Como todas las mañanas me
despierto sola en el camarote, no me importa estoy feliz y encantada de la
vida, de estas vacaciones que no podré olvidar nunca así pasen 100 años. Cojo
el móvil para ver los wasap, tengo dos uno de mi amorcito y el otro de un número
desconocido.
/Como está mi princesa?
estoy impaciente por estar contigo, te quiero/
Le quiero y le mando
emoticonos con corazones, le amoooo.
Abro el otro wasap
/John Collins está casado
zorra/
Un puñetazo me da en todo
el estomago, es una broma, lo leo lo releo me estoy poniendo mala,
no puede ser que me haya mentido así, no quiero creer lo que leo. El teléfono
empieza a sonar y me saca del estado de shock, es otra vez el número
desconocido, no quiero cogerlo, no quiero me están gastando una broma,
insisten, vuelven a llamar otra vez, por fin decido cogerlo.
-¿Quién es?
-Alison Collins, señora
de Collins -una voz autoritaria de mujer habla- quiero que sepa que está usted
con un hombre casado, desconozco lo que le haya dicho pero estoy segura de que
la miente, espero que se dé cuenta del daño que está proporcionando a mi
familia y por su bien abandone a mi marido sin más tardar...
Cuelgo el teléfono no
puedo seguir escuchando, me duele la tripa, los nervios siempre atacan al punto mas vulnerable, hiperventilo, me he quedado noqueada no reacciono, vuelve a sonar el
teléfono, Cris, haz algo, solo se me ocurre bloquear el numero, me
levanto de la cama me visto con lo primero que encuentro y como una autómata
comienzo a guardar las pocas cosas que había sacado de la maleta. Salgo a
cubierta, toda la tripulación se me queda mirando, el capitán me pregunta dónde
voy con la maleta y yo sin mirar ni contestar sigo mi camino, la guardo en el
maletero de mi coche y como quien le persigue el diablo salgo de allí zumbando.
No sé dónde voy estoy
dando vueltas no conozco esta parte de la ciudad, me pitan los demás coches
tengo que parar no puedo seguir conduciendo en este estado, cuando consigo
aparcar rompo a llorar como hacía tiempo no lo hacía, mi llanto lo interrumpe una
llamada miro y es John, no pienso cogerlo no quiero que me siga mintiendo no lo
voy a consentir, y otro número que vuelvo a bloquear.
Pongo google maps
navigator destino Madrid
El viaje se convierte en
una tortura, cada dos por tres tengo que parar las lágrimas inundan mis ojos y no veo la carretera, como soy masoca no quito la música y me regodeo
en mi propio dolor con cada canción que escucho que me recuerda los momentos
vividos con él, ya lo sabía yo que tarde o temprano esto iba a acabar me dice
mi ego, que tonta eres Cris te has dejado engañar.
El teléfono suena y veo que es Nora pulso el botón de manos libres.
-Hola Nora-contesto con
el mejor tono de voz que puedo.
-Cris, ¿dónde estás? John
ha venido a ver si estabas con nosotros, está fuera de sí.
-Pues que se joda, estoy
camino de casa.
-¿Pero qué ha pasado?
Con las pocas fuerzas que
me quedan consigo no llorar y conseguir engañar a Nora de que me encuentro
bien.
-No ha pasado nada grave
solo me ha engañado y me quiero ir a casa, olvidar y ya está, no quiero que
vengas disfruta de lo que te queda de vacaciones, por favor hazme caso.
-¿Te ha engañado? ¿Cómo?
-Nora, déjalo estoy
conduciendo cuando vuelvas te lo explico todo al detalle, como se que no me vas
a dejar solo te diré que está casado.
- Sera cabrón!
-Por eso me voy no quiero
saber nada de él -intento persuadir a mi amiga-de verdad no quiero que vengas o
si no me enfadaré estoy perfectamente, un beso corazón.
Por fin llego a destino,
vivo en un pueblo de la sierra de Madrid, es un adosado propiedad de mi amiga
Mila, ella es mayor que Nora y yo, viuda y nos alquila dos habitaciones, en la
puerta del jardín está "hanko" el boxer de Mila, cuanto me
oye se pone a rascar la puerta, entro y me hace miles de saludos y carantoñas,
me agacho y le doy abrazos, besos, él no para de rodearme y mover la cola.
-Cris, cariño, te
esperaba mañana
Mila está en la puerta
de la casa al escuchar el alboroto de "hanko"
La doy un fuerte abrazo y
para no variar me pongo a llorar, nos entramos en la cocina y comienzo a
relatar toda la historia mientras ella me prepara una tila y un plato de pastas
al ver en el estado que me encuentro, no puedo tragar nada solo liquido y
aduras penas, llevo desde anoche sin probar bocado y no tengo nada de hambre,
el estomago se me ha cerrado. La tila va haciendo su efecto y me va relajando,
además al poder hablar con alguien imparcial me hace bien, Mila me escucha y
asiente a todo lo que le digo.
Mi habitación es grande
soy la única que tiene la cama de noventa, mis compañeras la tienen de
matrimonio pero yo necesito espacio, tengo una camilla donde hago horas extras
cuando no pueden ir mis clientas a la peluquería donde trabajo. Miro el wasap,
tengo de Nora y de números desconocidos, éstos últimos los borro y los
bloqueos, no será más rentable cambiar de numero, si lo hago perderé muchos
contactos, ya se cansarán.
El de Nora no le contesto
me lo mandó antes de la conversación que tuve en el coche con ella, apago el
móvil.
Me pongo los cascos y me
quedo dormida con los ojos enrojecidos y escocidos de tanto llorar.
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