En esta semana Nora y Philip vienen a la reunión de accionista, John está un poco estresado, sabe que su mujer no le puede quitar del cargo pero hasta que no pase el momento no se sentirá seguro, además la susodicha le ha puesto una demanda reclamando parte de las acciones de la empresa, eso de momento le han dicho los abogados que iría para largo, que no es motivo de preocupación.
Convenzo a Philip para que se alojen en casa, acepta después de que me pongo un poco pesada.
-Quiero estar con Nora todo el tiempo que pueda, dios sabrá cuando podré volver a verla.
Philip acepta es un gabacho diez.
Nora está muy guapa, nos fundimos en un gran abrazo las lagrimas y las risas se mezclan en una explosión de felicidad, hoy no voy a trabajar.
Lorena va a ser la encargada, es una chica muy eficiente y trabajadora, las demás también, pero Lorena tiene ese punto más que no tiene las otras.
Llevo a Nora al Instituto de Belleza para que lo vea en mi Auris.
-Sigues con tu coche.
-Claro, solo tiene cuatro años, y a mi me gusta, no necesito mas.
-Philip me ha regalado un Citroën Divine DS.
Comienza a relatarme todas las características y prestaciones que tiene y yo la escucho con toda la atención que mis conocimientos en mecánica me dejan comprender.
Ahora soy yo en el Instituto de Belleza quien se explaya explicando toda la aparatología que tenemos, los tratamientos que damos y sobre todo la decoración del local que me tiene enamorada.
Todo funciona correcto y nos vamos a un beach club de moda, alquilamos una tumbona dos por dos y un camarero nos trae un mojito refrescante.
Me acuerdo de John yo estoy aquí tan relajada y él con Philip en una votaciones de alta tensión.
-No te preocupes todo saldrá bien.
Nora me conoce enseguida se da cuenta de mi preocupación.
-Tienes razón hay que ser positiva.
-Que gustazo en París con abrigo y aquí tomando el sol.
-Hace unos meses estábamos de vacaciones, mirando la peseta, ahora disfrutando de los locales de moda.
Reímos y chocamos nuestro vasos de mojito.
Dos hombres muy guapos y jóvenes se acercan a nosotras, se hacen los graciosos, creo que se están confundiendo, de momento les seguimos el rollo, un pequeño flirteo con jóvenes sube la moral, cuando se sientan y quieren echarnos crema, ya es el momento de cortar sus roneos, menos mal que son listos y se dan cuenta de que sobran y se largan. Aprovechamos para seguir hablando de nuestra nueva forma de vida.
John y Philip nos llaman enseguida para decirnos que todo ha salido bien, solo su mujer y un accionista americano han votado en contra. Hemos quedado con ellos en el restaurante.
-Enhorabuena, cariño.
Beso con pasión a John, sus ojos y su sonrisa son de satisfacción.
-Primera batalla ganada.
Hay preparada una mesa muy grande, van a venir todos los accionistas a celebrarlo, entre ellos están Luis y Ana, Elena y Alfonso y otras personas que no conozco, varios extranjeros, dos americanos y un alemán. Siempre me presenta como su pareja, todos nos felicitan.
Está pletórico, es su momento.
-Ven, quiero que conozcas a alguien.
Le sigo, paramos en un grupo que charlan animadamente, creo reconocer alguien del grupo.
-Hubert, te presento a mi novia Cristina.
Me da dos besos, es un chico especialmente guapo.
-Encantada de conocerte.
-Igualmente, eres muy bella.
Me ruborizo, igual de atento que su padre, continua.
-Me gustaría haceros un día una visita.
-Cuando quieras, es tu casa.
John le abraza.
-Sabes que estaremos encantados de verte.
Creo verle emocionado.
John me coge de la cintura y nos dirigimos a la mesa, a degustar los manjares.
Tumbados en la cama John me cuenta como ha sido la votación y de lo emocionado que estaba de que su hijo Hubert, le hubiera apoyado en este momento.
-Que me haya respaldado a mí y no se haya dejado engañar por su madre, me siento muy orgulloso.
Me besa la frente.
-Hubert al ser mayor de edad es accionista minoritario, solo queda Gisele, de momento es menor de edad, se ha marchado américa para continuar los estudios -hace un alto- ella no ha querido despedirse de mi - sus ojos brillan de emoción, cuanto me gustaría poder con un abrazo quitar todo ese sufrimiento de su corazón - estoy dolido, no se si algún día me comprenderá.
Le beso el pecho.
-Claro que lo hará, como lo ha hecho Hubert, ya se dará cuenta.
Se estremece bajo las sabanas, necesita que le quiera, eso hago y voy hacer mientras viva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario