Hoy es domingo estoy
abrazada a mi adonis como si me aferrara a una balsa en medio del océano y él
sea mi salvavidas, en poco tiempo se ha convertido en algo muy importante en mi
vida, duerme, es la primera vez que me despierto antes que él, me gusta
observarle es tan bello.
-Buenos días princesa
Me besa
-Hola mi amor me gustaría
detener el tiempo
Sonríe con esa cara tan
cautivadora
-A mi también, ya sabes
que es lo que me gustaría que hicieras.
Me besa en la punta de la
nariz.
-Hoy vamos a ir al Parque
Natural Las Arribes, ¿lo conoces?
-No ni idea
-Yo tampoco, no está muy
lejos de aquí y me han dicho que es espectacular -me mueve el piercing- ¿o
prefieres que nos quedemos?
-Me da igual, sólo con
estar contigo me conformo.
El Parque Natural tiene
un paisaje muy bello y escabroso formado por el río Duero y sus afluentes, en
uno de ellos se encuentra un cañón con una de las cascadas más espectaculares
de toda la península ibérica: el Pozo de los Humos, la erosión del Duero
con el paso del tiempo ha cortado el duro zócalo granítico donde se descubre el contraste entre la plenillanura interior y las pendientes escarpadas próximas a la corriente del río: todo está siendo explicado por un guía que John ha contratado y un Land Rover que nos va llevando por toda la comarca de Las Arribes. Hacemos fotos con los móviles, selfies, besándonos, abrazados no tenía ninguna foto con él ni de él, ya tengo para mirarle, aunque no creo que se me olvide su cara en toda mi vida la tengo grabada en mi retina.
con el paso del tiempo ha cortado el duro zócalo granítico donde se descubre el contraste entre la plenillanura interior y las pendientes escarpadas próximas a la corriente del río: todo está siendo explicado por un guía que John ha contratado y un Land Rover que nos va llevando por toda la comarca de Las Arribes. Hacemos fotos con los móviles, selfies, besándonos, abrazados no tenía ninguna foto con él ni de él, ya tengo para mirarle, aunque no creo que se me olvide su cara en toda mi vida la tengo grabada en mi retina.
Regresamos al hotel donde
comemos, después me lleva a la cama y nos devoramos para caer en una siesta
dulce, pero voy notando como me duele la tripa ante la despedida que se va a
producir en cuanto nos levantemos y nos vayamos cada uno a su casa, el vacío va
creciendo en mis entrañas, como cuando era pequeña el domingo llegaba a su fin
y el lunes tenía que volver al colegio.
-¿Que te pasa?
-¿Cuando te volveré a
ver?
Su gesto es serio
-Me gustaría antes, pero
hasta el sábado no puedo subir a Madrid.
Mi cara es un poema, me
acaricia.
-Tengo un nuevo proyecto
entre manos y no puedo antes, pero ya sabes cómo podríamos solucionar esto.
Estos mensajes
subliminales me están minando la moral. Pero no quiero llorar, trago saliva
para poder deshacer el nudo de la garganta.
La música suena en el
coche envolviendo el habitáculo y llevándonos a nuestro destino para luego
separarnos, pero no me puedo quejar ha sido un fin de semana maravilloso y esto
se repetirá la semana que viene.
Para el coche en la
puerta del adosado, hanko oye el motor y comienza rascar la puerta de hierro.
-Sabes que te necesito,
no estés triste.


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