martes, 22 de septiembre de 2015

Capitulo 16










Esta vez no me coge desprevenida, he guardado en una bolsa de viaje mis indispensables. Ahí está apoyado en su A8, corro para abrazarle, el beso es tan bonito que cuando terminamos unos viejetes sentados en un banco nos aplauden, el rojo tomate se apodera de mi cara, entramos deprisa en el coche.
-¿Como está mi princesa?
-Happy happy
Mi cara acompaña a lo dicho, mi sonrisa es de oreja a oreja, su expresión también es de felicidad.
-¿Donde me llevas? aunque me da igual solo estar contigo es suficiente.
Intento acercarme lo más posible a él, el cinturón de seguridad me lo impide, además el ancho del coche es superior a mi Auris, con la mano consigo acariciarle el cuello.
-A Madrid, no he tenido tiempo de preparar nada en especial, llevo una semana de locos.
-Me encanta Madrid, estar contigo es especial - le sigo acariciando el cuello - siento que haya sido una mala semana.

En un periquete estamos en Madrid, por la M-30 llegamos a la Av. de América,  para en el Hotel Puerta América Madrid.
-Quería conocer este hotel, cuenta con tres premios Pritzker, ha reunido a diecinueve de los mejores estudios de arquitectos y diseñadores.
Para mí todo eso me suena a chino, desde luego la fachada me parece súper original.
Me abren la puerta, salgo, John me da la mano y nos dirigimos directamente al restaurante "Lagrimas Negras" que nombre más sugerente. La carta está inspirada en los platos de Martín Berasategui. John pide por los dos y la elección es perfecta, nunca había comido algo igual, sabores, texturas, colores armonizados en infinitas sensaciones.
-Me gusta ver tu cara experimentando todo.
-Todo es nuevo para mí.
-Ya te irás acostumbrando.
-Si tú estás conmigo hasta un pollo asado me sabría a gloria.
Ríe, se levanta y me coge de la mano para irnos a la suite que tiene reservada.

La suite es mágica, la cama está suspendida en el aire, solo sujeta por el cabecero, de piel negra, a la pared. Cuenta con amplios ventanales con espectaculares vistas a Madrid y sierra madrileña, en el baño los productos de aseo son Loewe, abro uno de los frascos para ver como huele, John me coge de la cintura, me besa el cuello, le acerco el frasco a la nariz.
-Tu fragancia me gusta más.
Dios que cosas más bonitas me dice.
Llevo un vestido que no sabe como quitármelo, jajaja, me retiro, le hago un bailecito de lo más sexy, me desprendo de todo de forma muy sugerente, John no me quita ojo con los brazos y pies cruzados, apoyado en la encimera de los lavabos, que guapo está, no necesita ni moverse para que me ponga a cien.
Solo llevo puesto las sandalias. Las braguitas se las he tirado a la cara, las huele con una inspiración profunda, se las ha guardado en el bolsillo. No quita su mirada penetrante en mí mientras sus pasos se van aproximando, me coge en brazos mientras me introduce su lengua en mi boca, cuando llega a la altura de la cama me tumba, ahora es él quien me hace un striptis muy masculino apenas se contonea, la ropa se la quita de una forma muy sugerente -como me pone - al terminar se sube a la cama, me abre las piernas, con toda la mano me fricciona la vagina, haciendo círculos, estoy muy húmeda y él lo nota, entra en mi.
-Toda esta semana solo he pensado en follarte.
Su voz es entrecortada por la excitación del momento sus ojos tienen la mirada perdida en mis ojos, jadeo, me besa, me come los labios, mientras no para de bombear con las caderas, con ritmo, su miembro entra y sale, yo le recibo y presiono cada vez que quiere salir, mis contracciones vaginales cada vez son más fuertes, sus ojos siguen clavados en mí, me arqueo ante el comienzo de mi espasmo orgásmico, acelera hasta que el frenesí se ralentiza ante el orgasmo que surge entre los dos.
El momento es mágico, después del climax abrazado a mi adonis en una cama voladiza como si fuera una nube y las vistas skyline de Madrid, de fondo la música no para de sonar.

La siesta ha sentado de miedo, John estaba cansado, el viaje y la semana sin parar, yo había madrugado así que caímos rendidos en brazos de morfeo.
Entre sus brazos, son de las sensaciones más poderosas que he tenido en mi vida.
-Te he echado mucho de menos
Acaricia mi pelo.
-Yo también
Subo la cabeza para mirarle a los ojos
-No quiero presionarte, pero dime qué piensas de mi propuesta.
-¿Qué propuesta? -bromeo para quitar hierro al asunto, hace un gesto de que no le ha hecho gracia mi contestación- tengo miedo.
-¿De qué?- su cara vuelve a dulcificarse.
-De ti, de que te canses un día de mí y me vea allí en un mundo que no me corresponde.
-Imposible, yo sé lo que quiero y con quien quiero estar en mi vida.
Su abrazo se intensifica.
-Además, si eso ocurriera, que algún día te canses de mi vas a estar cubierta, iremos al notario y el centro de estética será tuyo, local incluido, podrás deshacerte de él, si quieres regresar a Madrid.
-Jamás me cansaré de tí.
Nos besamos apasionadamente.
-Te quiero mi princesa, no me hagas la vida más difícil.
Me derrito, porqué será todo tan sencillo cuando estoy con él.
Se levanta de la cama y me coge en brazos, se dirige al baño y me deja en el plato de ducha, el agua comienza a deslizarse por nuestros cuerpos le doy un beso mi lengua busca la suya, mientras sus manos no paran de acariciarme todo el cuerpo, me enjabona bien por todas partes, yo hago lo mismo con él.
-Nos cuidaremos para siempre.
Lloro, quiero que John me cuide, siempre dice las palabras que quiero oír.

En la puerta nos espera una limusina, no había montado en mi vida en una, es espectacular, enorme, hay preparada una botella de cava, tomamos una copa, cuando me quiero dar cuenta estamos en la calle Serrano. Entramos en una tienda.
-Elige un vestido - me dice al oído- si quieres mas ropa puedo hacer que se queden más tiempo.
-No, ni se te ocurra.
Son las 8:10, con una hora tengo tiempo suficiente para elegir un vestido, no quiero que por mi culpa tengan que quedarse las dependientas mas tiempo de su horario.
Estas tiendas son la monda, una chica empieza a llevarme vestidos al probador, a John le han ofrecido una copa y está sentado en un sillón enfrente del probador, madre mía que vergüenza, quiere que salga con cada vestido, delante de dos dependientas menos mal que estamos en un reservado.
Al final me quedo con uno corto confeccionado en pedrería color plata, sandalias a juego y tres pulseras también a juego.
-Estás muy guapa quédate a sí.
La limusina nos lleva por los lugares más bonitos de Madrid pasando por la Puerta de Alcalá. Plaza de Cibeles, Gran Vía, Plaza de España, Templo de Debod entre lo más significativo, la iluminación nocturna mejora la percepción y el diseño de los monumentos, un paseo placentero en todos los sentidos.
De regreso al hotel su fachada luce muy bella, cenamos otra vez en "Lagrimas Negras" para después subirnos a tomar una copa en el ático "Skinight" con sus impresionantes vistas panorámicas de Madrid, los asientos y la mesa son en forma de cilindro, de color blanco pero las luces parece que tomara otras tonalidades.
Tengo un pedo importante, el cava de la limusina, una botella de vino en la cena y dos copas en la terraza-ático. John saca su vena humorística y me parto de risa, ya no puedo reírme más y me levanto de mi cilindro para abrazarle y posar mi boca en la suya y nuestras lenguas bailan al son de la música del local. Es hora de que nuestra noche siga en la intimidad de nuestra habitación.




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