lunes, 23 de noviembre de 2015

Capitulo 22

Los operarios ya han terminado, todo funciona de maravilla, la señora de la limpieza ha dejado el local reluciente y mi equipo de esteticistas están monísimas con el uniforme. Solo queda un aparato por llegar, los demás están ansiosos por funcionar.
Perfecto después de cinco días.
Ricardo me comenta:
-Se han mandado las invitaciones para esta noche, la televisión autonómica vendrá antes a la fiesta para hacerte unas preguntas.
-Que nervios, no se si voy a poder responder.
-Tranquila, relájate y echa un vistazo a las contestaciones que tienes que darles.
Me entrega unos folios con mis respuestas, mientras hecho un vistazo.
Llaman a la puerta es Elena con su modista, me trae el vestido para la fiesta de inauguración.
-Elena, que haría sin tu ayuda.
Nos damos dos besos.
-Me encanta ayudarte, no seas boba, vas a ser la mujer mas elegante de la fiesta, prueba lo seguro que hay que arreglarlo - me regaña - has vuelto adelgazar.
-Estoy de los nervios y no me entra nada de comida.
En mi despacho me pruebo el vestido que es una pasada de Armani, mas unos zapatos de Jimmy Choo, el vestido solo necesita meter un poco de la cintura, la modista coge con los alfileres el sobrante de la tela y allí mismo se pone manos a la obra.
-Todo va a salir bien.
Elena me recuerda a Mila, solo que mas elegante con sus vestidos caros y su impecable aspecto de peluquería, pero igual de buena. De un bolso saca unas joyas impresionantes.
-Ahora cuando termine, vemos que joyas te pones.

Hoy me voy a casa a comer, bueno intentar comer, y echarme una siesta o por lo menos relajarme, esos zapatos de Jimmy Choo tienen un taconazo de vértigo y no puedo desfallecer.
He conseguido echar una cabezadita no me lo puedo creer con los nervios. Me doy un baño y antes de salir ya tengo a la peluquera esperándome en la habitación, me hace un moño, que yo no soy muy de moños, pero Elena me aconseja que lo haga para lucir mejor el escote del vestido y las joyas, por lo menos le da un toque informal con pelos sueltos enmarcando la cara, yo me maquillo y termino de vestirme.
John me espera abajo, acaba de llegar y se a puesto el esmoquin, está guapísimo.
-Estas preciosa - me besa en la mano - te comería entera.
María tiene los ojos como platos.
-Señora Cristina está usted muy bella.
Tanto piropo me va a marear.
Nos lleva un chófer en una limusina, al Instituto de Belleza "Cristina Ramos" - que elegante queda -  por el camino John repasa conmigo las preguntas que me van hacer los periodistas. Paramos en la puerta del local, espero a que me abran la puerta del coche, salgo y un montón de flashes me ciegan de momento, John se pone a mi lado y le cojo del brazo para avanzar en una pequeña alfombra roja que lleva directa a la recepción. Dentro ya hay muchos invitados casi todas mujeres, se quedan mirándome, saludo con una amplia sonrisa, se acercan un par de ellas que son periodistas de revistas de moda y me hacen algunas preguntas que yo contesto lo mejor posible, noto que me estoy soltando, al final me va a gustar y todo. Ellas comienzan hacer preguntas personales a John sobre nuestra relación, Ricardo aprovecha y me lleva al despacho donde está la televisión autonómica que va hacerme una entrevista. Sale perfecta las preguntas estaban acordadas y he contestado según guión.
En recepción otra vez, los invitados siguen entrando y los flashes siguen disparando fuera. Hemos contratado un catering y un dj para animar el cotarro, un camarero me ofrece una bandeja y cojo una copa de champan con desesperación, la necesitaba.
Rafael acaba de llegar y me da dos besos.
-Estas espectacular, menudo bombón.
Elena y Ana con sus respectivas parejas se acercan y también me piropean, me quedo con ellos, mis nuevos amigos, me siento segura con ellos.
John en cambio está rodeado de mujeres, todas flirteando con mi hombre, ufff me está dando un ataque de celos y eso que con tanto piropo estaba con la moral por las nubes, pero me parece que acabo de caer a tierra y sin paracaídas.
Decido mirar para otro lado, cuando una mujer muy atractiva se acerca a mí, e intenta apartarme de mi grupo para decirme:
-Enhorabuena, acabas de cazar al hombre mas codiciado de la ciudad.
-¿Perdona?
Mira que me pongo flamenca.
-Lo que está por ver es cuanto te va a durar.
Me pongo en jarras.
-Primero guapita de cara yo no voy cazando por ahí a nadie, como debes de hacer tú y segundo...
Rafael me coge de la cintura y me aparta antes de que empiece la conversación a subir de tono.
-No la hagas caso solo viene a provocar.
Hago una respiración profunda para calmarme.
John se acerca percibiendo que ha pasado algo, me abraza y me da un beso en la boca.
-Ya estoy aquí, princesa.
-No me dejes sola, o tiro de los pelos a mas de una.
Ríe mientras me baja la punta de la nariz con el dedo.
La noche continua sin ningún incidente que reseñar, y las invitadas comienzan a marcharse.

Me quito los zapatos en cuanto entro en casa, me han sorprendido los cómodos que han sido, pero el taconazo al final me ha molestado. Al llegar a la escalera John me coge en brazos y me sube por la escalera, dejándome en la cama con cuidado, es tan dulce conmigo. Quedo a la altura de sus pantalones, con las dos manos toco a través de la tela su miembro que crece y crece a mis caricias, desabrocho el pantalón y una gomilla del fajín que une el pantalón, este cae, bajo sus calzoncillos y un pene erecto, suave y cálido aparece ante mi, con una mano cojo su verga la presiono y después de unos besos y lenguetazos por todo el miembro lo introduzco en la boca, jadea y miro para arriba, John no me quita ojo, sus manos se posan sobre mi cabeza, el moño está completamente destrozado. Mi boca entra y sale ante su enorme pene, mi otra mano acaricia sus testículos, los estruja con cariño, John me mueve la cabeza ritmicamente y con su pene llega hasta la campanilla, mi mano sigue con los testículos y comienzo a tocar el pirineo de forma circular y presiono, luego le toco el ano con cariño e introduzco un dedo, presiono hacia los testículos, creo encontrar su punto "g", sus jadeos y aullidos de placer así me lo confirman, un líquido tibio entra en mi garganta, trago todo, un pequeño hilillo me sale de la comisura de la boca, y con mi dedo me lo limpio y lo chupo con deleite.



jueves, 12 de noviembre de 2015

Capitulo 21

La mañana la he dedicado por completo en la selección de mi equipo de trabajo, casi tengo decidido quien va a ser la encargada, pero todavía no se lo he dicho quiero ver por indicación de Ricardo como se desenvuelven y en una semana de trabajo, dar mi última decisión, los cargos hay que currárselos.
Ricardo, es joven y es el asesor que John ha puesto a mi servicio, me ha ayudado mucho en las entrevistas y ahora está preparando los contratos de trabajo.
Hay operarios por todos los lados, todavía hay cosas por terminar, las han rematado solo para que yo las viera bonitas ayer, ahora vuelven abrir rozas y hay polvo por todos los lados. Me acuerdo de John esto ha sido idea suya, seguro, para que yo lo viera como iba a quedar terminado, como le quiero, le amo con toda mi alma.

Llamo primero a Diego es la hora de la comida, seguro que está en casa, le digo que se conecte a skype que quiero ver su carita, mientras hablamos aparece Patricia y como siempre coge la palabra ante la indiferencia de Diego, para contarme sus líos con sus amigas y las últimas compras que ha hecho.
Cuando termino me acuerdo de Nora y comunico con ella también por skype, me cuenta su vida en París y se alegra un montón de que yo esté con John. En unas semanas nos vamos haber, me comenta que tienen que venir para una reunión de accionistas, me ha dado la gran alegría del día poder volver a verla.
Continuo con mis llamadas ahora tengo un listado de empresas de aparatología, mientras me voy informando en internet de las prestaciones de cada uno, por la tarde he dado cita a varias de las empresas.
Ricardo me ayuda en la búsqueda de las últimas técnicas con aparatos en láser, cavitación, radiofrecuencia...
-Ricardo, como te manejas tan bien en este tema.
Ríe
-Llevo dos semanas empollando el tema de la estética, tengo la carrera de abogacía, jamás había oído hablar antes de cavitación ni nada parecido.
Mi cara es de asombro.
-Pues para no saber nada te manejas bien.
-Le estoy cogiendo el gustillo, creo que voy hacerme algunos de los servicios que se van a dar aquí.
-Estupendo, "el hombre y el oso, cuanto mas feo, mas hermoso". Es un bulo, peor para ellos, a las mujeres nos gustan los hombres que se cuidan.

Llego a casa antes que John, cosa que aprovecho para darme un baño en el jacuzzi para relajarme, la vida de empresaria es estresante, río para mis adentros antes llegaba reventada física y ahora mentalmente. Me pongo un camisón azul monísimo de algodón con encaje blanco en el pecho, parece un mini vestido.
María está en la cocina haciendo la cena, me sirvo un refresco mientras le pregunto si tienen hijos y ella me contestan que sí, están en Ecuador con su madre, me está contando la vida de sus hijos allí, cuando aparece John, voy a su encuentro para besarle y abrazarle.
-¿Que tal el día?
-Bien, Ricardo es muy majo me ha ayudado un montón.
Se va aflojando la corbata, mientras subimos a la habitación, le voy ayudando para quitarse la ropa, tiene cara de cansado, mi pobre cuanto trabaja.
Sentado en la cama le doy un masaje en la espalda para que se vaya relajando.
-Uff que gusto, que manos tienes, princesa.
-Todas tuyas.
Comienzo a besarle y lamer el cuello, la oreja. Se gira para besarme la boca. Me quita el camisón, me tumba para quitarme las bragas, me abre las piernas, besa el interior de mi muslo, sus besos son caricias, roza mi vagina con su boca, creo enloquecer de placer, continua besando el otro muslo hasta la rodilla vuelve otra vez a mi vagina esta vez lamiéndola, su lengua inspecciona con demencia mi interior, succiona mi clítoris, mis caderas se elevan ante la explosión de placer que me inunda, sigue no para hasta hacerme delirar.
Me gira subiendo las caderas con sus manos, para quedarme con el culo en pompa, su lengua vuelve a lamer toda mi raja de arriba abajo, de un cajón saca lubricante, comienza a echarme en el ano e introducir un dedo girándolo, el dedo entra y sale con facilidad, mi respiración se acelera, con la otra mano me toca el clítoris, noto la punta de su pene en la entrada de mi esfínter y de un empujón lo introduce hasta el fondo, un nuevo gozo que no había experimentado antes me enloquece. Sus movimientos de caderas son lentos y rítmicos, el placer de sentirle dentro me turba, no quiero que esto termine nunca, le necesito dentro, succionando su miembro en cada oquedad de mi cuerpo. El ritmo aumenta hasta hacerse salvaje, jamás pensé que pudiera disfrutar tanto por el culo, el orgasmo nos llega mientras los movimientos se vuelven otra vez lentos y su semen caliente inunda mi interior.




domingo, 1 de noviembre de 2015

Capitulo 20


Salimos del garaje en el Porsche que no había vuelto a montar desde el primer día que conocí a John. En la guantera saca dos gorras monísimas de ferrari, me pongo una, es mediodía y el sol da de pleno, con la gorra se va de maravilla, llegamos al centro hay bastante atasco, nos metemos en un garaje.
-¿A donde vamos?
Su sonrisa pillina delata una nueva sorpresa. Subimos en un ascensor a la primera planta, salimos a la calle. John abre una puerta de cristal con dos grandes abridores dorados con las iniciales CR,  al entrar hay una recepción decorado en madera, negro, dorado y beis, muy elegante.
-¿Te gusta?
-Sí muy bonito.
Con gesto extrañada, sin saber muy bien que es lo que estoy viendo.
-Es tu Instituto de Belleza.
-¿Queee?
-El mejor interiorista, ha reformado el local.
De la mano continua enseñándome el local, por un pasillo forrado de paneles de madera y láminas de papel con cascadas, se divisa unas puertas, las va abriendo unas cabinas, que digo cabinas, habitaciones enormes con camillas super modernas de última generación. En una de ellas hay un despacho muy bello.
-Tu despacho -señala hacia la mesa- llevo dos semanas como un negrero con los contratistas para que lo terminaran ayer, todavía quedan detalles que me gustaría ya te encargaras de ello.
-Pero esto es demasiado -giro sobre mi misma- pensaba en un pequeño local.
Ríe.
-Aquí las cosas se hacen a lo grande, para que las mujeres mayoritariamente y los hombres más importantes quieran venir -me coge de la cintura- no te agobies, vas a tener mucha ayuda, yo te daré muchos consejos.
Volvemos a la zona de recepción. Continua.
-Mañana tienes que entrevistar al personal, ya se ha hecho una pre-selección pero quiero que elijas tu equipo, la aparatología también vendrá en esta semana, las empresas dan tutoriales para su mas eficiente uso -baja mi punta de la nariz- y un asesor mio vendrá para ayudarte en todo el papeleo.
-Guau que vértigo y estrés.
-Pensé que querías empezar cuanto antes, si quieres puedes empezar la semana que viene, o nunca, yo no tengo prisa, como si no quieres trabajar y te dedicas a mi en cuerpo y alma.
Me abraza.
-Sí, si quiero trabajar, pero no pensaba de esta forma, creí que comenzaría de cero, buscando local y todo eso.
-Pues esos pasos te los he ahorrado, tu eres esteticista, y mi primera recomendación es que te centres en ello, que des el mejor servicio en esta ciudad, los últimos avances, entonces no tendrás competencia.
-Tienes toda la razón - suspiro - te necesito, por las noches me voy a dedicar a ti en cuerpo y alma.
Me besa vehementemente.

Domingo toca paella, tiene una mesa reservada en el Alabardero, allí nos juntamos con Ana y Luis, que nos esperan en una mesa en la terraza cubierta con vistas al mar.
-Cris, que guapa estás.
Ana y Luis se levantan en cuanto nos ven entrar para besarnos.
-Encantada de volverte a ver, Ana.
Luis también me piropea pero enseguida comienza hablar con John de negocios. Así que me centro en Ana, que me coge de la mano, es muy cariñosa, menos mal lo necesito en mis comienzos con las relaciones de amistad.
-Me ha dicho John que vas a poner un centro de estética, que eres esteticien y tienes unas manos increíbles.
Me ruborizo.
-Sí, venimos ahora mismo de allí.
-Cuenta conmigo, voy a ser tu mejor cliente, me encanta los masajes, aunque me hubiera gustado mejor que no trabajaras para irnos de compra y esas cosas que nos gustan - ríe despreocupada - ya sabes los hombres todo el día con los negocios, tenemos que distraernos...
Se parece a mi hija Patricia coge la palabra y no la suelta.
Después, de unos entrantes y aperitivos nos traen una paella con pescado y marisco, rico rico. El dueño y el cocinero se acercan para saludarnos, John es muy conocido, todo el mundo quiere hablar con él, me presenta como su novia y me miran con sorpresa, pero no me hacen sentirme incomoda, la sobremesa se alarga.

Luis y Ana vienen con nosotros a casa, seguimos la reunión en el jardín en la zona del salón exterior, los sillones son muy cómodos. Llaman y María abre, entra Rafael.
-Hola Cris, tan guapa como la última vez que te vi.
Viene directo a mi a darme un beso y luego otro a Ana, tan adulador como siempre.
-Las mujeres primero, a vosotros os tengo muy vistos.
Con los hombres chocan las manos como la gente joven.
María trae otro vaso y renueva el hielo, yo bebo agua con hielo no quiero beber mas. Los demás si que beben whiskys y combinados.
Me acerco al panel donde ayer John me enseñó a poner música, comienza a sonar en toda la casa y la quito para poner solo en el jardín, no quiero molestar a María y Juan.
Cuando vuelvo al jardín, John se levanta y me besa.
-Pero cuanto te gusta la música princesa, luego te digo que app descargarte al móvil para que no tengas que levantarte todo el rato.
-Así bajo la comida.
Ana se levanta y baila muy estilosa con las manos arriba y contorneándose.
-Marcha, yuju, Cris, nos bañamos, llevo el bikini siempre en el bolso.

El agua está caliente, no da sensación al entrar está climatizada, John y Luis no se han cambiado,siguen sentados en los sillones, Ana es joven y con el pedo que lleva comienza a jugar conmigo. De los vestuarios que hay, sale Rafael con su bañador slip, tiene todo un cuerpazo, muy bronceado y perfectamente depilado. Ana hace un silbido de agrado y Rafael se pavonea delante de nosotras para tirarse de cabeza con un perfecto estilo. Nos coge de los pies, los sube para que nos ahoguemos, como podemos nos deshacemos de él y entre las dos nos enganchamos para hacerle una ahogadilla.
-Ah muy bien las dos contra mi, no sabéis lo que acabáis de hacer.
Primero coge a Ana la sube y la lanza al agua, yo estoy enganchada a su espalda para que no pueda cogerme, pero comienza hacerme cosquillas en la cintura, me desengancho no puedo con las cosquillas, cuando me atrapa, me coge en brazos y me baja la cabeza, pero Ana ya ha vuelto y tira de él para que me suelte. Así estamos un rato hasta que ya no podemos mas y salimos de la piscina, en los vestuarios hay toallas y albornoces. Me rodeo con una toalla, que es mas sexy que el albornoz y me pongo pegado a John mojando su preciosa camisa blanca de lino. Él sin dejar de hablar con Luis me rodea con sus brazos, sé que le gusta que esté cerca de él.
-Ana, vamonos mañana tenemos que irnos de viaje.
Luis es joven como Ana pero son muy distintos, él es mas serio y reservado mientras Ana es mas extrovertida.

Acaban de irse todos, María recoge las bebidas y los platos con embutido y demás aperitivos que había puesto, en una bandeja. Apenas hemos comido la paella nos ha llenado a todos. Se marcha a la cocina.
-¿Quieres bañarte conmigo? porque Rafael es gay sino me hubiera puesto celoso.
Me río mi adonis celoso no puedo creérmelo.
-Claro, voy a ser adicta a la piscina, el agua es una delicia.
Se deshace de toda la ropa hasta del calzoncillo.
-Te van a ver María y Juan. - me ruborizo.
Se ríe mientras me quita la toalla y el bikini.
-No te preocupes ellos son  discretos, forma parte de su trabajo, no mirar a sus jefes - me baja la punta de la nariz con el dedo índice- y si lo hacen ellos sabrán.
Río con solo la idea de pensar en María y Juan follando por un calentón de voyeur.