Entro en la zona de enfermería, mi secretaría se ha encargado que las llegue un ramo de rosas, no puedo llenar la UCI de flores para Cris, está prohibido.
-Buenos días ¿que tal ha pasado la noche, Cristina?
-Muy bien, esta mañana se le ha retirado la intubación.
Suspiro.
-Que alegría me acaba de dar, sería posible verla.
La enfermera piensa un poco, la pongo ojitos.
-Esta bien, pero solo puede estar cinco minutos, sigue monitorizada y sedada.
Vuelvo adelantarme a la enfermera una vez entramos en la sala no quiero perder ni un segundo de esos cinco minutos, que para mi son la vida ahora mismo.
Su mano está mas caliente que ayer, tiene los labios algo deshidratados, esos labios carnosos que tanto me gustan, hoy no tiene la cara tan pálida como ayer, un color sonrosado asoma en sus pómulos, tiene los ojos cerrados, la beso los labios.
-Buenos días mi princesa, que guapa estás hoy... te quiero, te quiero todos los días voy a venir a decírtelo, cariño - una sonrisa florece de su boca, sus ojos los mueve e intenta abrirlos - te qui-e-ro no me canso de mirarte.
Al final abre los ojos su mirada me enternece tanto como nunca antes había recordado, no me perdonaría en la vida que la pasara algo, ha dejado toda su vida por mí, ahora no puedo fallarla, no cesaré hasta encontrar al culpable y que pague por el sufrimiento que está pasando.
-Sr. Collins, es mejor para ella ahora estar tranquila, necesita descansar.
Desgraciadamente tiene razón la enfermera, Cris vuelve a cerrar los ojos, la doy un beso en la boca y me marcho.
Es muy temprano todavía, decido ir al despacho luego vuelvo cuando venga el ex marido y los hijos de Cris.
Son las 12 acabo de regresar y ellos están a punto de llegar.
Un hombre delgado escoltado por dos adolescentes entran en la sala de espera.
-Buenos días soy John Collins.
Le ofrezco la mano al hombre.
-Buenos días, soy el ex marido de Cris, Emilio, nuestros hijos Patricia y Diego.
Les doy la mano, no soy capaz de mayor familiaridad. Patricia es una chica guapísima, se parece mucho a su madre, Diego es un joven larguirucho, sus caras son de preocupación.
-Cris está mejor hoy, ya no tiene la intubación, sobre las 12 el médico pasa visita y nos informará de su estado.
Nos sentamos en los bancos, hablamos del accidente de Cris, les oculto la visita del policía, intento desviar la atención y les pregunto por el viaje y si quieren tomar algo, Patricia comienza a contar que les han dado el desayuno en el avión, y lo cómodo que era viajar en primera clase, su padre la mira con ganas de hacerla callar, se las reprime. En ese momento entra el médico.
-Buenos días, familiares de Cristina Ramos.
Nos levantamos a la vez.
-La paciente ha mejorado notablemente, pero seguirá en observación, son cruciales estas primeras 48 horas que no se repita ningún derrame, mañana si todo sigue así pasará a planta.
Patricia se adelanta hablar.
-¿Podemos ver a nuestra madre?
-Si, un momento y no todos a la vez, necesita descanso, la enfermera les acompañará.
Patricia se adelanta hablar.
-¿Podemos ver a nuestra madre?
-Si, un momento y no todos a la vez, necesita descanso, la enfermera les acompañará.
Cuando se marcha el doctor, les indico que entren ellos que yo esta mañana la he visto y entiendo perfectamente la necesidad que tienen de verla. Desaparecen con la enfermera.
-¿Como está Cris?
Acaba de entrar Elena, me besa, le doy la mano a Alfonso.
-Mejor, espero que mañana salga de la UCI
-Me alegro, ¿pero como ha pasado?
Les explico todo lo sucedido antes de que vengan los hijos y el ex marido de Cris, incluido la visita del comisario de policía, confío en ellos. La cara de Elena es de horror.
-Pobrecita, pero con lo buena que es ¿quien ha podido hacer algo así?
-Eso es lo que quiero averiguar, ahora necesito de vuestra discreción, los hijos y el ex marido de Cris no saben nada, tampoco quiero que esto salga en la prensa. Alfonso necesito que tu cuñado el director del periódico no dé la noticia.
-Confía en ello.
Llegan el padre y los hijos, les presento a mis amigos. Están algo abatidos.
-No hacemos nada aquí, esta tarde volvemos a la hora de la visita, ¿nos vamos a casa? mañana cuando esté en la habitación no nos separamos de Cris.
Todos asienten ante mi propuesta.
Patricia y Diego están alucinados con la casa, Emilio en cambio mantiene una aptitud mas distante, les invito a instalarse en las habitaciones de invitados que están en la primera planta.
-Mañana por la noche deberíamos de regresar a Madrid, no puedo faltar mas en el trabajo, tampoco Patricia y Diego a sus clases.
Ellos protestan ante la decisión de su padre. Enseguida se les pasa cuando les convido a pasar los fines de semana que quieran.
Hace un día muy bueno, me acuerdo de Cris seguro que disfrutaría viendo a sus hijos aquí, no quieren bañarse en la piscina, pero se han bajado a la playa a dar un paseo, mientras yo me quedo con Emilio tomando una cerveza.
-Veo que Cris lleva aquí una vida mas desahogada que la que llevaba en Madrid.
Noto cierta acritud en su tono.
-Si la verdad que si, pero creo que este no es el motivo por el que se ha venido a vivir conmigo, Cris no es una mujer interesada, tu la conoces de mas tiempo que yo.
Le tuteo.
-Muy cierto no es nada interesada, es la mujer mas honrada y buena del mundo.
Me asombra el cariño que la tiene aun estando divorciados.
-Es una mujer extraordinaria en todos los sentidos, ya no podría vivir sin ella.
Me siento vulnerable ante algo tan íntimo que acabo de decir.
-Eso creía yo cuando nos divorciamos pero a todo te acostumbras.
Me sorprende ahora es él quien se abre en canal.
-No entiendo entonces porque os divorciasteis.
Nunca habíamos hablado antes Cris y yo de los motivos de su divorcio, y ahora me encuentro con un desconocido hablando de temas íntimos.
-Nos hicimos novios muy jóvenes, eramos prácticamente unos niños, se quedó embarazada, las responsabilidades y dificultades económicas fue minando nuestra relación, yo no me di cuenta de que tenía que haber luchado por ella, cuando lo intenté ya era tarde, a ella el amor se le acabó.
Cris necesita que la quieran y yo se lo voy a dar, tengo amor para ella a punta pala.
Me encuentro sentado en la sala de espera del hospital, repartimos el tiempo de visita entre todos, por cortesía dejo primero a Patricia y a Diego. Emilio esta vez no entra. Cuando salen sus hijos, entro con unas ganas locas de verla. Está despierta y su boca está jugosa como era habitual en ella, la beso abro mi boca para poder abarcar todos sus labios gruesos, cierra los ojos y hace un pequeño jadeo, me gusta mucho lo que acaba de hacer, es la expresión de nuestro amor. Abre sus ojos almendrados.
-Gracias por traer a mis hijos y a mi ex.
Su voz es muy pausada.
-Gracias a ti por entrar en mi vida.
Hace una mueca de felicidad, continuo hablando no quiero que ella se agote.
-Te quiero mi princesa, sabes que haría cualquier cosa por ti, mañana te pasan a planta y yo voy a estar allí contigo para mimarte...
-Sr. Collins ya es hora, la paciente tiene que descansar.
La vuelvo a besar su boca como si me comiera el manjar mas exquisito, retorna su sonrisa.
-Hasta mañana, princesa.
-¿Como está Cris?
Acaba de entrar Elena, me besa, le doy la mano a Alfonso.
-Mejor, espero que mañana salga de la UCI
-Me alegro, ¿pero como ha pasado?
Les explico todo lo sucedido antes de que vengan los hijos y el ex marido de Cris, incluido la visita del comisario de policía, confío en ellos. La cara de Elena es de horror.
-Pobrecita, pero con lo buena que es ¿quien ha podido hacer algo así?
-Eso es lo que quiero averiguar, ahora necesito de vuestra discreción, los hijos y el ex marido de Cris no saben nada, tampoco quiero que esto salga en la prensa. Alfonso necesito que tu cuñado el director del periódico no dé la noticia.
-Confía en ello.
Llegan el padre y los hijos, les presento a mis amigos. Están algo abatidos.
-No hacemos nada aquí, esta tarde volvemos a la hora de la visita, ¿nos vamos a casa? mañana cuando esté en la habitación no nos separamos de Cris.
Todos asienten ante mi propuesta.
Patricia y Diego están alucinados con la casa, Emilio en cambio mantiene una aptitud mas distante, les invito a instalarse en las habitaciones de invitados que están en la primera planta.
-Mañana por la noche deberíamos de regresar a Madrid, no puedo faltar mas en el trabajo, tampoco Patricia y Diego a sus clases.
Ellos protestan ante la decisión de su padre. Enseguida se les pasa cuando les convido a pasar los fines de semana que quieran.
Hace un día muy bueno, me acuerdo de Cris seguro que disfrutaría viendo a sus hijos aquí, no quieren bañarse en la piscina, pero se han bajado a la playa a dar un paseo, mientras yo me quedo con Emilio tomando una cerveza.
-Veo que Cris lleva aquí una vida mas desahogada que la que llevaba en Madrid.
Noto cierta acritud en su tono.
-Si la verdad que si, pero creo que este no es el motivo por el que se ha venido a vivir conmigo, Cris no es una mujer interesada, tu la conoces de mas tiempo que yo.
Le tuteo.
-Muy cierto no es nada interesada, es la mujer mas honrada y buena del mundo.
Me asombra el cariño que la tiene aun estando divorciados.
-Es una mujer extraordinaria en todos los sentidos, ya no podría vivir sin ella.
Me siento vulnerable ante algo tan íntimo que acabo de decir.
-Eso creía yo cuando nos divorciamos pero a todo te acostumbras.
Me sorprende ahora es él quien se abre en canal.
-No entiendo entonces porque os divorciasteis.
Nunca habíamos hablado antes Cris y yo de los motivos de su divorcio, y ahora me encuentro con un desconocido hablando de temas íntimos.
-Nos hicimos novios muy jóvenes, eramos prácticamente unos niños, se quedó embarazada, las responsabilidades y dificultades económicas fue minando nuestra relación, yo no me di cuenta de que tenía que haber luchado por ella, cuando lo intenté ya era tarde, a ella el amor se le acabó.
Cris necesita que la quieran y yo se lo voy a dar, tengo amor para ella a punta pala.
Me encuentro sentado en la sala de espera del hospital, repartimos el tiempo de visita entre todos, por cortesía dejo primero a Patricia y a Diego. Emilio esta vez no entra. Cuando salen sus hijos, entro con unas ganas locas de verla. Está despierta y su boca está jugosa como era habitual en ella, la beso abro mi boca para poder abarcar todos sus labios gruesos, cierra los ojos y hace un pequeño jadeo, me gusta mucho lo que acaba de hacer, es la expresión de nuestro amor. Abre sus ojos almendrados.
-Gracias por traer a mis hijos y a mi ex.
Su voz es muy pausada.
-Gracias a ti por entrar en mi vida.
Hace una mueca de felicidad, continuo hablando no quiero que ella se agote.
-Te quiero mi princesa, sabes que haría cualquier cosa por ti, mañana te pasan a planta y yo voy a estar allí contigo para mimarte...
-Sr. Collins ya es hora, la paciente tiene que descansar.
La vuelvo a besar su boca como si me comiera el manjar mas exquisito, retorna su sonrisa.
-Hasta mañana, princesa.