Me despierto con toda la
cama llena de pétalos, he destrozado el ramo de flores, así me siento yo, hecha
cachitos, se perfectamente que hubiera tenido algo con él si me lo hubiera
dicho, es más, la primera vez que hicimos el amor yo no sabía cuál era su estado civil. Pensaba que estaba separado pero al cien por cien no lo sabía, tampoco me preocupaba, disfrutaba solo del momento, de sus caricias, de sus besos, sólo con eso era feliz.
Mientras me arreglo para
ir al trabajo, doy vueltas a la idea de dar otra oportunidad a John, es un
avance si ya pienso en eso. Es tan guapo y cuando estoy con él me siento la
mujer más feliz del mundo, las dudas se van disipando por segundo, pero tendrá
que ser él, el que se arrastre a mí, no se lo voy a poner fácil, me ha dolido
mucho, estos días lo he pasado muy mal.
Dios y si no hace nada
para estar conmigo y si se cansa y me olvida, un nudo en el estomago me hace
retorcerme de dolor, me cojo al lavabo con las dos manos.
En el trabajo estoy peor
que los otros días ando despistadísima pensando todo el rato en John y en si voy a
perdonarle, no me centro y no me acuerdo de lo que tengo que hacer, me encuentro parada en medio de la nada sin saber que hacer o a porque venía, como si tuviera amnesia, las clientas me miran
alucinadas, menos mal que tienen confianza y se ríen de mí.
Al terminar no voy al
gym.
-Roberto, lo siento pero
estoy cansada, no me apetece ir a spinning.
Él lo entiende y se
marcha, ya en el coche lo único que se me ocurre es coger el móvil y
desbloquear el numero de John, comienza a pitar con la entrada de un montón de
wasap, los voy leyendo de uno en uno, en todos la palabra perdón y te quiero
son las palabras favoritas, me pongo a llorar, como he podido ser tan dura con él.
Hanko me espera en la
puerta de casa, el corazón se agita al ver un Audi A8 que reconozco por haberlo
visto aparcado en el parking privado de John en el puerto. Entro corriendo y me
lo encuentro en el salón sentado en el sofá, lleva un traje de chaqueta
impecable y camisa negra con los botones superiores desabrochados que le dan un
aire algo más informal, madre mía que hombre más atractivo. Sonríe al verme,
nos quedamos con la mirada clavada, Mila está en el sillón de al lado,
que hago me lo como o espero, me lo como. Me lanzo a sus brazos, cuando él iba
a levantarse, hago que se caiga otra vez en el sillón conmigo. Nos besamos
apasionadamente.
-Me voy a la cocina
parece que el problema se ha resuelto.
Mila se marcha, pero yo
no quito la cara de mi adonis.
-Cuanto he echado de
menos tus besos.
Ya estoy flotando, es
maravilloso estar junto a él, es lo mejor que me ha pasado en la vida.
-No voy a volver a
mentirte.
Le tapo la boca con mi
boca no quiero que hable de eso me produce mucho dolor y quiero olvidar, a
partir de ahora solo el presente me interesa.
-¿Nos vamos a cenar?
-Ummm buena idea, tengo
hambre.
De repente noto como el
estomago se relaja y me entra un hambre feroz.
Nos despedimos de Mila.
En el coche le veo feliz, me comenta que no esperaba mi reacción, pensaba que
tenía que volverse solo, pero que no iba a tirar la toalla e iba a seguir
insistiendo ante mi negativa.
Para en
"Algóra" el mejor restaurante de la sierra, iba a ser mi primera vez
que entraba. El lugar es acogedor, las paredes son antiguas de ladrillo visto
pero el mobiliario es actual, elegante, una chimenea enorme, horno y parrilla, adornan
el comedor. Nos sentamos y tras mirar la carta me decido por unos lomos de
lubina en hojaldre, él pide lo mismo más unas gambas plancha, anchoas de
santoña y una ensalada para compartir. Me pongo las botas, que rico todo.
-Quiero que te vengas a
vivir conmigo.
Yo tuerzo la cabeza.
-No puede ser yo tengo mi
trabajo aquí y quiero seguir aquí.
-Sabía que me ibas a decir eso, ya lo tengo todo pensado, no te
gustaría trabajar cerca del mar, tendrías tu propio salón de estética que tu
llevarías ¿qué te parece?
-Yo no puedo hacer eso,
no tengo dinero y no quiero endeudarme.
-No es necesario yo te
ayudaría económica y socialmente.
La idea suena bien, pero
tengo miedo a empezar una vida nueva en un sitio donde no conozco a nadie y
dejar a todos mis seres queridos aquí. Es algo a meditar.
-Necesito tiempo no es
fácil dejar todo y empezar de cero.
-Me tienes a mí
-Tú lo eres todo para mí,
pero necesito pensarlo.
-Claro, mi princesa.
Me da un beso en la cara
cerca del lóbulo y luego me lo muerde. Su respiración en el oído me pone a
cien, cuanto echaba de menos sus caricias.
-Nos vamos
Paga y me lleva a un
hotel cerca de allí parece un palacete, nos registramos, la suite es moderna
con tonos blanco y plata.
Llamo a Mila para decirla
que no voy a dormir que estoy bien y no se preocupe.
-Enséñame mi juguetito.
Yo muy obediente me quito
la camiseta y luego el sujetador, estoy excitadísima al sentirme tan vulnerable
cerca de él, cuanto le he echado de menos.
Con las dos manos empieza a jugar con mis pechos, luego a cerca la
boca y me devora todos los pezones, me tumba en la cama, me desabrocha los
pantalones vaqueros y me los baja llevándose el tanga, me desabrocha las
sandalias las tira al suelo y de un tirón me quedo en pelotas delante de él, el
clítoris comienza a palpitar y la vagina a lubricar, mientras me observa con
lujuria se va quitando la ropa, me abre las piernas y se pone entre ellas con
una mano me acaricia el monte de venus y con el dedo me estimula el clítoris,
jadeo, él pone los ojos en blanco y veo como su pene tiene una erección
descomunal, me lo introduce de una vez hasta el fondo, una oleada de placer
invade mi cuerpo, sale de mi y vuelve a entrar, en cada embestida el placer va
in crescendo, no quiero que salga le quiero dentro solo para mi, mi vagina le
retiene le aprieta le estrangula, grito me quema por dentro, cae sobre mi
llegando al clímax los dos juntos.
-Me haces muy feliz, te
quiero.
La voz le sale ronca y
entrecortada.
Decidimos meternos en el
jacuzzi, tenemos toda la noche para nosotros, para nuestro disfrute, mañana será otro día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario