miércoles, 29 de julio de 2015

Capitulo 12

Hoy voy a tener un día ocupado, después del curro, tengo que hablar con mis hijos, estoy nerviosa, las dudas me asaltan a la cabeza, quizás es demasiado pronto para irme a vivir allí, de momento estoy recabando información, no sé cómo se tomarán lo que les voy a decir, de momento a Mila le parece bien, como no, sé que es un hombre muy seductor y estos días se la ha metido en el bolsillo.
Patricia es mi hija la mayor y Diego el pequeño, ellos quisieron quedarse con su padre para poder seguir con su vida, el mismo colegio, los mismos amigos. Los entendí perfectamente, ahora quiero que ellos me entiendan.
Cada día están más guapos, amor de madre, los llevo a una pizzería donde suelo ir con ellos a cenar. Patricia no para de hablar como es costumbre en ella, en un momento que veo que toma aire para seguir hablando aprovecho para sondear.
-Me gustaría deciros algo.
Patricia le pilla desprevenida y Diego levanta la cara del móvil, continuo.
-He conocido estas vacaciones a un hombre se llama John.
Hago una pequeña pausa para observar sus reacciones, sus caras son de sorpresa, ¿que pasa, tan raro es que su madre se enamore?, seguro que pensarían que yo era incapaz de algo así, como no he mantenido relación con ningún hombre después de divorciarme, este cambio no les cuadra.
-Él vive en la Costa del Sol y más adelante quiero irme a vivir allí, ¿que os parece?
Sus caras son un poema, no llego a descifrar si les gusta o no, tardan en reaccionar, al fin Patricia contesta.
-Ah bueno bien.
Su tono es de no estar muy convencida con lo dicho.
-¿Pero todavía no es seguro?- pregunta Diego.
-Ahora mismo me lo estoy planteando y me gustaría saber vuestra opinión, sabéis que yo siempre estaré con vosotros- apuntillo - nuestras visitas serán más distanciadas pero pasaremos más tiempo juntos.
Uff no me han sacado de dudas, Diego vuelve a bajar la cabeza al móvil y Patricia cambia de conversación, como si lo que he dicho no hubiera salido de mi boca, bueno es pronto, en otro encuentro volveré a comentarlo.

Nora está en casa, que alegría verla.
-Cielo, ¿que tal todo?
Nos abrazamos, mi estado de ánimo ha cambiado mucho de la última vez que la vi.
-Fenomenal, anteayer estuve con John, le quiero y no pude estar más tiempo enfadada, este fin de semana vuelve.
Mi sonrisa no puede ser más amplia.
-Cuanto me alegro que todo se haya solucionado.
-¿Y tú que tal con Philip?
-Soy feliz, hoy se ha tenido que ir para solucionar algunas cosillas, mientras yo aquí hago lo mismo y luego nos iremos a vivir a Francia.
Nora comienza a dar saltitos como una niña, ella no tiene dudas se va, me alegro.
-Que bien!, parece mentira lo que nos está pasando -suspiro- John también me ha dicho que me vaya a vivir con él, acabo de hablar con mis hijos, me han ignorado, no sé lo que piensan, Nora yo tengo dudas, tú no tienes hijos que te aten aquí, ni una mujer que te llama por teléfono para decirte zorra.
-Tus hijos son ya mayorcitos y terminarán comprendiendo que te hayas ido por amor y en cuanto a la bruja que la den.
Nos reímos por la manera como lo ha dicho.
-Entonces dejarás el taller.
-Ya está hablado con mi jefe, mañana me da el finiquito.

Me sorprende lo valiente que es Nora, deja un trabajo, se va a otro país, que no tiene ni idea de su idioma, la vida es de los valientes, ole.




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