domingo, 1 de marzo de 2015

Capitulo 2

Abro los ojos y veo a mi adonis que me está acariciando la cara, me da un beso muy dulce en la punta de la nariz y otro en los labios.
-Despierta mi bella durmiente.
Joder esto es despertarse a gusto y lo demás es tontería, quiero este despertador todos los días de mi vida, ya está vestido con un traje oscuro y una camisa azul, huele a limpio a dulce a flores...
-Quiero que disfrutes de la suite, desayuna métete en el jacuzzi.
-¿No te quedas conmigo?
-No, yo ya llevo dos horas trabajando he subido para despertarte, quiero hoy terminar pronto y reunirme contigo para comer en mi yate.
-Suena bien
-Voy a pedir al vallet que te prepare el jacuzzi y el desayuno.
-Oh no, déjalo no necesito mayordomos, solo que me dejen un café, por favor.
-De acuerdo, cuando termines llama a recepción para avisar que bajas, mi chófer te llevará a tu hotel para que cojas el bañador, algún vestido para la noche y a tu amiga Nora si quiere claro. Luego os llevará al yate, habrá más gente intentaré estar antes de las 3.
Bieeen sigue el sueño, todavía no despierto de esta maravilla que estoy viviendo.
Se acerca a mi boca e introduce su lengua, con una mano me toca el pecho y va a buscar mi pezón con el piercing y me lo mueve de un lado para otro, creo morir otra vez de excitación y pasión, se retira viendo mis jadeos.
-Ummm como me pones, esta noche no te escapas, princesa.
Se levanta y se va, joder y yo me he quedado aquí con todo el subidón, me voy a la ducha!
Menudo baño, una bañera redonda con hidromasaje, una ducha enorme con columna y chorros por todos los lados, para ducharse hay que leerse el libro de instrucciones, doy con el grifo a la segunda, bien Cris, no has hecho mucho el ridículo. Para secarme cojo una toalla enorme que está sin usar, el albornoz veo que está tirado en un sillón le cojo y veo las iniciales bordadas JC, lo huelo y me pone la carne de gallina, está impregnado con su olor. Al acercarme al lavabo contemplo una colección de frasquitos de Chanel, perfume, jabón, desmaquillante, que tentación para llevárselos todos, me termino de arreglar y voy hacia el salón, no veo el café por ningún lado, al fondo tiene un escritorio con un iMac y una foto, me doy cuenta que apenas tiene cosas personales sólo esa foto, dos chicos muy guapos, deben ser Hubert y Gisele, ella tiene el pelo muy rubio, se parecen mucho al padre. Abro la puerta de la terraza y veo una mesa llena de comida, sólo he pedido un café! que desperdicio. Me siento y levanto todos los cubres que hay para mantener las cosas calientes, me sirvo un zumo, un café con leche y un bollo que tenía una pinta riquísima, y un bol con sandía en trozos fresquita que rico estaba todo, ya no puedo más, si tuviera un taper me llevaba todo lo que ha sobrado.


Ya en el hall del hotel veo que se acerca un hombre con uniforme.
-Buenos días señora.
Le sigo por recepción hacia la salida y observo que en un fondo hay un grupo de hombres, charlando muy animadamente, está mi adonis y muy cerca de él una jovencita muy guapa con uniforme del hotel, se me hace un nudo en la tripa, él me mira y yo me voy detrás del chófer. Durante el trayecto mi cabeza no para de darle vueltas a lo que he visto y mis celos no me dejan ver las cosas con claridad.
¿Porque se ha fijado en mí?, yo me considero una mujer guapa, pero tengo mis limitaciones, mis años no me dejan competir con las chicas jóvenes de piernas infinita. Es tan guapo y con dinero que cualquiera "mataría" por estar con él.

Ya en nuestro hotel Nora y yo no paramos de hablar, le cuento todo lo sucedido anoche, todas mis dudas y neuras y nuestros nuevos planes para el día que nos espera en el barco de John, ella está encantada por las noticias y como buena amiga que es, me da ánimos para que deje de pensar en tonterías.
-Tía tú vales mucho, eres muy guapa y especial.
La quiero mucho, ahora soy yo quien pregunto por su noche.
-¿Te gusta Rafael?
Suelta una gran carcajada
-Es una pena, está como un tren,  pero es gay.
Reímos sin parar nos arreglamos para la comida en el yate, la verdad no sabemos cómo ir, pero al final decidimos ponernos los bikinis, ella un vestido ibicenco y yo unos pantalones cortos con una camiseta y un sombrero de paja, espero que sea una comida informal, en la bolsa playera llevamos los vestidos para la noche.

Me sorprende gratamente ver que no es enorme el yate como otros que estamos viendo, es más pequeño pero muy ancho y bonito, luego me entero que es un catamarán, la cubierta es de madera y posee dos jardines verticales que enmarcan el salón, está lleno de sillones de diseño moderno en blanco, pero lo más espectacular es una plataforma de cristal integrado donde se ve el fondo marino y todos sus habitantes, está en el salón y en el dormitorio principal, no he visto cosa más bonita en el mundo, es un Picchioboat, nos lo enseña Luis y Ana, los amigos de John, además hay otra pareja ella es más mayor que nosotras, pero guapísima con mucho estilo lleva un kafkan ideal, se llama Elena y su marido un hombre gordito y calvo, Alfonso. Y por último Philip un francés que empieza hacer muy buenas migas con Nora.

novela romántica, erótica


Una azafata y un marinero están sirviendo unas bebidas acompañado de jamón de bellota y una variedad de quesos, cuando aparece mi adonis, acompañado de Rafael, está espectacular como su yate, camisa blanca y vaqueros, una delicia para la vista.
-¿Que tal princesa?
Me da un beso tierno creo desmallar, me recompongo.
-Estoy en un sueño, mi príncipe - le susurro.

Cuando zarpamos nos sentamos a comer, ensalada de bogavante y luego podías elegir entre carne o pescado, el chef se merece una ola, sublime todo.
La tarde fue súper divertida tomamos el sol, nos bañamos, dimos unas vueltas con dos motos de agua, Nora se atrevió a coger una y disfrutar de las olas sola, yo en cambio solo monté detrás con John cogida a su cintura, yo soy más tranquila no me gusta los deportes de riesgo, prefiero achuchar a mi hombre mi adonis mi príncipe...

El enrojecimiento del crepúsculo nos deja a todos relajados tumbados en cubierta viendo este espectáculo de la naturaleza, John no para de decirme cosas bonitas al oído pero cuando el sol se oculta totalmente y la noche cae mi adonis me comenta.
-Vamos a cambiarnos para la cena.

Con la ayuda de focos subacuáticos se ve todo el fondo marino de noche, mi cara es un poema, él no para de mirarme y reírse.
-Quiero que disfrutes todo esto, como yo hago viéndote a ti.
La luz de los focos revota en las paredes de la habitación no había visto cosa igual en mi vida.
-Vamos princesa al baño.
Me desabrocha la parte de arriba del bikini,
-Tengo ganas de volver a verte desnuda.
Con una mano comienza a tocarme el piercing y lo mueve de un lado para otro, yo ya empiezo a jadear, baja la cabeza y comienza a chuparme el otro pezón, con las dos manos baja por mi cuerpo hasta las braguitas del bikini que me las baja hasta el suelo, me lleva a la ducha y nos metemos juntos, el agua nos empapa, nos besamos apasionadamente, coge un poco de jabón que se lo pone en la mano y comienza a pasármelo por todo el cuerpo con mucho mimo, me abre bien los labios mayores me acaricia con toda la mano desde el clítoris hasta el orificio anal, mis jadeos son más profundos, noto su pene erecto, necesito hacerle una felación, me agacho y llego a su altura me lo introduzco en la boca y succiono.
-Ummm quisiera detener el tiempo, me vuelves loco princesa.
Me hace levantar y con el agua mojándonos, me coge en brazos me apoya la espalda contra la pared de la ducha, me penetra una vez, dos, tres, hasta que una oleada de placer nos invade a los dos y un grito se ahoga en un beso profundo.
-Vamos a vestirnos esta noche pienso repetir.

Mientras me estoy arreglando en el baño, la puerta está entreabierta, veo como está discutiendo en inglés por el móvil, no para de moverse de un lado a otro de la habitación, termina la conversación tirando el móvil a la cama.
-¿Pasa algo?
Tiene el ceño fruncido, me mira y se le relaja la cara.
-Nada princesa, mañana tengo que irme de viaje.
ohhh que pena, no quiero todavía despertarme. Él continúa.
-No te preocupes volveré enseguida solo será un día.
Se acerca y nos besamos apasionadamente.
Bien parece que va a ser solo un kit kat, pero un hueco en mi estomago empieza abrirse.

La cena ha sido tan buena como la comida, Nora se acerca varias veces para cuchichear sus avances con el gabacho y en una se me escapa la palabra y menudo mosqueo se coge conmigo, como si fuera la primera vez que denominamos a los franceses como gabachos.
La señora ideal, Elena, luce un magnifico vestido y me comenta que tiene una prestigiosa boutique en la ciudad, me invita a que un día pase por ella, jajaja me rio para mis adentros con lo que cuesta un vestido de su tienda me compro ropa en otro sitio para toda la temporada.
Hace una noche perfecta de luna llena y enorme se refleja en el mar tranquilo, tomamos varias copas, reímos, sobre todo con los chistes de Rafael, es el alma de las fiestas, con lo mal que me cayo el primer día con sus reverencias, en cambio su amaneramiento es difícil de notar, es realmente simpático, se despide de todos, mientras el yate llega al puerto.
-Ha sido un placer pero tengo que trabajar, el Vanguard me llama.
Es la una de la noche y el ruido del puerto se oye de fondo ahora comienza la marcha en la ciudad. Nosotros seguimos en la terraza de popa, tomando copas, las conversaciones empiezan a decaer y cada uno con su pareja empiezan a irse a sus camarotes, solo queda Nora y Philip cuando mi adonis dice.
-Buenas noches, yo mañana tengo que madrugar, me espera un viaje. Están en su casa
Me coge de la mano y bajamos a nuestro camarote! Empieza el show!


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