jueves, 12 de marzo de 2015

Capitulo 3

Me despierto sola esta vez, mi adonis no está conmigo, pero sus sabanas siguen oliendo a él, no quiero levantarme. Cuando me acuerdo de la plataforma de cristal que hay debajo de la cama, corriendo me pongo boca abajo con la cabeza fuera de la cama, me quedo embobada viendo los peces pasar, aunque ayer el paisaje era más bonito en alta mar, ahora estamos en el puerto y el agua está más turbia y farragosa. Oigo la entrada de un wasap en mi móvil.
/Hola mi princesa, quiero que te quedes en el yate el tiempo que quieras, he dado instrucciones a la tripulación que te atiendan/
Sonrío, ayer le di mi numero de móvil, estoy emocionada no se ha olvidado de mí, me estoy enamorando de él, no puedo, no debo, no...luego la despedida va a ser más triste.
 /Hola mi príncipe, necesito ir a mi hotel, gracias eres un cielo/
En la cubierta está la tripulación limpiando el yate, en cuanto me ven me saludan todos, me siento en la mesa con Nora y Philip, que acaban de desayunar, Nora me sirve un café como a mí me gusta.
-Buenos días, Cris, ¿como has pasado la noche?
Saludo a los dos, le guiño un ojo y nos reímos.
-Cris, quiero que te vengas con Philip y conmigo al yate que ha alquilado para pasar las vacaciones, está muy cerca de aquí, mira es ese.
Joder y me señala un yate que parece un transatlántico.
-Gracias Nora, prefiero irme al hotel, pasarlo vosotros muy bien.
-No, no, no pienso dejarte sola, te vienes y no hay más que hablar.
Cuando Nora se pone a si es mejor no discutir, y acatar la decisión.
-ok con una petición, que primero pasemos por el hotel para coger mi libro y me dejéis leerlo tranquilamente.

Ya en el “transatlántico”, la tripulación es superior al yate de mi adonis, están todos dale que te pego sacando brillo, que manía con la limpieza, así están tan bonitos y relucientes, Philip me explica que hay que limpiarlos mucho porque la corrosión del mar los pudre enseguida. Creo que si tuviera un yate aunque fuera un cascarón estaría podrido enseguida, bueno claro que si tuviera un yate aunque fuera un cascarón es que sería rica, y esos menesteres no los haría yo.
Nos presenta a su padre es bastante mayor, está sentado en una silla de ruedas, le acompaña una enfermera, hablan en francés, el padre me sonríe, parece un hombre adorable.
El día transcurre como yo quería, Nora y Philip me dejan tranquila, cuando me canso de leer me meto en el jacuzzi que tiene el yate en cubierta, sino me pongo música y tomo el sol. Con el padre de Philip no puedo hablar ni con la enfermera mi francés es pésimo.
Solo pienso en mi adonis, es guapo, seductor, adorable, le estoy visualizando esas cejas arqueadas enmarcando unos ojos grises y mirada pillina, mentón fuerte y sonrisa deliciosa. Suspiro. Su forma de hacerme el amor, orgásmica. No he mantenido con nadie unas relaciones sexuales tan satisfactorias como con John, a veces cuando conozco algún hombre que me interesa me cuesta mucho hasta que me decido hacer el amor y luego me llevo una gran decepción. Sólo mi ex marido al principio de nuestra relación me hacía sentir placer, pero eso ya hace tiempo. De pronto comienzan mis pensamientos negativos, ¿que habrá visto en mí… se olvidará de mí? No puedo enamorarme, en unos días vuelvo a Madrid y todo habrá acabado, solo tengo que disfrutar el momento nada más, no pienses...Arggg
Menos mal que la canción Paraíso me arranca de los malos pensamientos.

Mi paraíso 
Es tu paraíso 
Es el paraíso 
Donde todo lo hago contigo 

Mi paraíso 
Es tu paraíso 
En el paraíso 
No hay nada como estar contigo 

-Cris, despierta está anocheciendo, te tienes que cambiar, Philip ha invitado a sus amigos a una fiesta.
Porque me tienen que estar despertando de mi paraíso y ahora una fiestecita que no me apetece nada, sabía que me tenía que haber quedado en el hotel.

La fiesta está siendo más agradable de lo que esperaba, hay mucha gente casi todos franceses, han puesto una barbacoa y un buffet, yo estoy sentada en un sillón al lado del padre de Philip, observando a la gente y Nora haciendo de anfitriona como puede, porque no tiene ni papa de francés, me parto con ella. El sonido del móvil, un wasap, bien, será John
/k haces mi princesa?/
/Estoy en el barkito de Philip, en una fiesta que ha organizado/
/Bien mañana nos vemos/
Como me gusta que me escriba y se acuerde de mí, lo releo, mi amor cuanto le echo de menos, oh no, no me tengo que enamorar, me lo repito varias veces para ver si se me graba en mi cabezota.

-Buenas noches, Cris.
Levanto la vista del móvil y es Rafael, ¿qué hace aquí? ¿Le habrá invitado Philip? o se lo ha dicho John
-Hola Rafael, no tendrías que estar en el Vanguard.
-Hoy descanso, no me iba a perder esta fiesta.
Rafael es muy divertido y se pasa la noche contándome chascarrillos del Vanguard, no para de hacer chiste de todo, y yo no paro de reírme, pero noto que está demasiado pendiente de mí, incluso cuando alguien se acerca no le presta atención e intenta que se sienta incomodo y se terminan yendo, no entiendo nada y me está empezando a rayar.
-Rafael, ¿pasa algo?
-No, no pasa ná
Creo que se ha dado cuenta de su excesivo celo y de momento se va al servicio y me deja respirar un poco. La fiesta continua y Rafael parece que ha entendido que no puede evitar que yo me relacione con otras personas, pero no para de mirar y de cuando en cuando se acerca para decir alguna chorrada. 
He bebido bastante y el va y ven del yate me está revolviendo el estomago, por tanto decido finiquitar la fiesta y bajarme a dormir a mi camarote, me despido de los conocidos.
-¿Mlle vous allez bien?
Me vuelvo y es un amigo de Philip que me presentó antes, pero no me acuerdo de su nombre.
-Si muy bien
-A pris toute la nuit à essayer de vous parler.
Eing ¿parece que quiere hablar conmigo?, me coge del brazo se acerca a mí e intenta darme un beso en la boca, pero yo le hago la cobra, tengo todavía reflejos. Ahora me coge de la cabeza para que no me mueva y me acerca a él, pero en ese momento veo como Rafael le tira del hombro y cuando se gira el gabacho, le da un puñetazo, yo grito, se enzarzan en una pelea, la gente empieza a bajar y les separan. Rafael tiene sangre en la boca, dios todo ha sucedido muy rápido.
-Cris, ¿estás bien?
Nora me da un abrazo para tranquilizarme. Mi corazón baja de pulsaciones poco a poco, y dejo de hiperventilar.
Me lleva por los pasillos hasta mi camarote, viene con nosotras Philip que no para de pedirme disculpas por el comportamiento de su amigo, Nora le pide que nos deje solas, con mucho mimo me ayuda a quitarme la ropa y meterme en la cama.
-¿Te encuentras mejor?
Asiento con la cabeza

-Buenas noches, Nora



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