La mañana la he dedicado por completo en la selección de mi equipo de trabajo, casi tengo decidido quien va a ser la encargada, pero todavía no se lo he dicho quiero ver por indicación de Ricardo como se desenvuelven y en una semana de trabajo, dar mi última decisión, los cargos hay que currárselos.
Ricardo, es joven y es el asesor que John ha puesto a mi servicio, me ha ayudado mucho en las entrevistas y ahora está preparando los contratos de trabajo.
Hay operarios por todos los lados, todavía hay cosas por terminar, las han rematado solo para que yo las viera bonitas ayer, ahora vuelven abrir rozas y hay polvo por todos los lados. Me acuerdo de John esto ha sido idea suya, seguro, para que yo lo viera como iba a quedar terminado, como le quiero, le amo con toda mi alma.
Llamo primero a Diego es la hora de la comida, seguro que está en casa, le digo que se conecte a skype que quiero ver su carita, mientras hablamos aparece Patricia y como siempre coge la palabra ante la indiferencia de Diego, para contarme sus líos con sus amigas y las últimas compras que ha hecho.
Cuando termino me acuerdo de Nora y comunico con ella también por skype, me cuenta su vida en París y se alegra un montón de que yo esté con John. En unas semanas nos vamos haber, me comenta que tienen que venir para una reunión de accionistas, me ha dado la gran alegría del día poder volver a verla.
Continuo con mis llamadas ahora tengo un listado de empresas de aparatología, mientras me voy informando en internet de las prestaciones de cada uno, por la tarde he dado cita a varias de las empresas.
Ricardo me ayuda en la búsqueda de las últimas técnicas con aparatos en láser, cavitación, radiofrecuencia...
-Ricardo, como te manejas tan bien en este tema.
Ríe
-Llevo dos semanas empollando el tema de la estética, tengo la carrera de abogacía, jamás había oído hablar antes de cavitación ni nada parecido.
Mi cara es de asombro.
-Pues para no saber nada te manejas bien.
-Le estoy cogiendo el gustillo, creo que voy hacerme algunos de los servicios que se van a dar aquí.
-Estupendo, "el hombre y el oso, cuanto mas feo, mas hermoso". Es un bulo, peor para ellos, a las mujeres nos gustan los hombres que se cuidan.
Llego a casa antes que John, cosa que aprovecho para darme un baño en el jacuzzi para relajarme, la vida de empresaria es estresante, río para mis adentros antes llegaba reventada física y ahora mentalmente. Me pongo un camisón azul monísimo de algodón con encaje blanco en el pecho, parece un mini vestido.
María está en la cocina haciendo la cena, me sirvo un refresco mientras le pregunto si tienen hijos y ella me contestan que sí, están en Ecuador con su madre, me está contando la vida de sus hijos allí, cuando aparece John, voy a su encuentro para besarle y abrazarle.
-¿Que tal el día?
-Bien, Ricardo es muy majo me ha ayudado un montón.
Se va aflojando la corbata, mientras subimos a la habitación, le voy ayudando para quitarse la ropa, tiene cara de cansado, mi pobre cuanto trabaja.
Sentado en la cama le doy un masaje en la espalda para que se vaya relajando.
-Uff que gusto, que manos tienes, princesa.
-Todas tuyas.
Comienzo a besarle y lamer el cuello, la oreja. Se gira para besarme la boca. Me quita el camisón, me tumba para quitarme las bragas, me abre las piernas, besa el interior de mi muslo, sus besos son caricias, roza mi vagina con su boca, creo enloquecer de placer, continua besando el otro muslo hasta la rodilla vuelve otra vez a mi vagina esta vez lamiéndola, su lengua inspecciona con demencia mi interior, succiona mi clítoris, mis caderas se elevan ante la explosión de placer que me inunda, sigue no para hasta hacerme delirar.
Me gira subiendo las caderas con sus manos, para quedarme con el culo en pompa, su lengua vuelve a lamer toda mi raja de arriba abajo, de un cajón saca lubricante, comienza a echarme en el ano e introducir un dedo girándolo, el dedo entra y sale con facilidad, mi respiración se acelera, con la otra mano me toca el clítoris, noto la punta de su pene en la entrada de mi esfínter y de un empujón lo introduce hasta el fondo, un nuevo gozo que no había experimentado antes me enloquece. Sus movimientos de caderas son lentos y rítmicos, el placer de sentirle dentro me turba, no quiero que esto termine nunca, le necesito dentro, succionando su miembro en cada oquedad de mi cuerpo. El ritmo aumenta hasta hacerse salvaje, jamás pensé que pudiera disfrutar tanto por el culo, el orgasmo nos llega mientras los movimientos se vuelven otra vez lentos y su semen caliente inunda mi interior.

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