jueves, 7 de enero de 2016

Capitulo 26

Tres días por semana viene un entrenador personal, se llama Rober, parece que ese nombre esté ligado al ejercicio, me acuerdo de mi amigo, de Mila, Carmen ... ¿que estarán haciendo?
Rober es una mole, está rapado y me da unas palizas de muerte, luego me encuentro muy bien todo el día, pero me cuesta seguir su ritmo, él es duro conmigo como sus músculos.
Comienza con John, que se va antes a trabajar y luego sigue conmigo, hoy a correr por la playa y luego
abdominales a saco.

Hoy viene Ricardo, para traer las cuentas, llevamos un mes abierto, estoy deseando ver como vamos.
-Enhorabuena, después de descontar gastos, ya tienes beneficios.
Me pongo super contenta, lleva un ritmo buenísimo el negocio, ha sido muy fácil con la ayuda de John, el local no cuenta como gasto ya que es de mi propiedad, pero yo quiero ir pagando el local con los beneficios, ya se lo dije, claro John se niega se pondrá pesadito de que no hace falta y todas esas cosas.

Estoy en mi Auris camino a casa, más feliz que una perdiz con la noticia de los beneficios, está empezando a llover. Que ganas tengo de llegar a casa, freno antes de tomar la curva cuesta abajo, noto que no freno, el pie se hunde en el pedal y no responde, el coche se embala... dios mio el coche está fuera de control... todo comienza a girar con la lentitud de una película en cámara lenta, grito.
Oscuridad- no siento mi cuerpo- oscuridad- floto- oscuridad- oigo voces- veo una luz al fondo entre tanta oscuridad- me dirijo a ella- floto- voces.
-La tenemos, respira.
Sonido de ambulancias.
Luces de neón como las de los hospitales pasan veloces encima mía.
Voces.
Silencio.



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