viernes, 25 de diciembre de 2015

Capitulo 25

Nora ya se ha marchado con Philip, que poco tiempo jo. No me puedo quejar tengo a John mi amor, mi vida, mi razón de ser.
El trabajo me tiene todo el día ocupada, cuando tengo un hueco me dedico a actualizarme en todo los avances y técnicas para dar el mejor servicio, en ello estaba cuando llaman a la puerta, entra Lorena.
-Cris, tenemos una señora con cita para manicura, que quiere que se la hagas tu. Insiste se ha puesto muy pesada.
-Ok, la atenderé aquí, tráeme primero el carro de la manicura.
Lorena se marcha, mientras yo termino y recojo la mesa, ella me trae todo lo que necesito y entra la clienta.
-Buenos días, me llamo Cris.
Le doy la mano a una señora que tiene aire prepotente, parece como si tuviera alguna enfermedad y eso le da un aspecto de mas edad de la que tiene, va apoyada en un bastón y acompañada de una mujer, parece la enfermera.
-Buenos días, soy la señora Collins.
Una bofetada de calor me recorre toda la cara, creo reconocer esa voz y mi intuición me dice que viene con ganas de guerra, me suelto de su mano como si me hubiera dado un calambrazo, pero ella clava su mirada en mi, una mueca diabólica sale de sus labios.
Reacciona, Cris, reacciona, me digo.
-¿Viene hacerse la manicura?
Mi voz sale lo mas templada que puedo.
-Sí, claro.
Sigue con esa mueca de superioridad, disfrutando del momento, sabiendo que estoy incomoda, ja incómoda es un decir, mejor jodida con su presencia.
-Siéntese, por favor.
Cris, contrólate no te dejes avasallar por nadie y menos por ella.
-Juana, espéreme fuera.
Se dirige a la señora que la acompaña, ésta se marcha.
Una vez acomodadas, le indico que me dé las manos, tiene unas manos cuidadas en extremo, son manos delicadas de no haber trabajado en la vida.
-Tiene la manicura echa ¿quiere que le pinte las uñas?
Cuanto antes termine mejor.
-No es usted muy profesional, quiero que me haga la manicura.
Ufff esta buscando camorra.
-Yo soy profesional, usted viene con la manicura echa, pero vamos que si quiere se la vuelvo hacer.
Mi tono empieza a calentarse.
-Esta usted perdiendo el tiempo.
Me estoy mosqueando, quiere humillarme, no voy a darle el gusto.
-No quiero perder el tiempo con usted, dígame a que ha venido o sino le pido que abandone mi local.
Su sonrisa diabólica me saca de quicio.
-¿Su local? -sus ojos destilan odio- este local lo ha conseguido robando a mi marido con su profesionalidad en la cama.
Dios, me está llamando puta y ladrona.
-Márchese ahora mismo, y no vuelva a -hago énfasis-"mi local".
Me levanto de un golpe y mi dedo le muestra la salida.
-De acuerdo, dígame la cantidad de dinero que quiere y a cambio se aleja de mi marido para siempre.
No puedo creer lo que escucho, bajo el brazo.
-Usted no me puede comprar ni con todo el oro del mundo - mi tono es de rabia - Nos queremos y eso no va a poder evitarlo.
Sus ojos ahora son de cólera.
-Ya veremos cuanto les dura el amor cuando le quite mi dinero a mi marido.
Me acerco a la puerta y la abro.
-Márchese.
Ella muy despacio coge el bastón se levanta, con la cabeza alta se dirige a la puerta. Sale y de un portazo cierro la puerta. Lloro, solo puedo llorar.

María ha puesto la chimenea de la terraza cubierta, hace humedad, un manto de lluvia no deja ver el jardín con la piscina iluminada, la noche llora como yo lo he hecho esta mañana y ahora, mientras relato lo sucedido a John, después de cenar, no quería contárselo antes para que pudiera comer tranquilamente, se que tiene muchos problemas y no quiero ser yo otro.
Me limpia las lagrimas con los dedos.
-No pensé que fuera capaz de ir.
Me besa las lagrimas.
-Quería humillarme, sentirme mal.
Mis pucheros no me dejan hablar.
-Has sido muy valiente, solo ha sido un mal trago que tienes que olvidar.
Asiento con la cabeza.
-Me pone como le has dicho que nos queremos, cuando pase un tiempo verás como nos reímos del incidente.
Me rio, John tiene la habilidad de ver las cosas desde otro punto de vista y cambiar mi estado de ánimo.
-Ves, ya ha pasado, ahora hay que solucionar el tema de mi calentón.
Sigo riendo, soy feliz nada puede con nuestro amor, me quita el pijama que me he puesto hoy, ya me he acostumbrado a no pensar en María y Juan expiando, me quedo en tanga, estoy sentada encima de él, su boca va directo a mi pezón del piercing le succiona con vehemencia, para pasar al otro pezón. Mi mano juega con la cinturilla de su pantalón de pijama, la introduzco y acaricio su pene grande, suave y caliente, me levanto y me pongo de rodillas para poderme meter en la boca y chupar su pene, se baja el pantalón para que mi acceso sea cómodo, me gusta mucho su olor, mi boca lame cada centímetro de su glande para después introducirlo hasta la arcada, así varias veces, hasta que me levanta, me quita el tanga y me pone a horcajadas entre sus piernas, nos besamos mordisqueando nuestros labios y chupando nuestras lenguas, me levanta del culo para poder introducir su pene en mi, una mano me toca el clítoris y otra el ano, me vuelve loca sentirle dentro, subo y bajo ayudándome con las puntas de los pies, me mira me devora con la mirada, jadeamos, el calor de la chimenea hace que la temperatura suba muchos grados, las gotas de sudor empiezan a resbalar por nuestros cuerpos, me sujeta las caderas con las manos para moverme con frenesí, mi boca entreabierta jadea, el quiere besarme pero sus embestidas rápidas no dejan que nos besemos, hasta que un grito de placer sale de mi boca y mi vagina presiona su pene hasta el éxtasis, su esperma caliente entra en mi cuerpo, mi vagina ordeña su pene su lefa sale y sale.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Capitulo 24

El Instituto de Belleza funciona a todo trapo, tengo la agenda a tope de tratamientos, todo va sobre ruedas el marketing y el buzoneo llenan el centro todos los días de señoras y hombres. Ahora tenemos una campaña de inauguración, los precios son muy competitivos y el poder adquisitivo de muchos clientes no es óbice para que se hagan los mejores tratamientos.
En esta semana Nora y Philip vienen a la reunión de accionista, John está un poco estresado, sabe que su mujer no le puede quitar del cargo pero hasta que no pase el momento no se sentirá seguro, además la susodicha le ha puesto una demanda reclamando parte de las acciones de la empresa, eso de momento le han dicho los abogados que iría para largo, que no es motivo de preocupación.

Convenzo a Philip para que se alojen en casa, acepta después de que me pongo un poco pesada.
-Quiero estar con Nora todo el tiempo que pueda, dios sabrá cuando podré volver a verla.
Philip acepta es un gabacho diez.

Nora está muy guapa, nos fundimos en un gran abrazo las lagrimas y las risas se mezclan en una explosión de felicidad, hoy no voy a trabajar.
Lorena va a ser la encargada, es una chica muy eficiente y trabajadora, las demás también, pero Lorena tiene ese punto más que no tiene las otras.
Llevo a Nora al Instituto de Belleza para que lo vea en mi Auris.
-Sigues con tu coche.
-Claro, solo tiene cuatro años, y a mi me gusta, no necesito mas.
-Philip me ha regalado un Citroën Divine DS.
Comienza a relatarme todas las características y prestaciones que tiene y yo la escucho con toda la atención que mis conocimientos en mecánica me dejan comprender.
Ahora soy yo en el Instituto de Belleza quien se explaya explicando toda la aparatología que tenemos, los tratamientos que damos y sobre todo la decoración del local que me tiene enamorada.
Todo funciona correcto y nos vamos a un beach club de moda, alquilamos una tumbona dos por dos y un camarero nos trae un mojito refrescante.
Me acuerdo de John yo estoy aquí tan relajada y él con Philip en una votaciones de alta tensión.
-No te preocupes todo saldrá bien.
Nora me conoce enseguida se da cuenta de mi preocupación.
-Tienes razón hay que ser positiva.
-Que gustazo en París con abrigo y aquí tomando el sol.
-Hace unos meses estábamos de vacaciones, mirando la peseta, ahora disfrutando de los locales de moda.
Reímos y chocamos nuestro vasos de mojito.
Dos hombres muy guapos y jóvenes se acercan a nosotras, se hacen los graciosos, creo que se están confundiendo, de momento les seguimos el rollo, un pequeño flirteo con jóvenes sube la moral, cuando se sientan y quieren echarnos crema, ya es el momento de cortar sus roneos, menos mal que son listos y se dan cuenta de que sobran y se largan. Aprovechamos para seguir hablando de nuestra nueva forma de vida.
John y Philip nos llaman enseguida para decirnos que todo ha salido bien, solo su mujer y un accionista americano han votado en contra. Hemos quedado con ellos en el restaurante.

-Enhorabuena, cariño.
Beso con pasión a John, sus ojos y su sonrisa son de satisfacción.
-Primera batalla ganada.
Hay preparada una mesa muy grande, van a venir todos los accionistas a celebrarlo, entre ellos están Luis y Ana, Elena y Alfonso y otras personas que no conozco, varios extranjeros, dos americanos y un alemán. Siempre me presenta como su pareja, todos nos felicitan.
Está pletórico, es su momento.
-Ven, quiero que conozcas a alguien.
Le sigo, paramos en un grupo que charlan animadamente, creo reconocer alguien del grupo.
-Hubert, te presento a mi novia Cristina.
Me da dos besos, es un chico especialmente guapo.
-Encantada de conocerte.
-Igualmente, eres muy bella.
Me ruborizo, igual de atento que su padre, continua.
-Me gustaría haceros un día una visita.
-Cuando quieras, es tu casa.
John le abraza.
-Sabes que estaremos encantados de verte.
Creo verle emocionado.
John me coge de la cintura y nos dirigimos a la mesa, a degustar los manjares.

Tumbados en la cama John me cuenta como ha sido la votación y de lo emocionado que estaba de que su hijo Hubert, le hubiera apoyado en este momento.
-Que me haya respaldado a mí y no se haya dejado engañar por su madre, me siento muy orgulloso.
Me besa la frente.
-Hubert al ser mayor de edad es accionista minoritario, solo queda Gisele, de momento es menor de edad, se ha marchado américa para continuar los estudios -hace un alto- ella no ha querido despedirse de mi - sus ojos brillan de emoción, cuanto me gustaría poder con un abrazo quitar todo ese sufrimiento de su corazón - estoy dolido, no se si algún día me comprenderá.
Le beso el pecho.
-Claro que lo hará, como lo ha hecho Hubert, ya se dará cuenta.
Se estremece bajo las sabanas, necesita que le quiera, eso hago y voy hacer mientras viva.



jueves, 3 de diciembre de 2015

Capitulo 23

Me despierto en brazos de John. Bien eso significa que hoy es domingo y no se va a trabajar, después de la fiesta de ayer hoy toca descansar y disfrutar del día juntos, hace una semana que llevo viviendo en este paraíso, soy muy feliz, John me hace sentirme bien, deseada y querida, solo necesito estar con él.
-¿Te apetece navegar hoy?
-Sí, umm cuanto tiempo sin ver a "Cris".
Me abraza con fuerza.
-Tenemos que aprovechar antes de que venga el invierno y los temporales.
-¿Temporales? aquí siempre hace sol, temporales son los de la sierra, ahora Mila seguro que ha puesto la chimenea.
Sonríe.
-Temporal marítimo, invierno hay, corto pero existe - cuando su tono suave susurra mis oídos creo morir de amor -  cuando te acostumbres al clima notarás el frío de diciembre y enero.

Hace un día precioso, llegamos al yate y la tripulación limpiando como lo hacen habitualmente aunque no se use.
El capitán me saluda estrechándome la mano y de repente noto que me pongo colorada recordando como le deje con la palabra en la boca la última vez que le vi, creo que no se ha dado cuenta.

En el puente de mando, John deja que coja el timón cuando salimos del puerto, el mar es una balsa azul brillante, mar adentro decide parar. Suena la música, John sabe que necesito escucharla constantemente, me pongo cachonda con una canción de Pereza "Todo":

Todo, todo, todo, todo, 
yo quiero contigo todo. 
Poco, muy poco a poco, poco, 
que venga la magia y estemos 
solos, solos, solos, solos, 
yo quiero contigo sólo, 
solos rozándonos todo, sudando, cachondos, 
volviéndonos locos, teniendo cachorros, 
clavarnos los ojos, bebernos a morro. 


Le llevo a las colchonetas blancas para darle un masaje sueco, mis manos fricciona su espalda con generosa crema, le gusta que se lo haga, cuando termino restriego todo mi cuerpo por el suyo muy lentamente, nuestros cuerpos se deslizan con suavidad, el placer recorre todo nuestro cuerpo, cuando estoy a la altura de la cabeza mi lengua la introduzco en el oído, John ríe casi rompemos ese momento mágico, él se vuelve, sigo encima, nuestras bocas se encuentran, nos mordisqueamos los labios, mi boca está entreabierta, su lengua entra para recorrer mi interior, yo la succiono y un jadeo sale de entre mis labios. Comienzo otra vez a friccionar mi cuerpo por el suyo, mis pezones se endurecen con el contacto de los suyos erguidos, su verga está contra su vientre mis piernas se abren para lamer su varonil miembro en todo su esplendor con mis labios húmedos. Sus manos me acarician los cachetes, estrujan y azotan con cariño. Me agarra de las caderas me levanta para colocar con delicadeza su pene en mi vagina, pero de un movimiento perfecto entra hasta el fondo, nuestras miradas se pierden, entra y sale, le vuelvo a mordisquear los labios, entra y sale, mi vagina se abre para recibirle luego presiono cuando sale como si quisiera retenerlo, entra y sale, mis jadeos se hacen mas fuertes, entra y sale, entra y sale, entra y sale, nuestros cuerpos se retuercen de placer, mis contracciones vaginales me hacen gimotear de placer.