martes, 22 de marzo de 2016

Capitulo 30

Su cuerpo está caliente me gusta cogerla entre mis brazos mientras duerme, ya le han quitado la venda, la herida está cicatrizando al aire. La enfermera en cuanto me marcho de la habitación, entra para atenderla, todavía no puede hacer algunas cosas solas, está algo débil y se marea cuando lleva mucho tiempo levantada. El fisio viene una hora al día para rehabilitación.
Beso sus labios que adoro y su punta de la nariz respingada, salgo de la cama muy despacio para que no se despierte, aunque no creo que lo haga, todavía entre los medicamentos que toma la dejan grogui.

-El seguro del coche rebaja la indemnización porque el testigo del freno estaba iluminado...
-Eso no me preocupa, que den lo que quieran, mas vale no remover los motivos del accidente ¿se sabe algo del hombre que se ve en el vídeo?
-Hoy al mediodía viene el detective con noticias.
Ricardo recoge los documentos que me ha hecho firmar y se marcha.
Continuo trabajando, aunque no puedo concentrarme, estoy impaciente por saber que se ha descubierto del accidente y si podemos dar un paso de gigante en mi divorcio con Alison.

-Sr. Cordero.
Estrecho la mano al detective.
-Sr. Collins, tengo buenas noticias, ya sabemos quien manipuló el coche, fue registrado por una cámara de un banco antes de ponerse el  pasamontañas, es un sicario toxicómano fácil de comprar.
-Y bien, ha cantado.
La impaciencia me puede.
-Sí, fue contratado por un tal Antonio Gómez.
-Perfecto ya la tenemos, es el secretario de Alison. 
Es la mejor noticia que me han podido dar.
-Muchas gracias -le doy la mano- ya nos pondremos en contacto con usted para las pruebas.
Estoy pletórico. 
El Sr. Cordero se marcha.
-Ricardo, que pena crees que la pueda caer.
-El delito fue en grado de tentativa, se puede imponer una pena inferior en uno o dos grados a la legalmente establecida y dependerá si concurre circunstancias atenuantes y agravantes.
Aunque estoy exultante mi tono se hace severo.
-En total de cuantos años hablamos.
Ricardo duda.
-De 2 a 4 años mas una multa y si el juez estima una pena de prisión de dos años o inferior, posiblemente no entre en la cárcel sino tiene antecedentes.
-Gracias Ricardo, ya hablaremos.
Esto se pone interesante, si juego bien mis cartas mi divorcio está hecho.

La verja se abre, me adentro con el coche por el sendero, hacía tiempo que no venía a lo que fue mi antigua casa de estilo inglés. Alison es americana pero con gusto y carácter ingles.
-Buenas tardes, Sr. Collins
El mayordomo me saluda.
-Buenas tardes, Arthur.
-La señora espera en la biblioteca.
Todo sigue igual, nada ha cambiado, el olor a rancio me crispa.
Sentada en su sillón de orejas, distante, altiva y fría como el tempano, no sabe ni espera lo que le cae encima.
-John, ¿ya te has cansado de tu enferma?
Su voz de sarcasmo me irrita.
-Jamás.
Pongo la voz mas dura que puedo.
-Entonces ha que debo tu visita.
Sigue con su socarronería.
-A que me firmes los papeles del divorcio.
Ella ríe y su risa irónica empieza a cansarme.
-Entonces prefieres ir a la cárcel.
Ahora soy yo quien le tira la pulla. Deja de reír.
-¿Porque voy a ir a la cárcel?
Su tono es serio pero mucho menos sátiro que antes.
-Por tentativa de asesinato.
Su cara es de desconcierto.
-No se de que me hablas.
Del desconcierto a la rabia, esa rabia que le pudre por dentro.
-Sabes perfectamente de que te hablo, tengo todas las pruebas para que te enchironen. Tu sicario toxicómano ha cantado.
Está descolocada, es el momento.
-Tu putita merecía un escarmiento y yo se lo he dado.
Aunque me ha dolido lo que acabo de oír, tengo ya su confesión, llevo una grabadora oculta.
-Y tu vas a tener el tuyo sino firmas los papeles.
Mis ojos llenos de ira la atraviesan.
-No pienso firmar nada, tengo que hablar con mis abogados, ellos sabrán defenderme, ja! la palabra de un toxicómano.
No se deja avasallar por las evidencias.
-Tengo tu confesión.
Saco de mi bolsillo la grabadora.
Su cara se crispa, pasa hacer una mueca de dolor y ponerse a llorar.
-¿Como te atreves hacerme esto?, a la madre de tus hijos.
Hace unos años su vena de víctima hubiera hecho mella en mí, pero ahora su cinismo: siento aversión.
-¿Y tu como te atreves a provocar un accidente?
Sigue lloriqueando.
-Teníamos un acuerdo, no debías abandonarme, sabes que estoy enferma - su voz comienza a irritarse- ¿quieres matarme?
Vuelve a llorar.
-Firma ya, no quiero perder el tiempo con tus lamentaciones.
Me empieza hartar la situación.
-Tengo que pensarlo.
Su tono vuelve a ser duro.
-Esta bien, cuando Gisele se entere de lo que hace su madre, no querrá ni mirarte a la cara, es una chica lista y buena, aunque la manipules, esto te va a salir caro.
Sus ojos de odio quieren fulminarme, pero ya no puede, ya no.
Estira el brazo para que le entregue los papeles.
Bien, un regocijo me recorre todo el cuerpo.
Los mira, los lee, piensa y al final firma.

Tiene los ojos cerrados con sus auriculares, siempre escuchando música, el sol, a través de la cristalera de la terraza cubierta, la baña por completo. Me arrodillo a su lado y la beso, Cris abre los ojos con sorpresa, pero enseguida se deja llevar por el beso.
-Que sorpresa tan grata mi adonis ha venido hoy pronto del trabajo.
-Estaba como loco por verte, princesa -la bajo su naricilla respingona- ¿te apetece cenar fuera?
Comienza a dar palmas con las manos.
-Si, si, si, quiero empezar a salir.
-Ok pero en cuanto te encuentres cansada regresamos.
La ayudo a levantarse y enseguida viene la enfermera.
-Vamos a cenar fuera.
Cris se adelanta.
-Mayte necesito que me ayudes arreglarme.
Estoy tan eufórico, que la cojo en brazos y la llevo hasta la habitación.
Cris ríe.
-Estás loco.

Me hubiera gustado preparar algo mas especial pero la impaciencia me puede. Cris está bellísima con un moño informal que le tapa el rasurado de la cicatriz, lleva un vestido negro ajustado con un escote de vértigo, espectacular. Paramos en el burger donde nos conocimos, me mira y sonríe.
-Me encanta la comida basura.
La beso.
-A mi también.
La llevo de la mano, abro la puerta y la canción de James Blunt You´re beautiful suena muy alto, la llevo a la mitad del local, la cojo de la cintura y comienzo a bailar, su cara pasa de la sorpresa al estremecimiento, sus ojos se llenan de lágrimas, mis brazos rodean su pequeña cintura acaricio su espalda, nuestras mejillas están unidas, siento la humedad de sus lágrimas. Alrededor nuestro hay mucha gente, están nuestros amigos, todas las miradas recaen sobre nosotros, cuando termina la canción todos aplauden y vitorean.
Me retiro un poco cogiéndola de las manos, su cara es tan bella como la canción, me arrodillo de una pierna y de un bolsillo saco una caja con un anillo.
-Te he traído aquí para conmemorar el día que te conocí, eres mucho mas de lo que esperaba cuando llegaste a mi vida, he recuperado las ganas de amar, de amar incondicionalmente y dejarme querer. No hay tranquilidad ni sosiego en este amor, que es pasión no puedo esperar mas. Cásate conmigo.
Todo el mundo está expectante la respuesta, Cris llora de emoción tira de mí para que me levante.
-Sí, te quiero.
Su voz sale temblorosa, las personas allí reunidas no paran de gritar y silbar mientras nos fundimos en el beso mas apasionado jamás dado.






lunes, 7 de marzo de 2016

Capitulo 29

Apenas he dormido, estoy impaciente como un niño pequeño el traslado de Cris a la habitación, es muy temprano decido trabajar un poco, no se oye una mosca en la casa, le dejo unas instrucciones a mi secretaria y poco mas.
María me ha preparado una bolsa de viaje con ropa, sus cremas, perfumes y demás cosas. Me gustaría que le dieran el alta ya, voy a proponer al medico que la traigo a casa, contrataré una enfermera si es necesario, todo con el beneplácito de Cris.

La han trasladado a la habitación 212, llamo rápidamente a la floristería para que traigan ramos de rosas de todos los colores.
Cris está incorporada en la cama con su sonrisa y sus hoyuelos. Patricia y Diego se tiran a la cama para abrazarla, su padre, Emilio, los regaña alegando que la van hacer daño.
-Déjalos, necesito sus abrazos.
Ahora soy yo el que rodeo con delicadeza su cintura, noto sus huesos, a vuelto adelgazar y la beso en los labios, ella me rodea el cuello con sus brazos.
-¿Como estás, princesa?
Todas las miradas están posadas en nosotros.
-Ahora muy bien, tengo todo lo que mas quiero en esta habitación.
Su voz continua algo fatigada.
-Te quiero, ¿necesitas algo? te he traído tus cosas.
Me retiro un poco.
-Ahora no.
-¿Mamá te acuerdas del accidente?
Suelta Patricia.
-No, - piensa - iba en el coche - duda - solo recuerdo que me desperté en el hospital.
-No agobies a tu madre.
Ahora es Emilio quien pone sensatez.
Llaman a la puerta y es el doctor.
-Enhorabuena, esta recuperándose muy bien, todas las pruebas son satisfactorias, en unos días puede marcharse a casa, necesitará un poco de rehabilitación.
Nos da la mano a Emilio y a mi. Le acompaño a fuera para poder hablar con él.
-Me gustaría llevármela a casa lo antes posible, contrataría una enfermera.
-Es pronto todavía, no me gustaría arriesgarme a dar un paso tan precipitado.
-Claro yo tampoco quiero adelantarme y poner en riesgo su estado, pero no quiero demorar su estancia en el hospital.
-De acuerdo, mañana paso consulta y vemos como ha pasado el día de hoy, una cama libre siempre viene bien.
Se marcha.
 Rafael viene por el pasillo.
-¿Como está Cris?
-Fenomenal es una campeona, ¿que se sabe del accidente?
-Cámaras del garaje del centro de estética, han grabado como un hombre con pasamontañas manipula el coche, además de liquido de frenos en el suelo. Queda por averiguar quien es el hombre.
-Si damos con él nos llevará a la persona que le ha contratado, ¿no crees?
-Exacto, sé lo que estás pensando, sería un as en la manga para tu relación con Cris. - murmura Rafael -
-No tendría piedad. - me froto la barbilla.
Nos saca de nuestras cavilaciones Hubert al aproximarse.
-Hola ¿como está Cris?
-Mejor, cuanto me alegro que hayas venido, vamos Cris va estar encantada con tu visita.
Entramos en la habitación los tres, Patricia está sentada en la cama hablando, cuando se da cuenta de nuestra presencia se levanta, hago las correspondiente presentaciones después de que hayan saludado a Cris.
Patricia ha enmudecido al ver a Hubert y este no la quita ojo, creo que se han gustado.
-No deberían estar todos a la vez en la habitación.
Espeta la enfermera al entrar en la habitación con dos hombres de la floristería que traen los ramos de flores.

Estamos por fin solos, ya se ha hecho de noche las visitas se han ido, sus hijos y ex marido se han marchado a Madrid,  me dispongo acomodarme en el sillón.
-Porque no te vas a casa a ...
La beso para que no continúe hablando, mordisqueo sus labios carnosos, esos labios que me vuelven loco desde el primer día que la conocí.