viernes, 23 de octubre de 2015

Capitulo 19

Por fin sábado, hoy es el comienzo de mi nueva vida, John llegará pronto, ha insistido de que quiere venir a recogerme, pretendo llevarme mi Auris, podía haber ido yo sola, pero su sentido de protección le impide dejarme sola.
Me he despedido de todo el mundo, estoy muy nerviosa, llevo tres cafés, me subo por las paredes.
Al final llevo una maleta y una bolsa de deporte a reventar, la maleta está bien es nueva de este año pero la bolsa de deporte está  gastada, siento un poco de vergüenza y ¿ si John siente bochorno de mi, estaré a su altura? Comienzan mis comidas de coco e inseguridades.
Intento calmarme con las fotos que nos hicimos en Los Arribes, pero no puedo parar y salgo fuera para despedirme de "hanko" - que bonito es - su rabito no para de moverse, da vueltas alrededor mio, como si supiera que es nuestro último adiós.
Miro a mi alrededor, las montañas será sustituido por el mar, un pequeño adosado por un ático en un hotel, John estará conmigo y aquí no le tengo, bien Cris estos pensamientos son los que necesito.
Oigo el sonido de un motor, abro la puerta de hierro de la entrada, es un taxi, John está sentado de copiloto. Me a cerco a su puerta, "hanko" viene conmigo, al salir nos besamos, el perro se pone de pie, entre los dos, para ser el protagonista, John se ríe, acariciándole la cabeza.
-Necesitamos un perro.
jajaja como le quiero.
-¿Estás cansado, quieres un café?
-No, princesa, en avión no me ha dado tiempo de cansarme - me coge de la cintura me sube y da un giro completo - quiero llegar a nuestra casa.

He convencido a John de que yo conduciría, he necesitado mis armas de seducción, pelín cabezón, no siempre va a ser lo que él diga. Casi arruino mi decisión, cuando las lagrimas invaden mis ojos al ver a Mila desde el retrovisor, decirme adiós con la mano, cuanto la voy a echar de menos, me recompongo antes de que John se dé cuenta.
El viaje se hace muy agradable, paramos para comer, pero yo estoy tan impaciente por llegar que apenas como, John me tiene preparada un montón de sorpresas, casi llegando echamos gasolina y John se pone al volante.
-No sabes a donde vamos.
Estoy de los nervios, donde me lleva.

Para en una casa blanca de estilo moderno, de esas que tanto me gustan a mi, la entrada frontal es de madera oscura con dos maceteros blancos enormes con dos setos haciendo forma de espiral.
-Venga ven, te voy a enseñar tu nueva casa.
-¿Que? Dios que bonita.
Me sube la mandíbula para que cierre la boca.
Al abrir entramos a un patio de estilo Zen con dos estanques y fuentes.
En el vestíbulo se acerca una mujer vestida con un uniforme de empleada domestica.
-Hola María, te presento a la señora de la casa, Cristina Ramos.
Me aproximo a ella y la doy dos besos.
-María se ocupará de la casa y Juan su marido del jardín principalmente.
John tira de mi para que sigamos viendo la casa, un amplio salón con una agradable zona de estar a dos niveles aparece ante mi atónita mirada, mas un comedor independiente, salimos al exterior y se despliega una fabulosa terraza cubierta con chimenea que da paso al jardín y la piscina que es desbordante, con acceso privado y directo a la playa.
En primera línea de mar.
El jardín dispone de una zona estupenda a modo de salón exterior. Estoy flipando como diría mis hijos, no puedo creer que aquí vaya a vivir. Volvemos dentro y a la derecha del hall de la entrada está la cocina de diseño con su isla central, vamos una pasada. A la derecha hay una puerta que da acceso a la zona de servicio.
Continuamos, hacia la izquierda del hall, hay tres habitaciones con sus respectivos baños y un aseo. En la planta superior está la suite principal con un desmedido vestidor - observo que hay un montón de ropa de mujer en un lado y en el otro de hombre - mas un increíble cuarto de baño, al lado una sala con todo tipo de maquinas para hacer ejercicio. Estas dos habitaciones dan a una terraza con vistas al mar y jacuzzi. Toda la casa asistida por domótica, el libro de instrucciones necesito.
Me tumbo en la cama con los brazos abiertos, la cama es enorme con un montón de cojines preciosos algunos haciendo juego con la colcha.
-Que te parece, princesa.
Se tumba a mi lado.
-Preciosa, nuestro paraíso.
Me giro, me pongo encima de él a horcajadas y comienzo a besarle con todas las ganas del mundo. Me quito la camiseta y el sujetador, con las dos manos amasa mis pechos, juega con mi piercing, resuello en su oído,  se que le gusta ver como disfruto con él, mientras restriego mi sexo en el suyo, su falo comienza a crecer. Me tumba, ahora es él quien está encima de mi, mientras desabrocha mi pantalón su lengua entra con locura por toda mi boca, sus ojos no quitan la mirada en mi, esto me chifla, seducirle con mi excitación. Los pantalones me los baja con las bragas yo le ayudo, con los pies me quito las bailarinas y me saca los pantalones y braguitas sin problemas. Desnuda en la cama, John con movimiento rápidos se deshace de toda su ropa. Ahora es él quien comienza a frotar su pene entre mi raja, de arriba abajo y viceversa, el rozamiento con mi clítoris. Ardo de placer. Con una mano coloca su pene en la entrada de mi vagina, con un movimiento de cadera hinca su verga dentro de mi. Grito, mis piernas se entrelazan detrás de su cuerpo, sus caderas se mueven armoniosas para que su pene sea recibido por mi vagina, presiono en su salida, quiero dentro su pene siempre. Él gime sin quitar la vista de mis ojos. Los movimientos se vuelven cada vez mas vivos, siento como me llegan los espasmos vaginales sin poder evitar mi orgasmo, John tiene la mirada perdida en mis ojos y se deja llevar, un sonoro bramido sale de su boca. Nuestros cuerpos se relajan después de la convulsión.
-Hemos estrenado la cama - le abrazo - te quiero.
Ríe y me da un beso en la punta de la nariz.
-No voy a parar de follarte en esta cama, princesa.
Ahora soy yo quien ríe. Continua.
-Te voy a necesitar, voy a divorciarme, he hablado con mis abogados y me han dicho que el divorcio va a ser complicado y se puede prolongar por un par de años, mi mujer lo va a poner difícil, querrá quitarme todo y verme arruinado - su cuerpo se crispa - sin ti todo esto no tendría sentido.
-Seguro que quieres dar ese paso, solo es un papel, ya me da igual todo, solo con saber que estoy contigo es suficiente.
Subo la cara para mirarle, mis ojos ahora son de tristeza.
-No te preocupes, solo son amenazas, de momento no puede quitarme de presidente en la próxima junta de accionistas, los tengo a todos de mi parte, me avalan muchos años en el cargo y los dividendos han sido cuantiosos durante todo mi mandato.
Un escalofrío me recorre todo el cuerpo.

Es final de septiembre y ya ha anochecido, cuando despierto de la siesta, el viaje y la noche pasada con los nervios no había descansado bien. John ya estaba levantado haciendo cosas, me había subido las maletas y guardado el coche en el garaje, está guapísimo con unos vaqueros claritos rotos y una camiseta negra, nunca le había visto así vestido de forma tan informal.
-Vamos, princesa, levántate.
-Jooo que a gusto se está en "mi cama" -con énfasis y desperezándome.
Se a cerca riendo y me gira dando un azote en el culo.
Me levanto corriendo y le doy otro azote yo a él.
-Que buenorro estás.
-Ufff vas a pasar de princesa a camionera.
Nos besamos apasionadamente. Me ducho y me pongo un vestido que veo colgado en el vestidor entre un montón de ropa de mujer, en los cajones ropa interior, cinturones y toda una pared con baldas con zapatos de todo tipo, tendré que hacer un estudio y ver todo el material para combinar la ropa con zapatos y complementos, mi maleta está en un rincón del vestidor, no pienso abrirla de momento.
-¿Te gusta? son de la tienda de Elena, lo último de esta temporada, sé que a las mujeres os gusta ir de compras, tengo cuenta allí, cuando quieras puedes comprar más.
-Son preciosos, me encantan.

En la cocina me presentan a Juan, el marido de María, son ecuatorianos, son personas sencillas, el trato va a ser grato. En la terraza María, ha preparado una mesa muy bonita con velas para la cena, la noche es deliciosa, seguro que en la sierra de Madrid hace fresquito hoy por la noche, aquí el verano se alarga. María cocina muy bien nos ha preparado una dorada al horno con unas verduras salteadas, muy rico todo.
-Solo falta la música para la perfección.
John me mira con cara de asombro.
-Eso se dice antes, princesa.
Me coge de la mano y me lleva a un panel, desde donde se controla toda la casa y me enseña como se utiliza, es una pantalla táctil, se presiona en un icono en forma de nota musical, luego se selecciona el tipo de música que quieres, incluso si quieres en toda la casa o en solo una habitación, luego me dice que me podré descargar un app para controlarlo por el móvil también.
-Bailamos, princesa.
Salimos al jardín y comenzamos a bailar muy agarrados, estoy en una nube, le quiero con locura, las lagrimas de felicidad comienzan a caer por mis mejillas.







domingo, 11 de octubre de 2015

Capitulo 18

Mila, ya intuía que tarde o temprano me iría, solo tuve que confirmarle mi decisión.
-Mila, me voy el sábado - me embarga la tristeza
-Me alegro que te hayas decidido - su voz suena a melodía.
-Me he dado cuenta que no puedo estar sin él - la abrazo, quiero saborear estos últimos momentos de despedida con mi amiga compañera.
-Lo entiendo, el amor es el motor de nuestras vidas.
Me encanta Mila, es de las mujeres mas nobles que haya conocido jamás. Ella es la que ha cuidado de nosotras desde que vivimos en su casa, que voy hacer sin ella, ya estoy llorando.

Carmen, es más complicado, no se como se lo va a tomar, quizás se enfade la dejo tirada en una semana, espero que lo entienda.
Voy aprovechar que todavía no han llegado las clientas, para decirla que vaya buscando sustituta.
-El sábado me voy a vivir con John.
Su cara es de sorpresa, aunque, algo sabía, habíamos hablado en nuestros ratos libres, creo que ella pensaba que no iba a ser valiente y dar el gran paso.
-Ah muy bien, enhorabuena.
Su tono suena entre sorpresa y algo falso.
-Esta semana te ayudaré a encontrar a alguien, solo tenemos que echar cuentas. 
-Claro no te preocupes, me pongo a ello.
Su tono se ha relajado menos mal, me gustaría que me recuerde con afecto.
Me estoy despidiendo de mis clientas, según van entrando, tengo toda la semana para ello, aunque las que no vengan las mandaré un wassap, las tengo mucho cariño.
-¿Y quien me va a dar ahora los masajes?
Es la preocupación de todas.

Mañana iré al gym para darme de baja, pero hoy necesito primero ver a mis niños, he quedado con mi ex marido que voy a ir a su casa, para darles la noticia, él tiene que saberlo.
Después de los correspondientes besos de saludo, voy al grano.
-Me voy a vivir a la Costa del Sol, con mi pareja ¿te han dicho algo los chicos?
-Sí algo comentaron la semana pasada.
Diego sale de la habitación.
-Hola mamá.
Me da dos besos.
-Hola Diego, ¿que tal las clases?
-Bien
Su tono es de desgana siempre que se habla del tema de los estudios.
Seguimos hablando de mi decisión de marcharme, mientras espero a que venga Patricia, quiero que cuando lleguen las primeras vacaciones vayan a verme, a mi ex le parece bien.
Las primeras la navidad. Nochebuena este año toca conmigo y noche vieja con mi ex, solemos rotar sino hay ningún impedimento de última hora, en eso no pone ningún problema y yo tampoco, nuestra intención es la de tener una relación de lo mas civilizada.
Suena la puerta. Me adelanto para abrir yo la puerta.
-Mama.
Nos damos dos besos.
-Patricia, cariño tengo que decirte algo - de la mano entramos al salón - al final me voy a vivir con John.
-Muy bien mama, Diego y yo lo hemos estado pensando estos días y queremos que seas muy feliz.
Joder otra vez a llorar, que hijos mas maduros, buenos, guapos, todos los adjetivos calificativos positivos que diga de ellos es poco.

Entre despedidas y lloros, va pasando la semana, apenas tengo hambre, los nervios de todos los preparativos me han cerrado el estomago, como siempre.
Mi ex marido me deja que guarde algunas cajas en su trastero, quiero guardar recuerdos de mi madre, y ropa de invierno, que en la playa no voy a necesitar o por lo menos no tanta, ¿a caso pienso volver? tendría que darla, ¿y si sale algo mal? joder ya estoy con mis rayadas.
Las cosas de la peluquería se las dejo a Carmen, que ya está mas contenta, ya ha encontrado a alguien para sustituirme.
Mila se queda con todo lo que tenía en la habitación, espero no arrepentirme de lo que estoy haciendo.