de cuero negra y plata, es sencilla y fina, la compro y se la entrego.
-Gracias, princesa, me gusta mucho - se la pone - ya, nos vamos.
Pongo morritos, creo que empieza a cansarse de dar vueltas por los puestos y el agobio de tanta gente.
-Ok vámonos.
-¿Vamos a tapear al Mercado de San Miguel?
Me encanta la idea.

El domingo llega a su fin y como dos novios nuestra despedida en la puerta de mi casa, es triste.
-El sábado nos vemos - un beso tierno posa en mi boca - princesa.
Algo me pasa por la cabeza, necesito decírselo, se que este regalo le va a gustar mucho.
-Quiero irme a vivir contigo.
Su cara se ilumina.
-Me haces el hombre más feliz del mundo.
Su boca se aprieta a la mía con un sonoro beso. Reímos.
-El sábado vengo a por ti, a raptarte - ríe - desprende te de todo, trae solo la ropa, bueno ni eso yo te compro allí todo lo que necesites.
Le pongo la mano en la boca en señal de que se calle.
-¿El sábado que viene? no crees que es muy pronto.
-No, allí vas a tener todo lo que quieras, soluciona las cosas con Mila y la peluquería. Tus hijos podrán ir cuando quieran. Tranquila todo saldrá bien.

Ya está, no hay marcha atrás todo va a dar un giro de 360º creo que me voy a marear.




martes, 22 de septiembre de 2015

Capitulo 16










Esta vez no me coge desprevenida, he guardado en una bolsa de viaje mis indispensables. Ahí está apoyado en su A8, corro para abrazarle, el beso es tan bonito que cuando terminamos unos viejetes sentados en un banco nos aplauden, el rojo tomate se apodera de mi cara, entramos deprisa en el coche.
-¿Como está mi princesa?
-Happy happy
Mi cara acompaña a lo dicho, mi sonrisa es de oreja a oreja, su expresión también es de felicidad.
-¿Donde me llevas? aunque me da igual solo estar contigo es suficiente.
Intento acercarme lo más posible a él, el cinturón de seguridad me lo impide, además el ancho del coche es superior a mi Auris, con la mano consigo acariciarle el cuello.
-A Madrid, no he tenido tiempo de preparar nada en especial, llevo una semana de locos.
-Me encanta Madrid, estar contigo es especial - le sigo acariciando el cuello - siento que haya sido una mala semana.

En un periquete estamos en Madrid, por la M-30 llegamos a la Av. de América,  para en el Hotel Puerta América Madrid.
-Quería conocer este hotel, cuenta con tres premios Pritzker, ha reunido a diecinueve de los mejores estudios de arquitectos y diseñadores.
Para mí todo eso me suena a chino, desde luego la fachada me parece súper original.
Me abren la puerta, salgo, John me da la mano y nos dirigimos directamente al restaurante "Lagrimas Negras" que nombre más sugerente. La carta está inspirada en los platos de Martín Berasategui. John pide por los dos y la elección es perfecta, nunca había comido algo igual, sabores, texturas, colores armonizados en infinitas sensaciones.
-Me gusta ver tu cara experimentando todo.
-Todo es nuevo para mí.
-Ya te irás acostumbrando.
-Si tú estás conmigo hasta un pollo asado me sabría a gloria.
Ríe, se levanta y me coge de la mano para irnos a la suite que tiene reservada.

La suite es mágica, la cama está suspendida en el aire, solo sujeta por el cabecero, de piel negra, a la pared. Cuenta con amplios ventanales con espectaculares vistas a Madrid y sierra madrileña, en el baño los productos de aseo son Loewe, abro uno de los frascos para ver como huele, John me coge de la cintura, me besa el cuello, le acerco el frasco a la nariz.
-Tu fragancia me gusta más.
Dios que cosas más bonitas me dice.
Llevo un vestido que no sabe como quitármelo, jajaja, me retiro, le hago un bailecito de lo más sexy, me desprendo de todo de forma muy sugerente, John no me quita ojo con los brazos y pies cruzados, apoyado en la encimera de los lavabos, que guapo está, no necesita ni moverse para que me ponga a cien.
Solo llevo puesto las sandalias. Las braguitas se las he tirado a la cara, las huele con una inspiración profunda, se las ha guardado en el bolsillo. No quita su mirada penetrante en mí mientras sus pasos se van aproximando, me coge en brazos mientras me introduce su lengua en mi boca, cuando llega a la altura de la cama me tumba, ahora es él quien me hace un striptis muy masculino apenas se contonea, la ropa se la quita de una forma muy sugerente -como me pone - al terminar se sube a la cama, me abre las piernas, con toda la mano me fricciona la vagina, haciendo círculos, estoy muy húmeda y él lo nota, entra en mi.
-Toda esta semana solo he pensado en follarte.
Su voz es entrecortada por la excitación del momento sus ojos tienen la mirada perdida en mis ojos, jadeo, me besa, me come los labios, mientras no para de bombear con las caderas, con ritmo, su miembro entra y sale, yo le recibo y presiono cada vez que quiere salir, mis contracciones vaginales cada vez son más fuertes, sus ojos siguen clavados en mí, me arqueo ante el comienzo de mi espasmo orgásmico, acelera hasta que el frenesí se ralentiza ante el orgasmo que surge entre los dos.
El momento es mágico, después del climax abrazado a mi adonis en una cama voladiza como si fuera una nube y las vistas skyline de Madrid, de fondo la música no para de sonar.

La siesta ha sentado de miedo, John estaba cansado, el viaje y la semana sin parar, yo había madrugado así que caímos rendidos en brazos de morfeo.
Entre sus brazos, son de las sensaciones más poderosas que he tenido en mi vida.
-Te he echado mucho de menos
Acaricia mi pelo.
-Yo también
Subo la cabeza para mirarle a los ojos
-No quiero presionarte, pero dime qué piensas de mi propuesta.
-¿Qué propuesta? -bromeo para quitar hierro al asunto, hace un gesto de que no le ha hecho gracia mi contestación- tengo miedo.
-¿De qué?- su cara vuelve a dulcificarse.
-De ti, de que te canses un día de mí y me vea allí en un mundo que no me corresponde.
-Imposible, yo sé lo que quiero y con quien quiero estar en mi vida.
Su abrazo se intensifica.
-Además, si eso ocurriera, que algún día te canses de mi vas a estar cubierta, iremos al notario y el centro de estética será tuyo, local incluido, podrás deshacerte de él, si quieres regresar a Madrid.
-Jamás me cansaré de tí.
Nos besamos apasionadamente.
-Te quiero mi princesa, no me hagas la vida más difícil.
Me derrito, porqué será todo tan sencillo cuando estoy con él.
Se levanta de la cama y me coge en brazos, se dirige al baño y me deja en el plato de ducha, el agua comienza a deslizarse por nuestros cuerpos le doy un beso mi lengua busca la suya, mientras sus manos no paran de acariciarme todo el cuerpo, me enjabona bien por todas partes, yo hago lo mismo con él.
-Nos cuidaremos para siempre.
Lloro, quiero que John me cuide, siempre dice las palabras que quiero oír.

En la puerta nos espera una limusina, no había montado en mi vida en una, es espectacular, enorme, hay preparada una botella de cava, tomamos una copa, cuando me quiero dar cuenta estamos en la calle Serrano. Entramos en una tienda.
-Elige un vestido - me dice al oído- si quieres mas ropa puedo hacer que se queden más tiempo.
-No, ni se te ocurra.
Son las 8:10, con una hora tengo tiempo suficiente para elegir un vestido, no quiero que por mi culpa tengan que quedarse las dependientas mas tiempo de su horario.
Estas tiendas son la monda, una chica empieza a llevarme vestidos al probador, a John le han ofrecido una copa y está sentado en un sillón enfrente del probador, madre mía que vergüenza, quiere que salga con cada vestido, delante de dos dependientas menos mal que estamos en un reservado.
Al final me quedo con uno corto confeccionado en pedrería color plata, sandalias a juego y tres pulseras también a juego.
-Estás muy guapa quédate a sí.
La limusina nos lleva por los lugares más bonitos de Madrid pasando por la Puerta de Alcalá. Plaza de Cibeles, Gran Vía, Plaza de España, Templo de Debod entre lo más significativo, la iluminación nocturna mejora la percepción y el diseño de los monumentos, un paseo placentero en todos los sentidos.
De regreso al hotel su fachada luce muy bella, cenamos otra vez en "Lagrimas Negras" para después subirnos a tomar una copa en el ático "Skinight" con sus impresionantes vistas panorámicas de Madrid, los asientos y la mesa son en forma de cilindro, de color blanco pero las luces parece que tomara otras tonalidades.
Tengo un pedo importante, el cava de la limusina, una botella de vino en la cena y dos copas en la terraza-ático. John saca su vena humorística y me parto de risa, ya no puedo reírme más y me levanto de mi cilindro para abrazarle y posar mi boca en la suya y nuestras lenguas bailan al son de la música del local. Es hora de que nuestra noche siga en la intimidad de nuestra habitación.




sábado, 29 de agosto de 2015

Capitulo 15


Sueño con él, "estoy desnuda en la cama, John está con traje y corbata me mira, me acaricia los pezones una oleada de placer intenso me recorre todo el cuerpo casi me despierto, sus manos siguen acariciándome, llaman a la puerta, él abre, distingo la figura de una mujer que le coge de la mano y se lo lleva, grito y el terror me despierta".

La semana está transcurriendo tranquila, John me llama por las noches, sus palabras me reconfortan, solo me dice cosas bonitas, cuanto le echo de menos! cuando cuelgo veo las fotos que nos hicimos el domingo en Salamanca.
Nora todavía está en casa, mientras trabajo ella está dando clases intensivas de francés, baja a Madrid todos los días. El tiempo que estamos juntas no paramos de hablar, ella me cuenta todos sus proyectos - quiere montar un concesionario de autos, compra-venta de coches de lujo - y yo en cambio, como siempre con mis dudas.
-No lo pienses tanto, tienes que arriesgar y si sale mal siempre nos quedará Madrid.
Nora siempre tan directa.

Patricia y Diego no me dicen nada nuevo, ellos en el fondo no les gusta mucho la idea pero creo que no se atreven a decirme nada para que no me sienta presionada y haga lo que yo quiera, son unos niños muy buenos, se merecen todo lo bueno de la vida, no me necesitan ya son mayores, les quiero mucho.

El jueves antes de irme a trabajar Nora está recogiendo todas sus cosas, Philip llega de Francia al mediodía y se van, ¿cuando volveré a verla? no puedo creer lo que nos está pasando, como de un día para otro la vida nos cambia. La voy a echar mucho de menos.
-Te quiero no nos olvides.
Nos damos un abrazo y las lágrimas salen a raudales, Mila se acerca y nos abrazamos las tres, no podemos separarnos, tanto vivido juntas que una energía nos envuelve, sabemos que aunque estemos a miles de Kilómetros siempre estaremos unidas.
-Chicas tenemos miles de formas para comunicarnos.
Nos separamos.
-Tomar esto para vosotras.
Nora nos da un anillo a cada una y otro para ella, es una trenza de plata.
-Sentir su energía, cuando me necesitéis pensar en mí, seguro que yo lo sentiré y corriendo iré al skipe para hablar con vosotras.
No sé de donde sale tantas lágrimas pero no paro de llorar.

A la hora de comer vuelvo a casa y Nora ya no está, aunque a veces ella no viene a comer, pero esta vez Mila y yo sabemos que no la volveremos a ver en un largo tiempo, comemos sin hablar, el vacío se siente en la cocina, apenas tenemos hambre.
-Mañana viene una chica a ver la habitación de Nora.
Asiento con la cabeza, maldita la gracia que me hace, pero entiendo a Mila, necesita el dinero.

Ana se llama la nueva inquilina, es maestra infantil de un colegio de la zona, el fin de semana piensa mudarse, no puedo ayudarla el sábado viene John, bien!  Como le echo de menos, me da igual donde vamos solo quiero estar entre sus brazos, los malos sueños me dejan un mal sabor de boca, necesito tocarle y tenerle cerca.




jueves, 20 de agosto de 2015

Capitulo 14

Hoy es domingo estoy abrazada a mi adonis como si me aferrara a una balsa en medio del océano y él sea mi salvavidas, en poco tiempo se ha convertido en algo muy importante en mi vida, duerme, es la primera vez que me despierto antes que él, me gusta observarle es tan bello.
-Buenos días princesa
Me besa
-Hola mi amor me gustaría detener el tiempo
Sonríe con esa cara tan cautivadora
-A mi también, ya sabes que es lo que me gustaría que hicieras.
Me besa en la punta de la nariz.
-Hoy vamos a ir al Parque Natural Las Arribes, ¿lo conoces?
-No ni idea
-Yo tampoco, no está muy lejos de aquí y me han dicho que es espectacular -me mueve el piercing- ¿o prefieres que nos quedemos?
-Me da igual, sólo con estar contigo me conformo.

El Parque Natural tiene un paisaje muy bello y escabroso formado por el río Duero y sus afluentes, en uno de ellos se encuentra un cañón con una de las cascadas más espectaculares de toda la península ibérica: el Pozo de los Humos, la erosión del Duero
con el paso del tiempo ha cortado el duro zócalo granítico donde se descubre el contraste entre la plenillanura interior y las pendientes escarpadas próximas a la corriente del río: todo está siendo explicado por un guía que John ha contratado y un Land Rover que nos va llevando por toda la comarca de Las Arribes. Hacemos fotos con los móviles, selfies, besándonos, abrazados no tenía ninguna foto con él ni de él, ya tengo para mirarle, aunque no creo que se me olvide su cara en toda mi vida la tengo grabada en mi retina.

Regresamos al hotel donde comemos, después me lleva a la cama y nos devoramos para caer en una siesta dulce, pero voy notando como me duele la tripa ante la despedida que se va a producir en cuanto nos levantemos y nos vayamos cada uno a su casa, el vacío va creciendo en mis entrañas, como cuando era pequeña el domingo llegaba a su fin y el lunes tenía que volver al colegio.
-¿Que te pasa?
-¿Cuando te volveré a ver?
Su gesto es serio
-Me gustaría antes, pero hasta el sábado no puedo subir a Madrid.
Mi cara es un poema, me acaricia.
-Tengo un nuevo proyecto entre manos y no puedo antes, pero ya sabes cómo podríamos solucionar esto.
Estos mensajes subliminales me están minando la moral. Pero no quiero llorar, trago saliva para poder deshacer el nudo de la garganta.

La música suena en el coche envolviendo el habitáculo y llevándonos a nuestro destino para luego separarnos, pero no me puedo quejar ha sido un fin de semana maravilloso y esto se repetirá la semana que viene.
Para el coche en la puerta del adosado, hanko oye el motor y comienza rascar la puerta de hierro.
-Sabes que te necesito, no estés triste.

Se acerca y me da un beso profundo, su lengua me inspecciona el interior de mi boca y baila con la mía en una lacónica despedida.




viernes, 7 de agosto de 2015

Capitulo 13

Por fin sábado, esta tarde veo a John, he contado las horas, minutos y segundos por verle. El trabajo es liviano casi no tengo clientas, ayudo a Carmen con las suyas para terminar cuanto antes y cerrar.
-Vete, Cris, ya termino yo - me mira Carmen con ojos de pícara - querrás arreglarte.
-Pues sí.
Aunque me he duchado esta mañana no viene mal otra para refrescarme, sigue haciendo mucho calor.
Al salir de la peluquería veo a John apoyado en su A8, no se puede ser más guapo y atractivo, imposible.
Corro hacia él y nos besamos como si nunca lo hubiéramos hecho antes.
-No te esperaba tan pronto.
Le susurro sin soltarle del cuello.
-Estaba impaciente por ver a mi princesa.
Con el índice me baja la punta de la nariz, yo me la subo.
-¿Vamos a casa a cambiarme?
-No -me besa- tengo una sorpresa.
Todo lo tiene controlado no deja nada a la improvisación, yo soy la que me dejo llevar siempre, me encanta las sorpresas.
Una vez dentro del coche, salimos a la carretera, no paro de mirarle, que tendrá pensado hacer, él me mira de vez en cuando y me sonríe no quita la cara de la carretera, conduce muy deprisa y creo que le gusta, disfruta conduciendo. 
Después de hora y cuarto aproximadamente llegamos a un hotel que es un castillo, es majestuoso, tiene su foso, con tres torreones y una torre más grande. Los muros son anchos de piedra, su estructura gira en torno a un patio central con esbeltas galerías, todo decorado con antigüedades, su nombre es Castillo de Buen Amor, perfecto para un fin de semana, qué más puedo pedir.


-¿Te gusta?  princesa.
-Me encanta.
-Me gustaría llevarte a castillos en Francia y Escocia.
Sigo soñando.
En la habitación mi boca sigue abierta, los techos son muy altos con arcos enormes, por una puerta se sube una escalera estrechita a un torreón con unas vistas espectaculares al campo, tienen puesto un parasol con una mesa para dos, un camarero aparece con una bandeja con comida, nos sentamos y comemos, tengo mucha hambre y como es habitual está riquísimo, sobre todo el lechazo asado.
El camarero recoge todo y se marcha, que ganas tengo de estar a solas con John.
-¿Bajamos? mi princesa.
-Quiero mi postre que eres tú.
Que sonrisa más maravillosa tiene, me coge de la mano y bajamos las escaleras que son muy empinadas.
Nos han llenado la bañera, unas velas la rodean, en el agua flotan pétalos de rosas.
Muy despacio me va quitando el top, luego me desabrocha el pantalón, sus dedos rozan mi tripa e intenta explorar dentro del pantalón y mi piel se eriza, la cremallera baja lentamente, jadeo, esta lentitud me produce morbo. El pantalón cae y yo salgo de él. Me acaricia la espalda, haciendo circulitos hasta que llega al sujetador y me lo desabrocha, mis pezones se ponen duros al sentirse liberados, con las dos manos los aprisiona, el piercing lo mueve de un lado a otro, mi respiración es entrecortada, le observo y veo como sus ojos me miran con deseo, eso me excita más. 
Sus manos bajan despacio por la silueta de mi cuerpo y con los dedos pulgares baja mis bragas, él se arrodilla y me da un mordisquito en el monte de venus, me desabrocha las sandalias, ya estoy completamente desnuda, me mira con ojos de deseo, me mete en la bañera despacio para que no me escurra, él se quita la ropa deprisa, tiene el cuerpo esculpido por el deporte y la genética, entra en la bañera, enfrente mía, yo con los pies comienzo acariciar el pene, nos reímos mientras la excitación nos va capturando por momentos, uno de mis pies lo saca del agua e introduce el dedo gordo en su boca y lo succiona con avidez, luego continua con los otros. Me coge de la manos y tira de mi para que me ponga sentada con las rodillas dobladas, encima de él, mi vagina aprieta su pene, lo fricciona, mi raja surca su pene erecto de atrás adelante y viceversa, su dedo me estimula el clítoris y su boca me succiona hábilmente los pezones que quedan a la altura de su cara, necesito sentirle dentro no puedo más con tanta excitación, me coge de las caderas, me detiene y con su mano coloca su erecto pene en la entrada de la vagina, con las dos manos ya libres me baja las caderas para que su miembro entre hasta el fondo, un grito de placer sale de mi boca, la busca e intenta llenarse con mis respiraciones, me sube y baja rítmicamente hasta llegar al frenesí, una ola de placer nos invade hasta el clímax mas fuerte que recuerdo. Cuando la respiración me deja le como toda la boca en agradecimiento por el placer que me ha dado hace un momento.
-Te necesito, quiero estar contigo siempre, vas a pasar de ser mi princesa a mi reina.
-jajaja, yo también te necesito dentro de mí.
-Ya sabes que es lo que tienes que hacer, ¿quiero que vivas conmigo?
Nota como mi cara se tensa.
-De acuerdo no quiero presionarte - me besa - cuando tu creas oportuno.
Le sonrío, no quiero hablar de momento del tema, todavía no tengo claro que hacer, lo que sé es que no puedo vivir sin él y se lo digo los ojos se me llenan de lagrimas y dos gotas surcan mis mejillas para precipitarse al agua de la bañera.
-No te preocupes, te entiendo - me besa las mejillas donde las lagrimas han hecho un río - me gusta tu sabor, te quiero.
Me levanta, salimos de la bañera, nos ponemos los albornoces.
-Mira que te he traído.
Abre una bolsa de viaje negra Miles de Nebotti, una pasada de bolsa, saca un vestido rojo y unas sandalias de tacón.
-Oh madre mía que vestido más bonito, ¿es mi talla?
-Vas a estar espectacular esta noche.
Saca de la bolsa un dilatador anal con una cola de caballo.
-jajaja ¿y esto?
-Para cuando te quite el vestido y juguemos un rato.
Que morbo solo de pensarlo noto como el clítoris comienza a palpitar.
-¿Quieres que empecemos?
El vello de mi cuerpo se me eriza.
-Siiiii, pero ese orificio es virgen.
-Tengo lubricante, solo te pondré el dilatador, poco a poco hasta que tu esfínter se vaya dilatando y cuando tú quieras entraré en ti.
Su voz es muy sugerente, dios como me pone.
-Juguemos.
Le doy un lametazo en el oído. Me quita el albornoz y me tumba en la cama levantándome el culo para ponerlo en pompa, su lengua hace círculos por los cachetes hasta el orificio anal que lo saborea y baja hasta la vagina y luego sube y vuelve a lamer, su lengua se pone rígida para introducirla en el orificio como si llamara, se aparta para ponerse lubricante en el dedo y untarme, su dedo presiona la entrada y lo hunde en lo más profundo, lo saca y me hecha mas lubricante y lo vuelve a hundir, esta vez lo gira de un lado a otro y lo vuelve a sacar, mas lubricante, dos dedos entran con suavidad y vuelven a salir, giran, salen, entran, mas lubricante, he perdido la cuenta de cuantos dedos hay, mis sentidos están a flor de piel, me gira para ponerme de lado en forma de cucharita.
-Así te dolerá menos, paro en cuanto me digas.
Asiento con la cabeza, el placer no me deja articular palabra.
Me abre el cachete y noto que me introduce la punta del dilatador, presiona poco a poco, está todo lleno de lubricante.
-¿Te duele?
-No pares.
Logro decir, sigue presionando hasta que entra y queda dentro de mí, los músculos anales lo presionan dando me nuevo placer, lo gira, nuevas sensaciones.
Me doy la vuelta y él se sienta en la cama con la espalda en el cabecero antiguo de madera, me pongo a cuatro patas para que luzca mi cola de caballo que me ha puesto, me muerdo el labio al ver su pene erecto contra su abdomen, ummm me acerco y lo devoro con avidez, oigo sus gruñidos y jadeos, con una mano me acerca para poder tocarme el clítoris que comienza a masajear, hunde su dedo dentro de mí, estoy muy húmeda, se estira para abajo y me pongo a horcajadas encima de él, me penetra, una, dos, tres...estoy llena, tengo los orificios completos, me come la boca con locura, este placer es nuevo para mí, él gruñe viendo en su expresión que está a punto de llegar, quiero llegar con él, aunque no quiero que salga de mí nunca, pero la excitación ha llegado al final, mi cuerpo levita y caigo en el orgasmo.
Me quedo dormida y feliz, abrazados juntos para siempre.

Cuando despierto, me acaricia la cara, me besa la punta de la nariz, creo morir de amor estoy en el paraíso.
-¿Te pones el vestido?
El vestido, claro, no me lo he probado.
Nos duchamos juntos, jugamos a enjabonarnos, le hago cosquillas y él me las hace a mí, pero yo no las resisto, él se hace el duro, al final pierdo y me da unos azotes, me enfado poniéndole morritos, y con su índice me baja la nariz, yo la subo con soberbia.

El vestido me queda como un guante, es rojo asimétrico, con un solo tirante, fruncido en un lado, con abertura en ese costado, las sandalias son también mi número, no puedo creer que no se haya confundido.
-¿Te acuerdas de Elena? Tiene muy buen ojo para la moda y las tallas, es muy buena profesional.
Perfecto, delega en los demás los detalles para controlar el resultado final, como decía mi madre no puedes estar en misa y repicando, cuando de joven quería hacer muchas cosas a la vez.

Esa noche cenamos en Salamanca que se encuentra a unos 20 Km del castillo, la velada es excelente como va siendo el resto de la jornada. John lleva un traje oscuro que quita el hipo. Se lo arrancaría sin miramientos, me cautiva y entro en pánico con solo la idea de perderle.