Los operarios ya han terminado, todo funciona de maravilla, la señora de la limpieza ha dejado el local reluciente y mi equipo de esteticistas están monísimas con el uniforme. Solo queda un aparato por llegar, los demás están ansiosos por funcionar.
Perfecto después de cinco días.
Ricardo me comenta:
-Se han mandado las invitaciones para esta noche, la televisión autonómica vendrá antes a la fiesta para hacerte unas preguntas.
-Que nervios, no se si voy a poder responder.
-Tranquila, relájate y echa un vistazo a las contestaciones que tienes que darles.
Me entrega unos folios con mis respuestas, mientras hecho un vistazo.
Llaman a la puerta es Elena con su modista, me trae el vestido para la fiesta de inauguración.
-Elena, que haría sin tu ayuda.
Nos damos dos besos.
-Me encanta ayudarte, no seas boba, vas a ser la mujer mas elegante de la fiesta, prueba lo seguro que hay que arreglarlo - me regaña - has vuelto adelgazar.
-Estoy de los nervios y no me entra nada de comida.
En mi despacho me pruebo el vestido que es una pasada de Armani, mas unos zapatos de Jimmy Choo, el vestido solo necesita meter un poco de la cintura, la modista coge con los alfileres el sobrante de la tela y allí mismo se pone manos a la obra.
-Todo va a salir bien.
Elena me recuerda a Mila, solo que mas elegante con sus vestidos caros y su impecable aspecto de peluquería, pero igual de buena. De un bolso saca unas joyas impresionantes.
-Ahora cuando termine, vemos que joyas te pones.
Hoy me voy a casa a comer, bueno intentar comer, y echarme una siesta o por lo menos relajarme, esos zapatos de Jimmy Choo tienen un taconazo de vértigo y no puedo desfallecer.
He conseguido echar una cabezadita no me lo puedo creer con los nervios. Me doy un baño y antes de salir ya tengo a la peluquera esperándome en la habitación, me hace un moño, que yo no soy muy de moños, pero Elena me aconseja que lo haga para lucir mejor el escote del vestido y las joyas, por lo menos le da un toque informal con pelos sueltos enmarcando la cara, yo me maquillo y termino de vestirme.
John me espera abajo, acaba de llegar y se a puesto el esmoquin, está guapísimo.
-Estas preciosa - me besa en la mano - te comería entera.
María tiene los ojos como platos.
-Señora Cristina está usted muy bella.
Tanto piropo me va a marear.
Nos lleva un chófer en una limusina, al Instituto de Belleza "Cristina Ramos" - que elegante queda - por el camino John repasa conmigo las preguntas que me van hacer los periodistas. Paramos en la puerta del local, espero a que me abran la puerta del coche, salgo y un montón de flashes me ciegan de momento, John se pone a mi lado y le cojo del brazo para avanzar en una pequeña alfombra roja que lleva directa a la recepción. Dentro ya hay muchos invitados casi todas mujeres, se quedan mirándome, saludo con una amplia sonrisa, se acercan un par de ellas que son periodistas de revistas de moda y me hacen algunas preguntas que yo contesto lo mejor posible, noto que me estoy soltando, al final me va a gustar y todo. Ellas comienzan hacer preguntas personales a John sobre nuestra relación, Ricardo aprovecha y me lleva al despacho donde está la televisión autonómica que va hacerme una entrevista. Sale perfecta las preguntas estaban acordadas y he contestado según guión.
En recepción otra vez, los invitados siguen entrando y los flashes siguen disparando fuera. Hemos contratado un catering y un dj para animar el cotarro, un camarero me ofrece una bandeja y cojo una copa de champan con desesperación, la necesitaba.
Rafael acaba de llegar y me da dos besos.
-Estas espectacular, menudo bombón.
Elena y Ana con sus respectivas parejas se acercan y también me piropean, me quedo con ellos, mis nuevos amigos, me siento segura con ellos.
John en cambio está rodeado de mujeres, todas flirteando con mi hombre, ufff me está dando un ataque de celos y eso que con tanto piropo estaba con la moral por las nubes, pero me parece que acabo de caer a tierra y sin paracaídas.
Decido mirar para otro lado, cuando una mujer muy atractiva se acerca a mí, e intenta apartarme de mi grupo para decirme:
-Enhorabuena, acabas de cazar al hombre mas codiciado de la ciudad.
-¿Perdona?
Mira que me pongo flamenca.
-Lo que está por ver es cuanto te va a durar.
Me pongo en jarras.
-Primero guapita de cara yo no voy cazando por ahí a nadie, como debes de hacer tú y segundo...
Rafael me coge de la cintura y me aparta antes de que empiece la conversación a subir de tono.
-No la hagas caso solo viene a provocar.
Hago una respiración profunda para calmarme.
John se acerca percibiendo que ha pasado algo, me abraza y me da un beso en la boca.
-Ya estoy aquí, princesa.
-No me dejes sola, o tiro de los pelos a mas de una.
Ríe mientras me baja la punta de la nariz con el dedo.
La noche continua sin ningún incidente que reseñar, y las invitadas comienzan a marcharse.
Me quito los zapatos en cuanto entro en casa, me han sorprendido los cómodos que han sido, pero el taconazo al final me ha molestado. Al llegar a la escalera John me coge en brazos y me sube por la escalera, dejándome en la cama con cuidado, es tan dulce conmigo. Quedo a la altura de sus pantalones, con las dos manos toco a través de la tela su miembro que crece y crece a mis caricias, desabrocho el pantalón y una gomilla del fajín que une el pantalón, este cae, bajo sus calzoncillos y un pene erecto, suave y cálido aparece ante mi, con una mano cojo su verga la presiono y después de unos besos y lenguetazos por todo el miembro lo introduzco en la boca, jadea y miro para arriba, John no me quita ojo, sus manos se posan sobre mi cabeza, el moño está completamente destrozado. Mi boca entra y sale ante su enorme pene, mi otra mano acaricia sus testículos, los estruja con cariño, John me mueve la cabeza ritmicamente y con su pene llega hasta la campanilla, mi mano sigue con los testículos y comienzo a tocar el pirineo de forma circular y presiono, luego le toco el ano con cariño e introduzco un dedo, presiono hacia los testículos, creo encontrar su punto "g", sus jadeos y aullidos de placer así me lo confirman, un líquido tibio entra en mi garganta, trago todo, un pequeño hilillo me sale de la comisura de la boca, y con mi dedo me lo limpio y lo chupo con deleite.

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